Llegó la hora

Participación Política de las Mujeres
    OPINIÓN
Llegó la hora
Por: Cecilia Lavalle
cimac | México, DF.- 15/11/2004

Ha llegado la hora de la verdad. Ha llegado el momento de saber si algunas encuestas tienen razón. Ha llegado el minuto de conocer si la percepción ciudadana es más fuerte que el poder.

Este domingo 14 se realizaron elecciones en cinco estados de la República: Tamaulipas, Puebla, Sinaloa, Tlaxcala y Michoacán.

En todos, salvo en Michoacán, se compite por la gubernatura. Y sin duda la elección que más atención atrajo, acaso la más reñida, e indiscutiblemente la más polémica es la de Tlaxcala. Y es que ahí no nada más se debate quién ocupará la silla del Palacio de Gobierno en los próximos seis años. En el fondo se debate si las esposas de los gobernadores pueden suceder en el poder a sus maridos.

Ya el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación dejó clarísimo que de que es legal es legal. Una mujer, independientemente de con quien esté casada, tiene derecho a votar y ser votada. Pero una cosa es que sea legal y otra que sea legítima. La legalidad es un asunto objetivo que tiene su base en la legislación. La legitimidad es subjetiva y tiene su base en lo que percibe la gente, independientemente de lo que diga la ley.

El debate lo inició, con sus pretensiones, la señora Marta Sahagún, esposa del presidente Fox, y fue tal el rechazo ciudadano y particularmente de la clase política nacional, que no le quedó más remedio que decir públicamente que no contendería por la presidencia en el 2006. Para entonces las esposas de los gobernadores de Nayarit, Quintana Roo y Tlaxcala ya se habían apuntado en la lista para ocupar la silla de sus esposos o alguna presidencia municipal. La única de ellas con un cargo de representación popular es la de Tlaxcala, obtenido, por cierto, durante el mandato gubernamental de su marido.

Por las propias circunstancias ríspidas y de enfrentamiento con su propio partido, los reflectores están desde hace rato en Tlaxcala. Ahí, contra viento y marea, la señora Maricarmen Ramírez, esposa del actual gobernador Sánchez Anaya, se erigió como candidata para la gubernatura. Y viento y marea quieren decir que para lograr llegar a las elecciones ha tenido que luchar en los tribunales contra su partido, mismo que en aras de la congruencia (dado que fue el que más fustigó a Martha Sahagún) le retiró su apoyo. Ha tenido que luchar contra las opiniones –y no pocas- de la gente que piensa que en democracias que son más un anhelo que una realidad querer suceder a su esposo es gravísimo porque se tiene la percepción (algunos dirían la certeza) de que se juega con los dados cargados. Ha tenido que luchar contra quienes creen que la Primera Dama del estado utiliza recursos públicos en promocionar su imagen. Ha tenido que luchar contra numerosos grupos feministas que sienten que lo de Maricarmen es arribismo político y perjudica la lucha de muchas mujeres que llevan años trabajando en política y abriendo espacios de poder. Y también ha tenido que luchar contra la percepción ciudadana.

Una interesante encuesta realizada por el Grupo Reforma, levantada en todo el país el 25 de septiembre, y con un nivel de confianza de 95%, revela que seis de cada diez personas entrevistadas opinan que es incorrecto que la esposa de un gobernador busque suceder a su marido en el siguiente mandato. Esta opinión se sostiene aún en aquellas personas que tienen una opinión favorable de Marta Sahagún, y se sostiene independientemente de la filiación partidista de la persona entrevistada, aunque las de filiación perredista son las que más se oponen (66%), seguidas por panistas (59%) y empatados priístas y quienes manifestaron no tener simpatía por ningún partido (58%).

Cuando regionalizan las respuestas es interesante apreciar que, si bien en todas las regiones del país (norte, centro occidental, centro y sur) la mayoría de personas encuestadas opinan que es incorrecto que la esposa de un gobernador contienda para sucederlo, es justamente en la región centro, donde se ubica Tlaxcala, donde la oposición es mayoritaria. Ahí siete de cada diez se opone. La segunda región del país que se opone es el sur y el centro occidente (64%). Y concretamente refiriéndose al caso de Maricarmen, en la región centro 63% opina que es incorrecto que contienda por la gubernatura.

Como no hay plazo que no se cumpla, llegaron las elecciones. Llegó la hora de conocer el veredicto ciudadano. Una reciente encuesta de Reforma apunta que será una lucha entre el candidato panista y el priísta, seguidos de cerca por la Primera Dama, que es candidata perredista.

Todo indica pues que serán elecciones competidas. Y que, como ha sucedido en otras partes del país, es posible que acaben en los tribunales. Independientemente de dónde terminen, será interesante observar de cerca lo que suceda, porque sentará un precedente y enviará un mensaje a otras mujeres en circunstancias similares. Veremos.

Apreciaría sus comentarios: cecilialavalle@hotmail.com

*Articulista y periodista de Quintana Roo

2004/CL/LR/SM