Erradicación de la pobreza extrema para 2030

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Erradicación de la pobreza extrema para 2030
Especial
Por: Carmen R. Ponce Meléndez*
Cimacnoticias | México, DF.- 06/10/2015

La nueva agenda global plantea por primera vez la erradicación de la pobreza extrema para 2030, y considera que el empleo digno y de calidad es la llave maestra para lograr un desarrollo más inclusivo.
 
El empleo con derechos debe ir de la mano de la industrialización y la innovación tecnológica para mejorar la productividad y la eficiencia en la utilización de los recursos.
 
En materia de género se dan avances relevantes al plantear las tres dimensiones de la autonomía de las mujeres necesarias para alcanzar la plena igualdad: la autonomía económica, política y física.
 
Se plantea eliminar todas las formas de violencia contra la mujer, otorgar igual acceso a los recursos económicos y reconocer y valorizar el trabajo no remunerado. También se incorpora el enfoque de género en otros objetivos.
 
Son parte sutantiva de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). En septiembre los Estados miembros de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) adoptaron oficialmente la llamada Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Entre esos países, México.
 
Los  ODS que incluye esta agenda reemplazarán a los ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) que guiaron los esfuerzos de los países durante los últimos 15 años.
 
La nueva hoja de ruta aborda varias dimensiones de la desigualdad, el principal problema de América Latina (AL), de México y muy en especial de las mujeres del país, que viven la desiguadad económica y de género con pobreza.
 
Hay que recordar que AL es la región más desigual del mundo y México ocupa un renglón importante en esta materia.
 
La Agenda 2030 incorpora los tres pilares del desarrollo sostenible y trata aspectos cruciales para la región en materia de educación, vivienda, seguridad alimentaria, provisión de servicios básicos, desarrollo urbano, protección social y gestión del riesgo de eventos catastróficos. También incorpora la noción de bienes de interés colectivo, como la protección de los océanos, la atmósfera y la biodiversidad.
 
Esta nueva Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible contiene una estrategia de 17 objetivos con 169 metas de carácter integrado e indivisible, y regirá programas de desarrollo mundial durante los próximos  15 años.
 
Con este motivo, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) preparó un balance de los logros alcanzados en los ODM hasta 2015.
 
Es el documento “América Latina y el Caribe: una mirada al futuro desde los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Informe regional de monitoreo de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), en América Latina y el Caribe 2015”.
 
Según este reporte, los países de AL y el Caribe en su conjunto han logrado avances importantes en materia de reducción de la pobreza extrema, el hambre, la desnutrición y la mortalidad infantil y de un mayor acceso al agua potable, y a servicios mejorados de saneamiento.
 
Por otro lado, el progreso ha sido insuficiente en lo relativo a la conclusión universal de la educación primaria, la paridad de género tanto en el empleo como en los parlamentos nacionales, la reducción de la muerte materna, el acceso a servicios de salud reproductiva, y la reversión de la pérdida de bosques.
 
Para Cepal quedaron fuera problemas muy relevantes, como por ejemplo la desigualdad, que tiene una importancia capital para AL y el Caribe, por tratarse de la región más desigual del orbe. También para México es un problema sustancial.
 
En relación con los ODM 3 y 5 relativos a Promover la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer, así como mejorar la salud materna, el informe  revela lo siguiente:
 
El quinto ODM pone el acento en la necesidad de reducir la muerte materna y mejorar el acceso a la salud sexual y reproductiva de la población, como un aspecto central del derecho a la salud de las mujeres.

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A 2013, ninguna región del mundo ha logrado avanzar lo suficiente como para cumplir la reducción en tres cuartas partes de los niveles de mortalidad materna de 1990.
 
Según la información oficial disponible en la ONU para los indicadores de los ODM, en 2013 AL y el Caribe en su conjunto presentaban una razón de muerte materna de 85 decesos por cada 100 mil nacidos vivos y 77 para AL (ver gráfica); lo que equivale a una reducción de 39 por ciento de los niveles de 1990, muy lejos del 75 por ciento propuesto como meta.
 
En México pasó de 88 en 1990 a 49 muertes maternas por cada 100 mil nacidos vivos en 2013 (ver gráfica).
 
Objetivo 3. Promover la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer. En el ámbito educativo, ha habido importantes progresos en el acceso de las niñas a la educación formal, principalmente en la secundaria y terciaria, en comparación con el de los niños.
 
También se ha observado una mejora de la situación en el mercado laboral y en la toma de decisiones, pero los esfuerzos realizados en estos ámbitos no han sido suficientes para alcanzar las metas propuestas.
 
México no ha alcanzado la meta de paridad de género en la educación terciaria, en detrimento de las niñas.
 
Los niveles de paridad observados en el ámbito educativo no han dado lugar a una mejora equivalente de la situación de las mujeres en el mercado laboral y durante su vida adulta, sino que la estructura del mercado laboral y la participación laboral femenina mantienen sus principales rasgos de inequidad.
 
Por un lado, las mujeres siguen estando en desventaja con respecto a sus pares varones en lo referente a la trayectoria laboral, el acceso a remuneraciones equivalentes, y el derecho a una pensión para enfrentar la vejez.
 
Si se considera la distribución del tiempo entre mujeres y hombres, se observa que los costos de la participación laboral han sido asumidos de manera individual y privada por las mujeres.
 
Los porcentajes de mujeres empleadas en el sector no agrícola rondan 44 por ciento en la región, situación que ha ido mejorando desde el inicio de los años 90, con un incremento de 6 puntos porcentuales hasta ahora en el periodo considerado para el monitoreo de los ODM.
 
Para el país la evolución de este indicador ha sido positiva: en 1990 su participación era de 36.5, y para 2013 aumentó a 40.3 puntos porcentuales. Sin embargo, la situación laboral femenina dista mucho de ser equitativa, priva la discriminación, incluso salarial, y persisten el hostigamiento sexual y los despidos por embarazo. Todavía hay mucho por hacer.
 
Twitter:@ramonaponce
 
*Economista especializada en temas de género.
 
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