Una realidad, el trabajo infantil en México

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   No basta endurecer las leyes, dice UNIFEM
Una realidad, el trabajo infantil en México
Cimac | México, DF.- 20/06/2005

En México, el trabajo infantil es una realidad que a veces se busca ignorar. Theresa Kilbane, oficial del proyecto de protección a la infancia del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), reconoce que nuestro país ha avanzado en la disminución de la tasa de trabajo infantil, sin embargo advierte la necesidad de intensificar esfuerzos, pues todavía hay 3.3 millones de niñas y niños de entre 6 y 14 años que realizan diversas labores

El solo hecho de endurecer las leyes contra el trabajo infantil no basta, dado que "en algunos casos cuando sólo se ve desde la perspectiva de la ley y no los impactos sociales, se hace más daño".

Y ejemplifica: "Hace varios años en Bangladesh, donde UNICEF y la comunidad internacional cerró todo el trabajo infantil con las alfombras, el impacto a la niñez era terrible; porque no había una alternativa. Se tiene que abatir conjuntamente con la aplicación de la ley y desarrollar sistemas de apoyo a la familia que puedan compensar esta falta de recursos que son necesarios. La aplicación de la ley es importantísima, pero también tenemos que ir de la mano con programas sociales y otros mecanismos para estar seguro que no estamos haciendo un daño".

Al abundar sobre el caso de México, agrega: "Ya no hay niños trabajando en Mexicali por la aplicación de la ley y del Tratado de Libre Comercio, pero tampoco hay guarderías o lugares seguros para los niños. Puede ser que estén en condiciones hasta peores, porque ya no están en el campo con sus padres, están con un hermano mayor, una tía o vecina, en la casa solitos. Es un ejemplo donde la ley aplicada sin un sistema de apoyo social a servicios básicos como guarderías, afectó más de lo que ayudó".

"Desde la perspectiva de UNICEF tenemos que poner más atención y recursos en el sector educativo para que haya una oferta adecuada, porque a veces los padres toman una decisión, mejor que mi hijo esté trabajando a que esté en una escuela donde no está el maestro o no tiene ni libros. Tiene que cambiar la fuente de empleos, el pago de sueldo mínimo debe ser suficiente para que las niñas y los niños no tengan que trabajar".

De acuerdo con Theresa Kilbane, México cuenta con la riqueza (es la economía 14 del mundo) para reducir la incidencia de trabajo infantil; pues a pesar de ser uno de los países más ricos de Latinoamérica en las estadísticas de este rubro está a media tabla, por debajo de países más pobres como Nicaragua y Panamá.

Desdichadamente aún encontramos a infantes trabajando en las formas más denigrantes y aunque hemos endurecido muchas leyes y firmado acuerdos internacionales, basta darse una vuelta por la zona de La Merced, en la ciudad de México, para encontrarnos niñas de menos de 15 años prostituyéndose a plena luz del día, abunda.

Cifras

Según el documento Evolución y características demográficas del trabajo infantil en México, publicado por el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI): "En 1995, el volumen de trabajo infantil estimado en el país fue de 3.6 millones, cifra que aumentó a cerca de 3.9 millones en 1996.

A partir de 1999, el volumen desciende hasta ubicarse en 3.3 millones en 2002, una disminución de alrededor de 300 mil niños y niñas en el periodo analizado. Del total registrado en 2002, el trabajo económico representó 45.3 por ciento y el doméstico 54.7 por ciento Por sexo, 71.6 por ciento del primero es efectuado por los niños y 67.9 por ciento del segundo por las niñas".

Es una realidad dolorosa que está bajo nuestras narices y que pretendemos ignorar. Vemos niñas haciendo la labor doméstica sin prestaciones y al capricho de cuando sus patrones las corran sin liquidación siquiera, en ocasiones embarazadas por el júnior. Incluso en los camiones de la basura del gobierno capitalino aparecen, aunque no fueron contratados abiertamente por las autoridades, sus tutores que ostentan el puesto recogen la basura casa por casa para ganarse una propina y dejan a los niños recibiendo los botes en el camión, a veces pareciera que el peso les gana pero se las ingenian para hacer su trabajo.

Otros están en condiciones insalubres recolectando basura para poder tener para el taco, muchos prefieren fingir que no existen salvo cuando les insultan, pues les ensuciaron el carro tratando de limpiarles el parabrisas. En la Encuesta Nacional de Empleo no están incluidos, cual si por ese hecho ya no hubiera trabajo infantil en México, destaca el texto.

La especialista en derecho laboral y protección al menor del Instituto de Investigaciones jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), María Patricia Kurczyn Villalobos, expone "Yo no diría que el trabajo infantil está prohibido, sino que está protegido; porque si partimos de la base que el trabajo es un derecho humano fundamental, no le podemos negar el trabajo a nadie, independientemente de la edad que tenga. Un niño tiene derechos y cuando no le podemos satisfacer los adultos sus necesidades fundamentales para sobrevivir, no podemos negarle que él busque la manera de hacerlo.

Lo que necesitamos entender es que no podemos permitir que los infantes deban buscar cómo sobrevivir, ni que se les explote por su necesidad. La especialista indica que hay excepciones en la ley, por ejemplo de los niños actores.

La jurista agrega: "Una cosa es lo que dice la ley y otra lo que dice la realidad. Aquí hay una confrontación de problemas legales y problemas sociales, tenemos una regulación extraordinaria pero estos asuntos del trabajo infantil rebasan la realidad. Por ejemplo, los que están en el sector informal quedan fuera de la regulación, porque no hay un patrón directamente, no sabemos si son los propios familiares quienes los explotan".

2005/GV/GM