Militares amenazaron a Emilia González, activista de Cd. Juárez

Feminicidio Ciudad Juárez
   Intentaron entrar a su casa sin orden de cateo
Militares amenazaron a Emilia González, activista de Cd. Juárez
Por: Dora Villalobos Mendoza/corresponsal
CIMAC | Cd. Juárez, Chih..- 19/06/2009

Emilia González Tercero, de 60 años, una de las luchadoras sociales más reconocidas en Chihuahua, fundadora de la Comisión de Solidaridad y Defensa de los Derechos Humanos AC (Cosyddhac), fue amenazada el miércoles pasado por militares en Ciudad Juárez.

A través de una carta que están circulando por Internet, diversas organizaciones dan a conocer los hechos: El pasado 17 de junio, aproximadamente a las 12.30 horas, la señora Emilia González Tercero, secretaria del Consejo Directivo de la Comisión de Solidaridad y Defensa de los Derechos Humanos AC, recibió una llamada de su hijo que vive a dos casas de la suya.

Le informaron que le había llamado su nuera, que él no estaba en la casa, para decirle que un grupo de soldados estaban tocando a la puerta de su casa. El hijo de Emilia estaba de camino a su casa y ella salió inmediatamente a la casa de su hijo.

Ahí estaban dos militares llamando a la puerta. Uno llevaba en sus manos un arma larga y el otro portaba la llamada "pistola molecular" usada para "detectar armas, droga, explosivos, etcétera".

En frente de la casa de Emilia y de su hijo existe un parque y ahí estaban dos miembros más del Ejército, uno de ellos también armado.

Emilia se dirigió al oficial y le preguntó qué se les ofrecía y le contestó que estaban haciendo una revisión en busca de armas, explosivos o drogas.

Le preguntó su nombre y le respondió que era el capitán segundo de artillería de apellido Vázquez. Este apellido aparecía también en su uniforme.

Con el aparto detector hicieron una revisión y no se detectó nada extraño en la casa de su hijo. En ese momento llegó el hijo de Emilia y los militares le informaron lo que estaban haciendo.

Todo esto sucedió en la banqueta frente a la casa de su hijo. Los militares le preguntaron al dueño de la casa si tenía alguna arma que quisiera registrar, a lo que contestó que no y se retiraron a la casa de enseguida.

En la casa de enseguida la persona que estaba dentro no les abrió la puerta y a escasos cinco minutos llegó el dueño de la casa, momentos después de que los militares habían realizado la revisión con el "aparato molecular".

Se dirigieron a la siguiente casa pero nadie les abrió la puerta.
Luego se dirigieron a la casa de Emilia, situada en la calle Paseo del Sol 9308, Cerrada del Sol, en Ciudad Juárez.

El oficial que llevaba el "aparato molecular", quien dijo ser sargento y llamarse J. Francisco Francisco, ambos apellidos que ya había visto Emilia en la casa de su hijo, le informó que en la casa con el número 9308 el detector señalaba que había "algo" en la cochera.

Emilia le preguntó ¿qué podría ser en la cochera? El sargento no respondió y preguntó que si ella tenía armas. Emilia respondió que no. Nuevamente el sargento preguntó si ella tenía explosivos o algún cohete. Ella respondió que no.

Preguntó el sargento Francisco Francisco que si había droga o algunos medicamentos. Emilia respondió nuevamente con una negativa.

En seguida preguntó que si podía entrar a hacer una revisión y Emilia respondió que no, que si quería hacerlo tendría que llevar una orden de cateo.

Esta respuesta molestó mucho al sargento. Advirtió que él tenía la orden del Presidente de la República, Felipe Calderón, de revisar las casas en busca de armas, drogas y explosivos.

Emilia le contestó que ella estaba en el entendido de que vivíamos en una nación donde se supone que existe el Estado de derecho y que ella tiene todo el derecho de negarle la entrada a su casa sin la orden de cateo.

El sargento se molestó aún más y respondió que para él era muy fácil conseguir la orden, que en 24 horas la podía tener, pero que ya no vendría el Ejército, sino que vendría la Policía Federal y destrozaría toda la casa.

Aclaró que si entraba a la casa sólo haría una pequeña revisión, sin hacer ningún daño ni desorden.

Emilia se volvió a negar a darles el paso a su casa. En ese momento llegó un vecino y le dijo al sargento: "mire, oficial, usted no tiene por qué no creerle a la señora. Ella es una persona que le está diciendo la verdad. A nosotros nos consta que no tiene nada de lo que usted está buscando y que además se le debe respeto por su edad".

El sargento respondió dirigiéndose al vecino: "usted no sabe, señor, la cantidad de armas que hemos encontrado en las casas donde hay señoras de edad y muy dulces".

Emilia le dijo que ciertamente es persona mayor pero que no es dulce.

En ese momento se acercó el capitán Vázquez, a quien Emilia le comentó lo que estaba sucediendo. Le pidió que volviera a usar el detector molecular desde la banqueta de la casa, pero el sargento se negó. El capitán lo persuadió y el sargento operó la "pistola molecular" y dijo que se detectaba "algo".

Emilia le dijo al capitán que el sargento la había amenazado y el capitán trató de suavizar las cosas, pero el sargento seguía insistiendo que era necesario ingresar a la casa.

Unos momentos antes el sargento había preguntado el nombre de Emilia y junto con su domicilio lo anotó en un papel que guardó en su camisa.

Emilia le hizo saber al capitán ese hecho y además le preguntó cuántos años tenía en el Ejército. El capitán respondió que tiene 13 años. Emilia le dijo que tiene 20 años en la lucha por la defensa de los derechos humanos y que en la Sierra Tarahumara tiene contactos cercanos y algunos problemas con los militares. Le explicó que por cuestión de principios no permitiría a ningún militar entrar a su casa sin orden expresa de cateo.

Además le pidió que le devolviera el papel en donde había anotado sus datos. Ante esta petición, y con una actitud amenazante le respondió que se lo devolvería, pero tiene memoria. Los militares se retiraron.

Emilia se comunicó inmediatamente por teléfono con Gustavo de la Rosa, visitador de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, quien tomó todos los datos de esta situación.

También informó a Javier Ávila, presidente de la Comisión de Solidaridad y Defensa de los Derechos Humanos AC, a la que pertenece Emilia.

HISTORIA DE TODOS LOS DÍAS

Las organizaciones sociales afirman que estas acciones arbitrarias de los militares que se repiten día con día en Ciudad Juárez y que no son denunciadas por temor a las represalias que pueden seguir a las personas y sus familias.

Dicen que la semana pasada entraron a las casas de tres diversas familias sin orden de cateo y usado argumentos como "el que nada debe nada teme", "si no hay nada en tu casa, por qué no me dejas entrar", "la pistola molecular no falla", "si no me dejas entrar a revisar tu casa, es que algo escondes", obligan a las familias a permitirles el ingreso.

Exigen plena seguridad para Emilia y su familia. Responsabilizan a las autoridades del Operativo Conjunto Chihuahua por cualquier daño que puedan sufrir ella y su familia.

09/DVM/GG