Parlamento de mujeres

Participación Política de las Mujeres
    REFLEJOS LEGISLATIVOS
Parlamento de mujeres
Por: Lucero Saldaña
Cimac | México, DF.- 22/03/2005

Lo que fue concebido como un encuentro a la manifestación de propuestas en la resolución de las necesidades prioritarias de las mujeres y al fortalecimiento de sus derechos, un ejercicio único a escala mundial, después de siete años de su realización anual, hoy debe decirse que el formato posee un mecanismo que se encuentra agotado y que no resulta suficiente, ni adecuado para los resultados que se esperan ni para los objetivos que fue creado.

Lo que pretendía ser un espacio para el diálogo, se ha convertido en un aro de confrontación sobre algunos temas recurrentes que dividen y generan polarización, en lugar de lograr acuerdos plurales y alianzas nacionales, se ha convertido en arena de combate.

La divergencia de opiniones no es el problema, sin embargo, la manera en que se presentan, la intolerancia a la diversidad, la falta de respeto al derecho de opinar aún cuando se está en desacuerdo genera fricciones muy explosivas.

Los temas de mayor controversia han sido los derechos sexuales y reproductivos, el uso de métodos anticonceptivos, la reproducción artificial, y el modelo único de familia, así como las preferencias sexuales, todos ellos con dificultad para llegar a consenso.

Hay una posición muy clara que entre las legisladoras federales y locales, lo último que pretenderíamos es cerrar las puertas de diálogo con la sociedad civil, es y será nuestra prioridad que éste continúe, pero debemos considerar la importancia de buscar nuevas alternativas para los futuros encuentros. Estamos en el punto decisivo para fortalecer el Parlamento con una propuesta adecuada para dar curso a los consensos.

Un resultado ético y universal digno de dedicación es la racionalidad, el pensamiento; con la capacidad que tienen las mujeres para buscar respuestas, está la posibilidad de reconocer errores y renovarse. Pero se requiere tolerancia, producto del conocimiento, hija de la razón y la ética.

Una de las armas más poderosas para el avance de las mujeres es la ciencia, como una forma de buscar la verdad. No hay que olvidar que la ciencia está dedicada a descubrir hechos, no a hacer juicios de valor, y que de ninguna manera intenta dar justificaciones a ningún programa político.

En cambio sí se logró consenso para que se modifique la Ley Federal del Trabajo, en el sentido de eliminar toda forma de discriminación, por ser mujer, por edad, por estar embarazada; así como establecer agencias especializadas en delitos sexuales y violencia intrafamiliar, incluir en el sistema de seguridad el tema de la violencia de género.

Replantear horarios en la programación de la radio y televisión basados en la edad, sobre todo la clasificación de horarios infantiles; proporcionar información veraz sobre las opciones que tiene toda mujer que enfrentan embarazos no deseados; además de la armonización de la legislación con los compromisos internacionales en materia de derechos humanos.

Mejorar las condiciones de las jubiladas y las pensionadas, proporcionar ayuda económica y psicológica a las mujeres que son víctimas de una violación y contraen VIH-Sida, así como crear y desarrollar un proyecto de prevención de la violencia para adolescentes.

Impulsar que las empresarias indígenas accedan a créditos permanentes y construir la Agenda Legislativa como eje rector de la labor legislativa, fueron expresiones que recibieron un respaldo unánime, entre otras conclusiones. Sin embargo, para dar seguimiento a todas estas propuestas y a las de años anteriores, se requiere de una comisión que desahogue y de curso a los trabajos.

Debemos decir sí a la participación ciudadana, sí a la generación de espacios para el diálogo, pero no a la confrontación, no a la manipulación y no a la violencia. Que no se agoten las palabras ni los argumentos propositivos.

* Senadora. lsaldana.spri.@senado.gob.mx

2005/LS/SJ