Población
    OPINIÓN
Leonor, un nombre para el cambio
Por: Tere Mollá
Cimac | Madrid.- 01/11/2005

Leonor, un simple nombre de niña que nos obliga, como sociedad moderna, a cambiar la Constitución. En absoluto soy monárquica, pero como mujer me alegra de sobremanera que el primer descendiente de los Príncipes de Asturias sea una niña. Esta niña ha puesto de manifiesto en todas partes que todavía quedan muchas barreras para la igualdad entre hombres y mujeres.

El hecho antidemocrático y contrario a todo principio de igualdad que propugna el artículo 57 de la Constitución Española queda así en evidencia. Algunas no podemos olvidar que nuestra Constitución actual estuvo redactada íntegramente por hombres, los llamados "siete padres", y por ninguna mujer, y eso se nota en aspectos como éste. La importancia de este nacimiento radica precisamente en eso: en que nos obliga a revisar nuestra Carta Magna, y aunque de momento parece que hay consenso en las voluntades de hacerlo, veremos cuál es el resultado final.

En este caso, Leonor es un símbolo más del punto de hipocresía con que afrontamos los temas de igualdad entre hombres y mujeres. Y digo bien, hipocresía, puesto que ha hecho falta que naciera esta niña para que los chicos que nos gobiernan y que se ocupan de los temas "importantes" reconozcan públicamente que existen elementos discriminatorios todavía en nuestra sociedad.

Pues bien, señores cabezas pensantes, esos elementos existían antes y siguen existiendo. Estará muy bien la modificación de la Constitución, pero no creo que nos podamos quedar ahí. Mientras no seamos capaces de invertir en tipos de educación menos sexistas, menos violentos, y no seamos capaces de modificar nuestros sistemas de valores, seguiremos educando en la diferencia entre mujeres y hombres.

No puedo negar que se ha avanzado, y mucho, en los últimos treinta años. Sería injusto por mi parte no reconocerlo. Además, soy hija de la época y lo sé, pero también sé que el camino es largo y lleno de piedras que hay que ir apartando continuamente.

Los movimientos de mujeres seguiremos estando ahí y reclamando esa igualdad de oportunidades en cualquier espacio público o privado. Pero no ya sólo en el sentido estricto de igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres en un sentido formal, no. Lo exigimos desde el compromiso de ir cambiando entre todas y todos esta sociedad que sigue alentando valores poco igualitarios desde el mismo momento en que se conoce el sexo del bebé aún no nacido.

Lo exigimos desde el compromiso de estar pendientes de que en los presupuestos de las diferentes administraciones se contemplen partidas específicas para que esa igualdad de oportunidades sea una realidad progresiva. Lo exigimos desde la denuncia pública de actitudes violentas hacia nosotras. Lo exigimos publicando y sensibilizando sobre la cantidad de mujeres muertas por una violencia machista.

Lo denunciamos en actitudes repetitivas sobre la utilización de lenguajes sexistas y, por tanto, discriminatorios. Haciendo expresas menciones en campañas publicitarias sobre la utilización de juguetes claramente sexistas que permiten que los roles tradicionales de hombres y mujeres persistan en el tiempo. Denunciamos las campañas publicitarias que utilizan a la mujer como reclamo y que reproducen también los roles, aunque, en algunos casos, disfrazados de una falsa modernidad.

Leonor ha sido bienvenida por las mujeres porque, sin saberlo ella, ha puesto de manifiesto una larga serie de actitudes discriminatorias que todavía existen en nuestra sociedad moderna.


tmolla@telefonica.net

*Periodista española

05/TM/YT









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