LIBERTAD DE EXPRESIÓN
    INTERLUDIO
La nueva mentira de Fox
Por: Lydia Cacho
| cimac .- 26/11/2002 Para quienes trabajamos en el periodismo, el 10 de octubre del 2002 nunca se nos olvidará. Ese día, en la edición vespertina del Diario Oficial de la Federación, se publicó el decreto presidencial para derogar el impuesto del 12.5 por ciento a radio y televisión.

En apariencia, y según las y los porristas oficiales, la eliminación de este impuesto es un gran logro; aunque lo cierto es que será uno de los momentos históricos en los que Fox pasará a la historia por haber imitado el más recalcitrante autoritarismo del PRI al incumplir el artículo 10 de la Ley federal de transparencia y acceso a la información pública gubernamental, vigente desde el 10 de junio pasado.

Esta ley ordena, precisamente, hacer público cualquier anteproyecto de ley junto con las disposiciones que pudieran afectar el funcionamiento de los medios de comunicación; no obstante Fox se la pasó por el arco del triunfo.

La indignación pública fue todavía mayor porque ni siquiera él, el presidente, fue quien anunciara el decreto con el que se deroga el impuesto: no fue sino nada menos que Bernardo Gómez, el vicepresidente de Televisa. El mensaje público quedó claro: TV Azteca y Televisa lo aplaudieron.

La oposición a esta decisión ha sido expuesta con seriedad por dos panistas: el senador Javier Corral y la diputada María Teresa Gómez Mont.

¿Y eso por qué debe importarme? Se preguntará la o el lector. Muy simple, porque el presidente Fox violó la ley y se subordinó públicamente a Televisa: el secretario de comunicaciones se enteró de la decisión tomada, la noche anterior al anuncio. Porque Fox protegió a las televisoras al abrogar el reglamento de la Ley federal de radio y TV de 1973 cambiando, entre otras curiosidades, el artículo 38, que se refiere al derecho de réplica.

De esta manera el derecho de réplica queda en manos de las televisoras: si una o un ciudadano considera que los datos revelados en la estación han sido falsos, tiene 48 horas para replicar y les corresponde a los directivos del medio "valorar" si la denuncia tiene sustento o no.

Hace 33 años el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz les impuso a los concesionarios un impuesto; al principio fue el 25 por ciento por la concesión, pero con la negociación se quedó en la mitad: en el ahora famoso 12.5%. Ahora Televisa asegura que ese cargo se atribuyó justo en 1968, para censurar a los medios; además, dicen, para coartar su libertad por televisar las masacres del 2 de octubre.

Lo curioso es que hasta la fecha, ahora ya libres de censura, no han sacado un solo documental de esas imágenes supuestamente censuradas. Lo cierto es que en 1969 fue Azcárraga Milmo, dueño de lo que antes era Telesistema Mexicano, quien negoció con el gobierno para que su televisora le diesen el 12.5% de sus trasmisiones al gobierno, a cambio de pagar menos impuestos por el uso de las concesiones. Uso que hoy en día es monopolio.

Lo cierto es que esta decisión foxista está llena de falsedades que afectan a todo aquel que vea TV y escuche radio. Con bombo y platillo Fox anunció ante la Cámara de la Industria de la Radio y la Televisión que la ciudadanía tendría participación directa en la fijación de criterios en cuanto a los contenidos de la programación. ¡Qué bueno!, dirán las madres y los padres de familia; sólo que eso es falso, pues el artículo 47 dice que un ciudadano será integrante del consejo con voz, pero sin voto: o sea igual que siempre.

Por su parte la diputada Gómez Mont puso el dedo en la llaga al decir "Si no rompen las estructuras de los medios de comunicación que sostenían al viejo régimen, no habrá consolidación democrática."

Esto le importa a la o el ciudadano común porque el 20 por ciento de la población económicamente favorecida controla el 73 por ciento de los medios de comunicación; así, cuando el control de la información está monopolizado por un grupo de poder que antepone el escándalo a la noticia, el drama a la información y además manipula la realidad, los medios electrónicos se convierten en espacios de exclusión social que perpetúan el racismo, el sexismo y la violación al laicismo de las concesiones gubernamentales de comunicación.

En pocas palabras Fox empoderó a los monopolios y excluyó a la sociedad civil de los medios concesionados por el Estado; por lo tanto, Fox rompió otra promesa de campaña en favor del Hermano Mayor.

cacholydia@yahoo.com







       

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