A 52 años, avanzamos Un trecho más

Participación Política de las Mujeres
    OPINIÓN
A 52 años, avanzamos Un trecho más
Por: Leticia Burgos Ochoa
Cimac | México, DF.- 25/10/2005

La lucha por la ciudadanía plena de las mujeres es tan antigua como la misma historia de los pueblos. En el México moderno tuvo que pasar más de un siglo para que a las mujeres se les reconocieran sus derechos políticos y que ellas pudieran representar a la sociedad en el Congreso de la Unión.

Arduas han sido las batallas, pero sin duda han valido la pena. A 52 años del voto femenino, de los movimientos sociales por el sufragio en los dos siglos anteriores, sigue la lucha en ascenso; queda claro que sólo en la acción avanzamos un trecho más hacia la igualdad plena, convencidas de que sin el reconocimiento entre iguales la democracia resulta una caricatura; se profundizan la desigualdades y las inequidades en el disfrute de los beneficios del desarrollo, y se posterga la paz.

El jueves 13 de octubre tuvo lugar un evento de trascendencia histórica en las instalaciones del Instituto Federal Electoral (IFE), promovido por la gobernadora de Zacatecas, Amalia García, auspiciado por el Instituto Nacional de las Mujeres y cobijado por el IFE. Un encuentro que convocó a un importante colectivo de mujeres de todos los partidos políticos, feministas, académicas y de la sociedad civil organizada para reafirmar compromisos que influyan en el proceso electoral que se avecina, bajo la consigna Avancemos Un trecho más: por una reforma del Estado con equidad.

Compromisos que se traducirán en breve en un decálogo de propuestas sobre las reformas del Estado con equidad de género con el firme propósito de que las candidatas y los candidatos lo conozcan y asuman compromisos en sus plataformas y programas de gobierno.

A 52 años del reconocimiento de los derechos políticos de las mujeres mexicanas, podemos afirmar que si bien el saldo es positivo, todavía seguimos padeciendo un sistema patriarcal y machista, excluyente y profundamente desigual que nos obliga a la denuncia para transformarlo en un sistema democrático que se finque en el reconocimiento pleno a la igualdad y la equidad entre mujeres y hombres.

En los albores del siglo XXI, de la modernidad y la globalidad, tenemos que recurrir a mecanismos que afronten la desigualdad de género en todos los órdenes de la sociedad. El sistema de cuotas, recientemente establecido en el Código General de Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe), permitió en las elecciones federales del 2003 que más mujeres accedieran al Congreso de la Unión; después de estas reformas, en 24 entidades federativas ya ha sido incluido este sistema, aunque en ocho estados todavía no existen garantías para la promoción y el acceso efectivo de las mujeres al poder.

En momentos en que se inician los trabajos para preparar el proceso electoral en el que se disputará el destino de la nación, es imprescindible promover la equidad entre los géneros y el acceso efectivo de las mujeres al poder público para transformar juntos la República en un nuevo Estado democrático, libertario, igualitario y justo.

Debemos estar muy atentas y vigilantes del cumplimiento cabal de los preceptos electorales conquistados. Si bien el IFE ha cumplido dando a conocer la participación de mujeres como candidatas y luego como diputadas en el 2003, lo que es cierto es que luego resulta que las candidaturas que se otorgan a las mujeres son distritos difíciles de ganar; que ellas van de suplentes, o que de plano se trata de candidaturas concedidas por el sistema de cuotas para luego dejar el espacio en manos de un suplente varón. Para el proceso que se avecina, el IFE y los partidos políticos tienen la responsabilidad de promover la participación y el acceso efectivo de las mujeres al poder público.

Las democracias en el mundo se encuentran cuestionadas tanto con respecto a sus postulados de pleno empleo y progreso como en referencia al ejercicio del poder, del que se encuentra excluida la otra mitad de la población: las mujeres.

Las aspiraciones democráticas de igualdad política entre hombres y mujeres, exigen reformas del Estado; transformaciones que implican replantear la convivencia democrática desde la pluralidad y desde el reconocimiento pleno de los derechos humanos de todas y de todos para sacar adelante al país.

Avanzar Un trecho más, a 52 años de la ciudadanía de las mujeres mexicanas, es seguir estableciendo pactos entre mujeres y hombres convencidos de que un mundo nuevo es posible con igualdad de género.

*Senadora por el Partido de la Revolución Democrática

05/LB/YT