Migración
    Enfrentamiento cultural y desarraigo
Infancia emigrante
Por: Fabiola Calvo
Cimac | Madrid.- 29/03/2005

Los parques, las playas, las calles de cualquier pueblo o ciudad de España son lugares-laboratorios sociales de observación a los inmigrantes o espacios para la integración.

El corto período vacacional de la Semana Santa permitió ver a los niños y niñas que corrían y jugaban bajo el ojo atento de los adultos, pero no sólo a los hijos de inmigrantes. Fue sorprendente ver a tanta pareja joven de españoles con niños después de que el crecimiento poblacional estuvo en cero.

Es de admitir que la presencia de las inmigrantes ha contribuido con este nuevo proceso tanto por su número de hijos nacidos en su país de origen –hoy también emigrantes- como los nacidos en España, pero también por el efecto contagio que contribuye a la pérdida del miedo a la maternidad-paternidad.

En España, las parejas que deciden tener descendencia, han esperado las condiciones óptimas para iniciar la tarea, pero lo mismo no ocurre entre las inmigrantes.

Las familias o mujeres que han inmigrado, buscaban mejores condiciones para educar a su prole, no obstante no encuentran ese paraíso por falta de tiempo para atenderlos, estrechez económica, viviendas en malas condiciones o hacinamiento, padres ausentes y porque además cargan con una maleta de problemas sin resolver.

Los profesores de los colegios manifiestan sus constantes quejas por la falta de rendimiento escolar de las y los alumnos procedentes de otros países y en el mejor de los casos, en algunos centros cuentan con el apoyo de algún profesor o profesora con procedencia de otra nacionalidad.

Estos casos son de gran ayuda para comprender los factores que afectan al alumno: enfrentamiento cultural, desarraigo, desprotección y desamparo, depresiones y ausencia diaria del padre y la madre.

El futuro no es prometedor. Niñas y niños ecuatorianos, colombianos, peruanos, marroquíes y otras nacionalidades organizan pandillas con una fuerte carga de violencia que las enfrenta unas contra otras pero que les da un sentimiento de pertenencia y apoyo.

Durante el gobierno del Partido Popular, España (2002) fue denunciada en un informe de Naciones Unidas por malos tratos, violación a los derechos humanos y expulsiones sumarias de marroquíes menores de edad. Amnistía Internacional apoyó ese informe. Hoy las condiciones del principio de no discriminación a los niños de origen gitano o inmigrante, sobre todo en Ceuta y Melilla, no han cambiado.

*Periodista colombiana residente en Madrid, España.

2005/FC/SJ









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