En 2006 bajará también población de secundaria
Disminuye el número de escolares en primaria
Cimac | México, DF.- 03/01/2005

El número de niños en edad de asistir a la primaria (6 a 11 años) ha comenzado a descender y el máximo de 13.7 millones alcanzado en 2001 se reducirá en más de dos millones en los próximos 14 años para ubicarse en 11.2 millones en 2015, lo que implica una reducción de la demanda de población en edad de cursar la primaria de 18 por ciento en ese período.

De acuerdo con estimaciones del Consejo Nacional de Población (CONAPO), los adolescentes que deben acudir a la secundaria (12 a 14 años) también comenzará a disminuir a partir de 2006 (reduciéndose la demanda potencial en 12 por ciento entre 2000 y 2015).

Por su parte, la demanda potencial de educación media superior (15 a 17 años) iniciará el descenso en 2009. Entre 2000 y 2015 la demanda potencial de este nivel habrá descendido alrededor de 5%.

En contraste, se prevé un notable aumento de la demanda de educación superior (18 a 24 años), que no comenzará su descenso hasta 2014, de manera que entre 2000 y 2013 ésta se incrementará 6.9 por ciento.

En suma, la oferta potencial de servicios educativos, que alcanzará su máximo en 2004 con 41.1 millones de individuos, se verá reducida a 38.0 millones en 2015, un monto similar al observado en 1989.

Es de mencionar que el promedio de escolaridad de la población de 15 años o más, se incrementó en un grado al pasar de 6.9 a 7.9 en la última década, mientras que el índice de analfabetismo se redujo de 10.9 a 8.5 en el mismo lapso, señaló el consejo.

La matrícula del sistema escolarizado aumentó de 26.4 millones de alumnos en 1994 a 31.5 millones en el ciclo 2003-2004. A su vez, las disparidades, otrora muy marcadas, en la alfabetización y nivel de escolaridad de los mexicanos, se han hecho menos notables reduciéndose la brecha entre hombres y mujeres, y entre pobladores rurales y urbanos.

El volumen y el ritmo de crecimiento de los niños y jóvenes en edad de asistir a la educación escolarizada se encuentran estrechamente vinculados a la historia demográfica del país.

En la evolución de la demanda de servicios educativos, en los pasados 30 años, se ve reflejada de una u otra manera el gran descenso de la fecundidad observado en México desde principios de la década de los años 70 del siglo pasado.

De acuerdo con el Conapo, la población joven es la más beneficiada de los avances en materia educativa. Los niveles de alfabetismo de la población joven (15 a 24 años) aumentaron de 95.4 por ciento en 1990 a 96.6 por ciento en 2000.

En tanto que los rezagos en este indicador aumentan sustancialmente a partir de los 45 años de edad, con más de 10 por ciento de población analfabeta y más de 20 por ciento después de los 55 años de edad.

Entre los niños de 7 a 11 años de edad, la asistencia escolar es casi universal en la actualidad: en 2000, fluctuaba de 96.0 por ciento a los 7 años a 97.2 por ciento a los 9 años, lo cual representó un incremento de casi 4 puntos porcentuales con respecto a 1990, siendo el aumento más substancial, en promedio, en las mujeres (4.5 puntos) que en los hombres (3.9 puntos porcentuales).

No obstante, el cambio más notable se advierte a los 6 años de edad, donde la tasa de asistencia se elevó considerablemente de 80.6 a 91.3 por ciento al cabo de la década pasada, aunque aún se requieren desplegar esfuerzos adicionales para que todos los niños mexicanos de inicio oportunamente con su educación formal.

En el umbral del nuevo siglo, las disparidades por sexo en la asistencia a la primaria se han erradicado; no obstante, prevalecen a partir de los 12 años, alcanzando su máximo a los 13 años, aunque es justo reconocer que la brecha se ha reducido significativamente con el paso del tiempo.

La diferencia entre las tasas de asistencia escolar femenina y masculina a la edad de 13 años pasó de 5.4 puntos porcentuales en 1990, a 2.6 en 2000, lo que significó una reducción de 52 por ciento.

Al cabo de la década considerada se advierte también un avance sustantivo en la captación de demandantes de secundaria, con un incremento total de 12 por ciento a los 14 años; sin embargo, llama la atención el rezago implícito en la tasa de 78.8 por ciento de personas de esta edad que, en 2000, asistían a la secundaria (79.7% para hombres y 77.8 para mujeres), que indica que uno de cada cinco jóvenes que debiera estar terminando su educación básica no lo hace.

Los avances en materia de cobertura del sistema educativo también se ponen de manifiesto en el ámbito territorial. Actualmente, apenas se perciben la s escasas diferencias en la asistencia de las niñas y niños de 7 a 11 años de edad tanto en las localidades rurales (menos de 2 mil habitantes) como en las mixtas (2 500 a 14 999 habitantes) y las ciudades (15 mil o más habitantes).

Si bien, todavía los infantes de 6 años de edad acuden de manera más copiosa en el medio urbano, donde el incremento de la tasa de asistencia de 1990 a 2000 fue de 6.4 por ciento para niños y niñas, los incrementos más cuantiosos en la tasa de asistencia se observan en las localidades no urbanas, principalmente en las rurales (26% para los hombres y 23 para las mujeres, contra 16 y 14.6, respectivamente, en las localidades mixtas).

Las desiguales oportunidades en la formación de capital humano se observan nuevamente a partir de los 12 años de edad, siendo más probable la conclusión de la educación básica (primaria y secundaria) en las ciudades que en el campo o en las localidades mixtas.

Si bien las adolescentes rurales se mantienen con menores oportunidades de terminar la secundaria, son quienes muestran el incremento más notable al cabo de la década pasada: un incremento en la tasa de asistencia de más de 20 puntos porcentuales de 1990 (44.3%) a 2000 (64.8%).

La caída más lenta en la asistencia conforme avanza la edad, en el ámbito urbano es indicativa de la mayor disponibilidad de educación media superior y superior y de carreras técnicas y comerciales que requieren la secundaria terminada en las ciudades que en las localidades rurales y mixtas.

2005/SM