Población
    La igualdad, un gran paso para las mujeres
Cambios sociales en los últimos tiempos
Por: Tere Mollá
Cimac | Madrid.- 10/05/2005

A veces, sentada en el sofá de mi casa, me da la impresión que veo pasar la vida, la mía, pero también la de los demás. Observo cómo se mueven las personas de mi entorno e incluso, a veces, alcanzo a ver los cambios sociales que se van produciendo.

Hemos cambiado de gobierno hace un año y no se podría decir que no ha habido cambios, sobre todo para las mujeres. Los ha habido, por supuesto.

El primer gesto del nuevo presidente fue la paridad en su Consejo de Ministros, lo que ya, en sí mismo era importante, (aunque también habría que valorar las carteras de los diferentes Ministros y Ministras y hacer una lectura en clave feminista del tema).

El hecho en sí mismo de hacer visibles, en igualdad (al menos formal) de hombres y mujeres, es un gran paso para las mujeres que ya, ¡por fin! Nos vemos reflejadas en el máximo órgano de Gobierno del Estado Español.

La aprobación de la Ley Integral contra la Violencia de Género quizá haya sido lo más emblemático. Aunque no es menos cierto que de momento sólo nos allegado a las mujeres la alegría de su aprobación. Los medios y su puesta enmarca la seguimos esperando. Seguramente irá llegando, pero algunos plazos ya han vencido y seguimos sin ver la ejecución de algunas medidas. Seré positiva y expectante y continuaré observando.

También he de mencionar y de forma alta y clara lo que para el colectivo de personas homosexuales ha supuesto la aprobación de la ley que va a permitir el matrimonio entre el colectivo de lesbianas y gays. Me alegró profundamente que los derechos civiles mínimos les hayan sido reconocidos después de tantos cientos o miles de años y tantas luchas públicas y secretas.

Y, sobre todo me alegró de esta decisión política, no sólo por cuestiones de pensamiento ideológico propio, sino también por el hecho de que el Ejecutivo de Zapatero, con el respaldo de los grupos políticos que le están apoyando en el Congreso de los Diputados y Diputadas, haya plantado cara a la Iglesia Católica y haya establecido los límites de actuación política y no se haya achantado por toda la campaña de descrédito que esta organización sectaria está haciendo sobre este tema.

No es de recibo que en los comienzos del siglo XXI, una organización como la Iglesia Católica, importante a escala mundial, todo hay que decirlo, quiera imponer a los gobernantes de un país sus derechos civiles. Me parece una verdadera barbaridad, y por eso me alegro tanto que Zapatero, su Gobierno paritario y la mayoría del Congreso de Diputados y diputadas, hayan dicho NO a esta situación.

Ahora, después de la aprobación de esta Ley, las personas que creemos en la igualdad real en todos los ámbitos de la sociedad, deberemos seguir reforzando nuestras tareas para contrarrestar esta campaña impúdica que se está haciendo sobre el matrimonio de personas homosexuales por parte de la derecha más recalcitrante. Aunque, obviamente ellos prefieren llamarse a sí mismo centristas moderados, vaya burla... y por parte de la Iglesia Católica.

Quizá deberían aprender a separar los dictados de una organización sectaria de las tareas de Gobierno.

Quizá deberían reflexionar sobre la importancia que tiene y ha de tener la igualdad de derechos civiles sobre todas las personas y que este es un mandato constitucional. Y ahora la pregunta sería: ¿Deberíamos considerar que los que votaron en contra de esta Ley votaron contra la Constitución? Creo que si miramos a Aznar y algunos de sus correligionarios podríamos encontrar algunas respuestas.

*Consejera de Ontinyent, Valencia, España.

2005/TM/SJ









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