Una utopía para las mujeres que trabajan en casa
Fundación Heinrich Böll
Por: Teresa Mollá
Cimac | Madrid.- 07/03/2006

El pasado día 3 de marzo el Gobierno Español aprobó el anteproyecto de la Ley de Igualdad entre hombres y mujeres. Es realmente una buena noticia para todas las mujeres, ya que, a partir de su aprobación en el Parlamento Español, podremos ir exigiendo su cumplimiento.

Eso significará entre otras cosas, que nuestra presencia como mujeres se tendrá que ir teniendo en cuenta en todos los aspectos.
Se tendrá que ir pensando en hacer Planes de Igualad en las empresas con más de 250 personas contratadas, por ejemplo. Y en esos planes se tendrán que negociar medidas de acción positiva para que los hombres y las mujeres cobren realmente lo mismo por el mismo trabajo y no como ocurre actualmente en donde, según el Instituto Nacional de Estadística, ellos cobran de media, un 40% más que ellas.

También se tendrá que ir pensando a algo más de un año de las elecciones municipales y autonómicas, en las listas electorales que tendrán que llevar un número de mujeres que sea representativo.

También los consejos de administración de las empresas deberán aumentar el número de mujeres en su composición. Y así un número importante de cambios visibles y menos visibles se nos avecinan.

Como decía al principio no deja de ser una buena noticia para todas las mujeres del Estado Español. Eva es una mujer de 48 años, casada y con tres hijos que trabaja como ama de casa y atiende a toda su familia cada día.

Su marido es camionero y se pasa la mayor parte del tiempo viajando al volante de su camión. En la familia de Eva no entra otro salario más que el de su marido.

Eva se pasa el día trabajando para que el universo familiar funcione, pero no tiene ninguna retribución, puesto que, como es sabido las amas de casa no tienen salario.

Para Eva la futura Ley de Igualdad será, al menos en el aspecto laboral, una pura utopía, puesto que no se ha tenido en cuenta el trabajo callado, cotidiano e importantísimo que realizan las mujeres dentro de sus casas. Y no sólo como amas de casa, sino también como cuidadoras informales de las personas enfermas, menores, mayores o dependientes de su familia biológica y política.

Eva, que puede ser nuestra vecina, amiga, madre o hermana no podrá exigir medidas de acción positiva para mejorar sus condiciones laborales, puesto que a efectos laborales no existe como trabajadora.

Pero además cada vez que su marido vuelve a casa de unos de sus viajes en el camión deberá esperarle amablemente para que se puedan cumplir la "obligaciones conyugales" a las que se "debe", puesto que atender esa función también forma parte de la estabilidad emocional de la familia.

Y cuando pueda y en la intimidad le comentará a una de sus amigas, que casi prefiere tener al marido de viaje continuamente para poder ser ella un poco más libre en su día a día.

Doy fe de que Eva existe y que lo que aquí cuento es cierto. Pero esa Eva que, como he dicho antes puede ser alguna mujer muy cercana a nosotras, aunque quede amparada por esta ley que se prepara o por otras ya vigentes, seguirá siendo como es y viviendo como vive, a menos que algo muy grave ocurra en su vida, porque ha sido preparada para seguir ese patrón.

Sólo dentro de unos años, todas las Evas sabrán que tienen muchos más derechos de los que sus propias parejas les reconocen y entonces podrá, exigir cumplimientos de leyes.

Ahora, a las que no somos como Eva, puesto que tenemos trabajo retribuido y somos un poco más independientes y, se supone que un poco más libres, nos toca recordar al resto de la sociedad que las mujeres, todas, estamos aquí y queremos que se nos tenga realmente en cuenta a todas, Eva incluida.

06/TM/LR









Todos los materiales realizados por Cimacnoticias (Texto, audio, video y fotografía) son realizados sin fines de lucro, se permite su uso y reproducción siempre y cuando se cite la fuente. No se permiten modificaciones o cambios en los materiales.

Para mayor información escríbenos a: agencia.cimacnoticias@gmail.com