VIOLENCIA
    OPINIÓN
La importancia del lenguaje en la violencia contra las mujeres
Por: Teresa Mollá
Cimac | Madrid.- 04/10/2005

Ayer a mediodía me llamó por teléfono una mujer para preguntar si los insultos, las expresiones ofensivas hacia su persona y las que atentaban contra su imagen, tanto en público como en privado, eran hechos denunciables al amparo de la ley integral contra la violencia de género. Obviamente le dije que sí, que era una forma más de violencia que se ejerce contra nosotras y la animé a que denunciara.

Hoy me encuentro en algunos medios de comunicación que uno de los consejeros del Consejo Económico y Social (CES) de la Comunidad de Madrid atentó contra la dignidad de la directora general de la Mujer de dicha comunidad autónoma.

Este hombre pertenece a dicho foro en calidad de experto en materias económicas, pero lo que está clarísimo es que debería ser cesado de inmediato por el consejero de Economía del equipo de Esperanza Aguirre, que es el máximo responsable del CES. Además, creo que un curso acelerado y condensado de reeducación social y moral y, sobre todo, de respeto hacia las mujeres, no le haría ningún daño.

A veces las mujeres nos encontramos con comentarios de carácter fuertemente sexista, con bromas ofensivas o con palabras sobre nuestros cuerpos que son atentatorios contra nuestra dignidad como personas. Y esto también es violencia.

Es frecuente que cuando es decimos a los chicos que ese tipo de comentarios no nos gustan, ellos se amparen en la clásica coletilla de: "mujer, pero si era una broma. ¿Que ya con tanto feminismo y tanta igualdad no aguantas ni una broma?". Y tú te quedas con cara de no saber qué hacer, pero igual sientes que te han molestado estas palabras.

Creo que ésta es una de las muchas asignaturas pendientes que esta sociedad tiene con respecto a la igualdad real entre hombres y mujeres. Hay que cuidar el lenguaje, y no sólo para que no sea sexista y nos esconda a las mujeres detrás de los llamados genéricos, sino también para que no sea ni ofensivo ni atentatorio contra la dignidad de nadie.

Hay hombres, como el consejero del CES de la Comunidad de Madrid, que debe de pensar que todavía está vigente el "todo vale"; que las mujeres seguimos siendo mudas y tuteladas por maridos y padres. Por eso les resulta molesto vernos en espacios tradicionalmente masculinos, como la política, el sindicalismo o el mundo empresarial.

Quizás por eso creen que ofendiéndonos con sus palabras van a conseguir que desistamos en nuestro empeño de seguir hacia delante. Pero he de darles una noticia a todos estos hombres: no lo van a conseguir.

Es más, les voy a dar otra noticia: este tipo de lenguaje ofensivo y atentatorio contra nuestra dignidad de mujeres también es una forma de violencia, por lo que se les puede denunciar y el peso de la ley puede caer sobre sus cabezas.

Lo realmente triste es contemplar cómo estos energúmenos ocupan puestos de responsabilidad sin que nadie los cese o les exija rectificaciones públicamente. El caso de la Comunidad de Madrid es doblemente triste, puesto que su máxima dirigente es una mujer: Esperanza Aguirre.

Después de pensarlo dos veces, no sé de qué me entristezco, si esta alta responsable de la política española y dirigente del Partido Popular fue incapaz de decir ni una sola palabra en favor de su compañera de partido Nevenka Fernández cuando ésta última era todavía Concejala por el Partido Popular y fue acosada por el alcalde de Ponferrada, miembro del mismo partido político.

En cualquier caso, el lenguaje ofensivo, denigratorio e insultante también es una forma de violencia que habitualmente se ejerce contra nosotras, las mujeres. Ya no vale lo de "chica, es una broma".

tmolla@telefonica.net

*Periodista española









Todos los materiales realizados por Cimacnoticias (Texto, audio, video y fotografía) son realizados sin fines de lucro, se permite su uso y reproducción siempre y cuando se cite la fuente. No se permiten modificaciones o cambios en los materiales.

Para mayor información escríbenos a: agencia.cimacnoticias@gmail.com