Las mujeres contra el gasolinazo

OPINIÓN
   Mujer Sonora
Las mujeres contra el gasolinazo
Imagen de Silvia Nuñez Esquer
Por: Silvia Núñez Esquer*
Cimacnoticias | Hermosillo, Son.- 17/01/2017

Sin demérito de la lucha que están dando los hombres agraviados por el gasolinazo en México, el papel decisivo lo han tenido las mujeres en la batalla que se está dando en Sonora por revertir el alza al aumento a las gasolinas. Marchas, protestas y la liberación de casetas de cobro de peaje, han sido protagonizadas por mujeres.
 
Más aún, se han convertido en convocantes, pero no las ven como tales. En cada asamblea ciudadana, en cada mitin, en cada reunión, los hombres, acostumbrados a ser invitados por otros hombres, por dirigentes sindicales o partidistas, en una verticalidad propia del patriarcado, dicen “necesitamos organizarnos y nombrar una cabeza para que alguien nos represente”.
 
La expresión de un habitante del área rural que se acercó los primeros días de resistencia, para empezar a participar activamente, es ilustrativa: “Yo pregunté con quién podía hablar para participar más y ¡fíjese nomás! voy viendo que quien estaba al frente ¡es una mujer!”.
 
Desde el bloqueo del tren en Nogales, hasta la toma simbólica de las oficinas de Hacienda, las mujeres han hecho cadenas, han volanteado, han resistido el clima estoicas. Han sido ellas quienes levantan las plumas diariamente durante quince días ya, para dejar libre paso a los vehículos que van por la carretera de Nogales hacia Estación Don, atravesando el estado en los dos sentidos.
Son también ellas quienes han preparado alimentos y bebidas para llevar a las personas que se manifiestan tanto en la calle como en la caseta.
 
Pero esta vez, las mujeres luchadoras desde siempre, se han convertido también en convocantes. Más que “citar” a secas, ellas han logrado despertar el interés ciudadano por participar para revertir el gasolinazo, agregando el ingrediente de no permitir que las dirigencias partidistas ni sindicales oficialistas, se presenten haciéndose pasar por ciudadanos comunes, pues de alguna manera han abonado al desastre en el que vive la clase trabajadora.
 
En cambio, han convocado una y otra vez a que las bases tanto de sindicatos como de los diversos partidos políticos se incorporen a las manifestaciones, pues al igual que la población en general, están sufriendo las consecuencias de las decisiones de las cúpulas de sus organizaciones.
 
Son pues convocantes en la acepción de “anunciar, hacer público un acto, para que pueda participar quien esté interesado”. Son convocantes que no necesitan pagar, acarrear, regalar tortas o artículos varios, para que las personas convocadas vengan a manifestarse. Eso el patriarcado incrustado en las organizaciones corporativas no lo entiende.
 
No comprende cómo unas mujeres podrían tener la suficiente credibilidad y poder convocar sin ser cuestionadas de tener un interés más allá del expuesto una y otra vez: “No al gasolinazo”.
 
Y vaya que han sido muchas las personas interesadas. Nada más en Hermosillo, la capital de Sonora, han marchado en varias ocasiones no cientos, sino miles de personas creciendo cada vez la cantidad de manifestantes.
 
Tan solo la del domingo 15 de enero de 2017, que se unió a la convocatoria de la mega marcha nacional, congregó a más de diez mil, según coinciden varios cálculos de medios de comunicación y oficiales.
 
Y ahí están las mujeres, al frente del contingente, mientras otras cuidan que la carretera pueda ser transitada libremente por los vehículos que viajan y que atraviesan la plaza de cobro 152, ubicada en esta ciudad, en la cual permanecen por espacio de 12 horas de 9 a 9.
 
Desde luego que parte del sistema patriarcal de los sindicatos y partidos, así como del propio gobierno es el utilizar a otras mujeres para que causen la confusión con gritos y discursos inconexos, para provocar e intentar romper  la unidad de los manifestantes.
 
Pero estas mujeres convocantes a las que el patriarcado no ve, a las que quieren hacer aparecer como “nadie”, aunque han demostrado ser “alguien” y muy importante, siguen y seguirán ahí. Son parte nodal del movimiento “No al Gasolinazo Sonora”. Se han erigido en vigilantes de que la movilización siga siendo ciudadana, sin la participación de las dirigencias sindicales ni partidistas.
 
Entre ellas, Patricia Duarte Franco, Rosa María O´leary, Marcela Zazueta, Teresa Salazar y otras, son mujeres conocidas por sus luchas auténticas.
 
La primera por ser la madre de una de las víctimas de la Guardería ABC; la segunda por su lucha permanente por el Derecho Humano a un ambiente digno; la tercera por ser una maestra cesada injustificadamente; y la cuarta por su capacidad de resistencia, es seguida por otras mujeres que participan en la liberación de la caseta de cobro.
 
Rosa María con una trayectoria de más de 30 años, Patricia con un despertar doloroso como activista a partir del 2009, Marcela luchando por ser reinstalada y Teresa con un liderazgo ciudadano emergente, han reivindicado una y otra vez la necesidad de que la lucha por no al gasolinazo se mantenga siendo estrictamente ciudadana.
 
Eso significa que no pueden mezclarse los verdugos con las víctimas. No pueden dirigentes partidistas, dirigentes de sindicatos corporativos, funcionarios, ex funcionarios, legisladores, y figuras partidistas querer participar en su calidad de ciudadanos, mientras sus respectivas dirigencias han contribuido a las reformas estructurales que han empobrecido a México.
 
Estas mujeres, más otras que las apoyan, son quienes están convocando, gracias a su credibilidad, a las marchas. Son ellas a quienes les han enviado provocadores para reventarles las asambleas, las manifestaciones, los mítines, tal como lo hicieron saber en el pronunciamiento del movimiento “No al Gasolinazo Sonora”.
 
Afortunadamente hay muchos hombres, sus esposos, sus compañeros de trabajo, otros activistas, estudiantes jóvenes indignados, que tienen otra visión de lucha. Son hombres independientes que ven las capacidades de sus compañeras, las respetan, las siguen, las reconocen, algunos ya expresan que las admiran. Por ello no están interesados en arrebatarles  la convocatoria ciudadana.
 
Luchan con ellas codo a codo, día a día, sin pretender ser más que ellas o tener propuestas más importantes que ellas. Esta es una revolución de las mujeres con los hombres, no atrás, ni abajo  de ellos. Y eso tendrán que entenderlo.
 
*Periodista integrante de la Red Nacional de Periodistas y directora del blog Mujer Sonora http://mujersonora.blogspot.mx/
Twitter: @mujersonora
 
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