Brecha salarial, otra forma de discriminación

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Brecha salarial, otra forma de discriminación
Por: Carmen R. Ponce Meléndez*
CIMAC | México, DF.- 10/05/2011

De aprobarse la "Ley Lozano" los salarios contractuales se flexibilizarían y los sindicatos prácticamente estarían al borde de la extinción, repercutiendo en un crecimiento de la brecha salarial por género. Además indirectamente se generaría una baja de los salarios de la mano de obra masculina y se mantendrían sueldos muy bajos.

La incorporación de las mujeres al mercado de trabajo se ha dado en condiciones de desigualdad y subordinación, tal es el caso de la brecha salarial, diferencia que separa los salarios masculinos de los femeninos, es el diferendo que hay entre el salario nominal de una mujer y un hombre en igualdad de condiciones y de puestos de trabajo.

Es un fenómeno internacional. En México la brecha salarial se estima en alrededor de 30 por ciento y es discriminación laboral, violando el artículo 123 constitucional, fracción VII.


De tal forma que si una mujer gana 100 pesos diarios en su puesto de trabajo, un señor en el mismo puesto y con la misma jornada percibe 130 diarios; la trabajadora pierde alrededor de 10 mil 950 pesos anuales y a la larga, en 25 años de trabajo, habrá perdido también en su jubilación y sus demás prestaciones, no es cosa menor.

Discriminación que causa daños morales y económicos pero no sólo a las mujeres, porque este mecanismo de "brecha salarial" pone los salarios a la baja y también afecta a la mano de obra masculina, hay una segmentación laboral vertical y horizontal que se traduce en más pobreza.

La segregación horizontal es la distribución entre hombres y mujeres en diferentes ocupaciones, mientras que la vertical da cuenta de la distribución, considerando las posiciones jerárquicas que ocupa cada uno de ellos.

"Es innegable que el mercado laboral está condicionado por los valores sociales y culturales que tradicionalmente han discriminado a la mujer al estereotipar lo ‘masculino’ y lo ‘femenino’" (Daniela Savage Rodríguez, Género y Economía, 2010).

Para la teoría neoclásica la explicación es circular: las mujeres ganan menos porque tienen menor capital humano y tienen menor capital humano porque ganan menos.

Por fortuna la economía feminista está cuestionando el sesgo androcéntrico de la economía (mirada masculina en el centro del Universo, como medida de todas las cosas y representación global de la humanidad, ocultando otras realidades, entre ellas la de las mujeres), que se evidencia en las representaciones abstractas del mundo.

La economía feminista pretende un cambio radical en el análisis económico que pueda transformar la disciplina y permita construir una economía que integre y analice la realidad de hombres y mujeres teniendo como principio básico la satisfacción de las necesidades humanas.

En esa misma línea, las economistas Flor Brown y Lilia Domínguez analizan la desigualdad salarial de género en la industria, manufactura de exportación y maquila (IME), con hallazgos por demás relevantes.

- El proceso de fijación salarial es económico, político y cultural, enmarcado en un contexto institucional (presencia de mujeres y sindicatos en empresas).

- La diferencia salarial entre géneros se mantiene en todos los tamaños de empresa (pequeña, mediana, grande y muy grande).

- La brecha salarial se ha incrementado en el último decenio. En la IME la diferencia es de 25 puntos porcentuales, mientras que en Manufactura baja a 15 puntos. En el segmento exportador el salario de las mujeres representa el 71 por ciento de los hombres (una diferencia de 29 puntos porcentuales); diferencia que es superior a la que se registra en el segmento de la industria no exportadora.

- En los establecimientos altamente tecnificados la presencia de mano de obra femenina ejerce una presión en el salario a la baja tanto en hombres como en mujeres; la mayor igualdad de salarios se da comprimiendo los ya de por sí salarios bajos de los hombres.

- Los sindicatos son un factor esencial en la disminución de las desigualdades salariales de género

- En la IME la presencia de los sindicatos no disminuye las diferencias salariales, en parte por su escasa participación en esta industria y porque confirma que la alta participación laboral femenina en las plantas maquiladoras no ha sido acompañada por la introducción de cláusulas laborales que las protejan; prevalece la visión de división sexual del trabajo.

De ahí que pese al crecimiento de las exportaciones los salarios no se recuperan, menos los de las mujeres. De acuerdo con el Primer Informe Trimestral 2011 de la Secretaría de Hacienda, los precios de alimentos crecieron más que los salarios contractuales; las prestaciones disminuyeron 1.1 por ciento; al igual que las remuneraciones reales en manufacturas (-0.7), y los sueldos del comercio al menudeo (-0.6), por cierto una actividad económica muy feminizada.

¿Qué creció en este primer trimestre del año? Los empleos EVENTUALES en 10.2 puntos porcentuales, 173 mil 243 personas –predominando mujeres–, y todavía se preguntan por qué no crece el mercado interno.

P.D.
Derechos de los y las trabajadoras migrantes: No a la legislación antiinmigrante y la criminalización de las comunidades de inmigrante. No a la militarización de la frontera. No a la detención de inmigrantes y la deportación. No al programa de trabajadores invitados. Sí a un camino a la legalización ahora sin condición para los inmigrantes indocumentados. Sí a los derechos laborales y los salarios de vida para todos los trabajadores y trabajadoras (Immigrant Solidarity Network).

* Economista especializada en temas de género
ramona_melendez@yahoo.com.mx


twitter @ramonaponce



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