Diálogo Internacional sobre Justicia para las Mujeres
Exigen sobrevivientes de guerra, castigo a violencia sexual
Por: Lucía Lagunes Huerta, enviada
CIMAC | Puerto Vallarta.- 21/04/2010 La violencia sexual contra las mujeres es una práctica común en todo conflicto armado, y el tema de su castigo y/o justicia, no está presente dentro de las negociaciones de paz, ni en la reconstrucción de las naciones.

Sin importar el lugar o el continente en el que se desarrolle el conflicto, el cuerpo de las mujeres es un territorio de batalla ya sea porque se considera "botín de guerra" o es el mensajero de la dominación, coincidieron investigadoras, activistas sobrevivientes de guerra en los trabajos del "Diálogo Internacional sobre Justicia para las Mujeres", que se desarrolla en este puerto del estado de Jalisco.

Tras seis décadas de conflicto armado en Colombia, la violencia esta ya naturalizada en la sociedad. Cada día dos mujeres son asesinadas, el embarazo entre niñas de 13 y 16 años por militares o guerrilla se mantienen en la impunidad. La violencia y hostigamiento contra las mujeres ha escalado, y ellas son la mayoría de la población desplazada.

Esther María Gallegos Zapata, integrante de la "Ruta Pacífica", en Colombia, dijo que esta instancia nació en 1996 como una expresión feminista que rechaza el conflicto y proclama el diálogo como mecanismo de solución.

En Colombia el conflicto es dinamizado por el narcotráfico y lo alimenta y lo retroalimenta con los dineros y conduce a una mayor militarización de las comunidades con el incremento de la violación de los Derechos Humanos, sintetizó.

Con ello se desarrolla el otro lado de la violencia contra las mujeres pues la militarización provoca mayores barreras para acceder a la salud, la educación, la movilidad y el desplazamiento, el combustible y el alimento entre otros aspectos.

Si bien cada guerra o conflicto armado tiene sus características específicas y su contexto, lo que las une es el incremento de la vulnerabilidad de las mujeres y además no se promueve la participación de las mujeres en los procesos de paz.

Pero esta participación tiene que ser desde un planteamiento transgresor donde no se refuercen los estereotipos femeninos, explicó Sarai Aharoni académica de la Universidad Hebrea de Israel.

Es necesario unir paz y justicia, porque sin justicia, sin igualdad no hay paz que dure, explicó.

Como tampoco hay un proceso de diálogo en el que se incluya el reconocimiento de la violencia sexual como arma de guerra, por ello, la doctora Kelly Askin, funcionaria jurídica Superior del Instituto de Justicia y Sociedad, dijo que es necesario revertir los mitos y estereotipos que rodean los crímenes sexuales y eliminar la estigmatización de las víctimas.

Asimismo, se debe sancionar a los perpetradores por cada violación. Una causa pendiente para la justicia Internacional es la mutilación sexual, pues hasta hoy aún no se ha sancionado a ningún perpetrador por esta razón, como tampoco el tráfico de mujeres en ningún tribunal internacional.

Si bien este proceso es importante, dijo, no podemos olvidar que la justicia para las víctimas es también acceso a la vivienda, al agua potable a los alimentos y a la educación.

En este sentido, Susana SaCouto, directora de la oficina de investigación sobe Delitos de Guerra de la Faculta de Derecho de la Universidad Americana de Washington, destacó también la necesidad de reconocer el matrimonio y el embarazo forzado como parte de los delitos sexuales, procesos que se han visto en Uganda o en Kosovo, donde no hubo una denuncia de agresión sexual hasta el año 2007.


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