DERECHOS HUMANOS
   Atestiguaron en Ramallah Mujeres Artistas por la Paz
Mujeres organizadas encabezan renacimiento del pueblo palestino
Por: Tere Mollá
CIMAC | Ramallah, Palestina.- 30/12/2008 El 26 de diciembre en Ramallah, actual capital de Palestina, el día amaneció encapotado y húmedo, pero poco a poco esa neblina se iría disipando. Una Delegación de Mujeres Artistas por la Paz, con su presidenta a la cabeza, Cristina del Valle, visitábamos la ciudad mientras la lucha contra la ocupación continúa.

Esta ciudad gobernada por una mujer, fue antaño zona residencial de clases medias y altas y así lo atestiguan algunas de las construcciones que pudimos observar mientras llegábamos a nuestro destino.

También pudimos comprobar cómo las balas habían hablado demasiado tiempo y han dejado sus huellas, igual que los obuses, en paredes y techos de algunas viviendas.

El día comenzó con la visita a la tumba de Arafat, dentro de la propia Muqataa o sede de la Autoridad Nacional Palestina en donde por parte de la Delegación de Mujeres Artistas por la Paz, incluida Cristina del Valle, depositó una corona de flores.

Todavía se pueden observar las huellas que dejaron los tanques de Israel en el año 2002 en que casi destruyen por completo esta complejo de edificios.

Los tanques llegaron prácticamente a la explanada que existe debajo de los apartamentos personales del propio Arafat, pero no consiguieron matarle, aunque sí dejar todo el complejo gubernamental bastante estropeado, pero estas cosas ya las cuenta la historia.

Al lado de los tres pinos en donde según alguno de sus colaboradores que nos sirvieron de guía, Arafat se sentaba a descansar está la tumba del líder y se ha construido un monumento con las medidas del día y mes de su muerte, es decir 11 por 11. O lo que es lo mismo, recuerda que Arafat murió un 11 de noviembre del año 2004 por causas todavía polémicas.

Allí dentro y custodiada por dos soldados, está la tumba de uno de los líderes más carismático de la historia moderna de la humanidad.

Después de esta visita, con marcado carácter sentimental y emotivo, nos dirigimos al campo de refugiados de Al Amaary, en donde malviven unas 10 mil personas.

Nos dirigimos al colegio de niñas y niños con discapacidad que se encuentra ubicado en su interior para visitarlo y nos encontramos con unas instalaciones pobres pero agradables en donde atienden a este colectivo infantil así como también la formación de mujeres y la atención a víctimas de malos tratos.

NIÑEZ EN MEDIO DE LA VIOLENCIA

Después nos dividimos en grupos de 10 personas para visitar a algunas familias que se ofrecieron a enseñarnos sus casas.

Así, paseando por el campamento de refugiados nos encontramos con un colegio en cuya fachada persisten todavía las huellas de las balas de armas israelíes. Dicho colegio fue financiado por la cooperación de países como Alemania, Italia o Kuwait y está gestionado por la ONU.

Es sorprendente la violencia de los niños de estos campamentos, puesto que uno de los compañeros del grupo estaba haciéndoles unas fotos y a la tercera vez que disparó la cámara un chaval de unos ocho años le saco una pistola. El compañero le tranquilizó y el niño sonrió y volvió a guardarla.

También es impresionante al pasear por las calles la cantidad de carteles que hay colgados de sus paredes con las fotos de los que ellos llaman sus "mártires". No hay calle, callejón o callejuela en donde no estén este tipo de afiches.

Es desolador el panorama de este tipo de campamentos en donde la pobreza o, mejor dicho la miseria, es llevada con una dignidad encomiable. Algunas mujeres se negaron a ser fotografiadas y a mostrarnos sus espacios de vida, mientras otras sonreían cuando nos permitían entrar en sus hogares con el orgullo de saberse parte de un grupo que sigue luchando por su propia libertad.

Mientras parte del grupo entró en la vivienda, el resto nos quedamos en la calle y estaban un grupo de niños jugando y dejándose fotografiar hasta que uno de ellos, el que parecía mayor se enfadó y comenzó a tirarnos objetos con el fin de alejarnos de esa zona. Son un pueblo orgulloso y digno.

Cuando acabó la visita hubo muchas lágrimas. Lágrimas por la forma en que viven, por la miseria que les rodea y, en definitiva, por la enorme injusticia de la que son objeto con el silencio cómplice de la comunidad internacional.

De nuevo, como la tarde anterior, en el campamento de Nablus, las escenas de miseria se repetían: mucha basura por las calles, desagües rotos, huellas de balas por las paredes y niños en las calles jugando violentamente.

La sensación de impotencia se adueñó de todo el grupo y en ese momento pensé que el resto de la humanidad está siendo cómplice de una masacre silenciada y permitida por parte de Israel que en su hipócrita actitud firma todos los tratados internacionales para incumplirlos en el siguiente segundo, y nadie le para los pies, dejando a la comunidad palestina prácticamente abandonada a su propia suerte. Una suerte que lleva demasiados años sin serle favorable en ningún aspecto.

ELLAS, A LA CABEZA DEL RENACIMIENTO PALESTINO

Después de este paseo por una realidad aterradoramente dura, nos dirigimos al Manna Center en donde nos esperaban las asociaciones de mujeres y las autoridades.

Nos siguieron contando que ellas, asociadas, están a la cabeza en el renacimiento del pueblo palestino y que por tanto, como ya habíamos escuchado en otras ciudades, están en la lucha contra el ocupante al lado de los hombres.

Después tomaron la palabra las mujeres presas que, de nuevo, nos emocionaron con sus historias de torturas y vejaciones. Escuchamos historias durísimas y una señora mayor que había pasado 14 años en prisión nos contaba la importancia del arte para la libertad del pueblo palestino. Ella había pagado con tantos años el hecho de ser artista.

Después tomó la palabra la Ministra de Cultura Tahany abu daaqqa, que insistió en la importancia del arte como herramienta para la liberación el pueblo palestino y de todos los pueblos oprimidos.

Después de comer, nos acercaos toda la delegación a depositar un ramo de flores ante la tumba del emblemático poeta Mahmud Darwish, fallecido el pasado mes de agosto. Ante la tumba, las mujeres artistas recitaron poesía y tejieron una red simbólica con cuerdas y papeles de los versos del propio poeta.

Ya después de este emotivo acto comenzó en el Centro Cultural el concierto de las mujeres artistas.
08/TM/GG







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