Romper cultura de exclusión, desafío de mujeres en política

Participación Política de las Mujeres
   Taller de capacitación en Paraguay
Romper cultura de exclusión, desafío de mujeres en política
Por: Marta Escurra
AmecoPress/CIMAC | Asunción.- 01/03/2010

Margarita Mbywangi es una indígena de la comunidad Aché (que en lengua aché significa gente auténtica), de 47 años, y la primera mujer nativa en lograr un cargo público en la historia del Paraguay.

En 2008, al inicio del gobierno de Fernando Lugo, presidió el Instituto Paraguayo del Indígena; sin embargo, por un boicot político fue separada del cargo meses después.

Llegar a ese lugar significó toda una vida de lucha que comenzó cuando era una niña. A los cinco años de edad, unos cazadores asesinaron a sus padres y a ella la vendieron a una familia en el Departamento de Alto Paraná (370 kilómetros al este de Asunción, la capital). Ya adolescente, investigó sobre sus raíces y logró volver a su comunidad: la colonia Chupa Pou (290 kilómetros al norte de Asunción).

Precedida de otra ardua lucha, esta mujer logró romper el esquema tradicional del patriarcado y se convirtió en la primera cacica de su comunidad, desde donde actualmente trabaja por reivindicar los derechos de su pueblo y, en especial, de sus congéneres.

Margarita es una de las 200 mujeres participantes del Taller de capacitación a mujeres políticas, efectuado el pasado 11 de febrero y organizado por la Secretaría de la Mujer con el objetivo de incentivarlas a optar por puestos electivos y enfrentar con éxito el año electoral, en el que se pugnarán por cargos en poco más de 230 municipios en todo el país.

Esta actividad se inscribe dentro del VIII Ámbito de Participación Social y Política del III Plan Nacional de Igualdad de Oportunidades entre mujeres y hombres 2008-2017.

La ministra de la Mujer, Gloria Rubín, enfatizó en la necesidad de hacer visibles a las mujeres que actualmente se encuentran en las instancias de poder y llevar al mismo plano de visibilidad a quienes aspiren hacer carrera política en las elecciones municipales, que tendrán lugar en Paraguay el 7 de noviembre del presente año.

Solo así se podrá instalar mejor la cuestión de género con una mirada y un
compromiso de mujer: temas como la trata de personas, la violencia de género, el feminicidio, la explotación sexual y el seguro social para las empleadas de hogar, dijo Rubín en la apertura del taller.


LA PARTE DIFÌCIL

Doris Hermosilla, ex convencional Constituyente 1992 y afiliada al Partido Colorado (de derecha, que gobernó durante 60 años), reveló que en las formaciones políticas grandes es muy difícil ganarse espacios. Además de la falta de apoyo, también existe la falta de financiación, y sin dinero no podemos hacer campaña. En mi partido, no existe un sector específico que se ocupe de la capacitación de la mujer, lamentó.

Con este análisis coincidió Carlota Villagra, del Partido de Izquierda Tekojoja (en guaraní, Igualdad) de la coalición gobernante, al decir que si miramos el mundo político, este es mayormente gobernado por hombres, nos merecemos una oportunidad para arreglar el desastre que han ocasionado. Ahora que todo está difícil, ellos recurren a nosotras, enfatizó.

Escuchando atentamente ésta y otras reflexiones, Margarita Mbywangi aguardó su turno para decir que si para las mujeres políticas fue difícil, para la indígena lo fue el doble. Sin embargo, una líder nace, y no se hace. He tenido que enfrentar todo tipo de discriminación. Como si fuese que el lugar de los indígenas sólo está en la selva y no tienen derecho a conducir una camioneta, subir a un avión o postularse como candidatos a un cargo político.

Ruth Agüero, jefa del Ámbito de Participación social y Política de la SM, comentó a SEMlac que la mayoría de las participantes pertenece al Partido Colorado y Tekojoja, aunque también están mujeres de los demás partidos, ávidas de conocer las fórmulas de lograr visibilidad. Pero lamentó que muchas no pudieron asistir debido a la doble jornada laboral (una en el trabajo y otra en la casa), si hacemos política se convierte en una triple jornada, afirmó.

Ese es justamente el obstáculo que queremos sortear, el tiempo y el espacio para la participación política. Si nosotras mismas no nos hacemos espacios, nadie nos lo va a regalar, refirió Agüero.

En declaraciones a esta agencia, la doctora Clyde Soto, directora general del Centro de Documentación y Estudios del Paraguay y panelista del taller, comentó que el principal desafío de las paraguayas que aspiran a un cargo político es romper con la cultura de exclusión femenina y una de las fórmulas es ocupar los espacios, mejorar la comunicación en la comunidad y definir qué es exactamente lo que quiere cada una en el escenario político.

En opinión de Soto, es ahí donde radica el problema y también la solución. A veces es muy difícil trabajar en conjunto y cuando lo hacemos debemos, como mujeres, posicionar los temas de la mujer en nuestros propios partidos y a partir de ahí formular las respectivas plataformas.


DISCRIMINACIÓN

Soto reveló que las cifras de las últimas elecciones generales realizadas en Paraguay revelan que hubo un 33 por ciento de candidaturas femeninas y de ellas sólo el 16 por ciento tuvo un resultado positivo en las elecciones. En años anteriores, esa relación fue menos ventajosa. Si continuamos con este ritmo, vamos a tardar demasiado tiempo para llegar a una situación paritaria o, por lo menos, a una situación de menor exclusión.

Ante este déficit, la especialista formuló dos vías de solución: la capacitación en temas de comunicación y los referidos a políticas públicas, así como el usufructo de las cuotas de discriminación positiva. Este es un mecanismo usado en todo el mundo no solamente para las mujeres, sino para todo tipo de situaciones de discriminación que difícilmente puedan ser cambiados por una cuestión cultural, contó.

El de Paraguay es un típico caso de exclusión generada por la tradición de exclusión femenina en la vida política, tenemos que recordar que si bien ya tenemos casi 50 años de acceso al derecho al sufragio, culturalmente esto no se traduce todavía en igualdad en la participación política. En la cabeza de la gente está todavía que las mujeres con poder son raras, difíciles o alguna cosa así, añadió.

Y entre esas raras, doblemente rara es Margarita, quien al culminar el taller lo hizo con esperanzas de materializar su incursión real a la política y con una promesa por parte de las autoridades de la Secretaría de la Mujer, de que un taller similar se lleve a cabo en el seno de su comunidad Chupa Pou para brindar oportunidades a más congéneres indígenas de la comunidad Aché.

10/ME/LR/LGL