Brasileñas conquistan espacios políticos

Participación Política de las Mujeres
    OPINIÓN
Brasileñas conquistan espacios políticos
Por: Fabiola Calvo
cimac | México, DF.- 24/02/2004

Brasilia, joven ciudad con menos de un millón de habitantes, capital de Brasil, es un sitio privilegiado donde se mueve la política de la décima potencia económica del mundo.

Esta ciudad, verdadera obra de arte, vive la agitada vida de políticos, funcionarios nacionales y extranjeros, y junto a ellos, las nuevas y nuevos protagonistas de un proceso sobre el cual el mundo mira expectante.

En uno de los edificios de la Explanada de los Ministerios, asistí como testiga de excepción a una reunión del Conselho Nacional dos Direitos da Mulher.

Observé cómo llegaban representantes de movimientos sociales (negro, feministas, centrales sindicales, de salud, trabajadoras rurales, trabajadoras en educación, abogadas), representantes de los 12 ministerios -por aquello de la transversalidad-, mujeres destacadas como personalidades con notorio reconocimiento en las cuestiones de género, algunas del entorno académico.

La representante de las indígenas de la Amazonia y la zona nordeste, en esta ocasión no llegó.

En el ambiente tranquilo y dinámico, con unos cuantos cafés y galletas, estas mujeres me recordaban aquellos años 70, sólo que ahora están en el espacio donde se toman las decisiones.

El presidente Luiz Inácio Lula da Silva creó la Secretaría Especial de Política para as Mulheres con carácter de Ministerio que incorporó el Consejo Nacional dos Direitos da Mulher, como organismo consultivo para que proponga directrices y que preside la ministra.

Es una experiencia democrática que se apoya en mecanismos que sirven de altoparlantes a millones que puedan sentirse representadas. En ese ejercicio que muchos gobernante temen, preparan para junio de este año, la I Conferencia Nacional de Políticas para las Mujeres.

No obstante, en la gestión política ya se tiene como ejes el combate violencia contra las mujeres, la igualdad de género en las relaciones de trabajo y gestión en la política de género que se traduce como un pacto federativo por los derechos de las mujeres.

. ¿Intenta Brasil una revolución pacífica? Busca otra manera de hacer política, de llegar a los rincones olvidados y de incluirse en el carro de la economía con otra visión, es un esfuerzo para que los movimientos sociales propongan, debatan, controlen y se asuman como sujetos históricos.

El ministro de Educación, Tarso Genro en 1993, durante la conferencia Democratizar las relaciones entre gobierno y sociedad, vislumbró el actual proceso como un "conjunto de transformaciones económicas y sociales que situarán a Brasil en un nivel de modernidad social, de cohesión, de reducción de las desigualdades, de inclusión e integración a la economía globalizada de forma solidaria, soberana e independiente".

Sin duda, este planteamiento está más cerca de las propuestas de la Europa de los años 70 que del movimiento de esa década en América Latina. De todos modos, en ese entonces el mundo tenía la referencia o el fantasma del bloque socialista, afrontaba la guerra fría y vivía la resaca de los años 60.

El movimiento feminista que vivía todo su esplendor, dejó logros, siguió en la brecha, pero no llegó a todo el planeta. Los países en vía de desarrollo seguían y siguen en la lucha por los derechos más elementales: la vida, la comida, el techo.

Las mujeres de los países industrializados tiene aún un largo camino que recorrer, pero las de América Latina aún deben hacer frente a la alta mortalidad materna y la exclusión.

*Periodista colombiana residente en España. Recibió el premio La mujer en la Unión Europea en 2003.

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