Seguirá en aumento migración femenina a EU

Migración
   Redirección de flujos internos y nuevos destinos como Canadá
Seguirá en aumento migración femenina a EU
Por: Redaccion
CIMAC | México, DF.- 15/07/2008

Pese a la mayor vigilancia y a la crisis de empleo en Estados Unidos, la migración a este país seguirá en aumento, por lo que no habrá necesariamente un retorno masivo sino la redirección de los flujos internos y la búsqueda de nuevos destinos como Canadá, nación que cuenta con un programa de empleo para trabajadores agrícolas.

Esta es la conclusión de Martha Judith Sánchez Gómez, investigadora del Instituto de Investigaciones Sociales (IIS) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), quien coordina el libro Y seguimos llegando... Mujeres indígenas y mestizas en Estados Unidos.

De acuerdo con cifras del Consejo Nacional de Población (Conapo), en 2007 residían en Estados Unidos 5.2 millones de mexicanas, 44 por ciento de la población connacional total. Según este organismo, son mayoritariamente jóvenes y jóvenes adultas, con edades comprendidas entre 15 y 44 años de edad y con un bajo nivel de escolaridad, informa un boletín de la UNAM.

Para Sánchez Gómez, especialista en migración, género y etnicidad, señala el comunicado, en las poblaciones mestizas con gran tradición migratoria, mujeres y hombres participan por igual en esos flujos, como sucede en Zacatecas y Jalisco.

Situación distinta se vive en las comunidades indígenas, agrega, donde las definiciones genéricas están bien delimitadas, existe gran diferencia entre los sexos en cuanto a su participación, en las razones y en los destinos de sus desplazamientos.

Para Sánchez Gómez, en las zonas indígenas la migración se dio después del desplazamiento mestizo. No obstante, para ambos grupos sociales, la llegada a la Ciudad de México fue importante, pues facilitó el tránsito hacia EU.

Se pensó que la llegada al Distrito Federal era algo definitivo, porque después de algunos años, muchos de ellos ya tenían empleo en el sector formal de la economía. Sin embargo, con los sismos de 1985, varios perdieron el trabajo o sus casas y si bien algunos regresaron a su comunidad, otros se fueron en busca del "sueño americano", relata.

Apunta que entonces se empezó a ver a la capital más como un lugar de expulsión de migrantes que de recepción y, por esos años, en los grupos indígenas había poca aceptación para que las mujeres migraran, cuando lo hacían se les veía como acompañantes de los varones.

MIGRACIÓN ASOCIACIONAL

Fue así como se empezó a hablar de una "migración asociacional" de las mujeres, porque entraron a ese país como esposas o llegaron con hermanos u otro tipo de familiares, para trabajar en el servicio doméstico.

En ese sentido, sostiene la especialista de la UNAM, no se puede hablar de una migración independiente porque "para ir a EU ellas siempre van a depender de la supervisión, el control y la protección de otras personas".

Para finales de los 90, hijas e hijos de estos migrantes ya tenían otro estatus social, muchos pudieron estudiar una carrera universitaria, se dan cuenta que no tiene caso ir a la Ciudad de México y al terminar la secundaria emigran directamente al vecino país del norte, acota Sánchez Gómez.

En su opinión, es en el medio rural e indígena donde las familias no necesariamente aceptan la migración de las mujeres, a menos que ya se cuente con un grupo familiar amplio en la Unión Americana. Por ello, en esos lugares las cifras de migración entre mujeres y hombres son más desiguales.

De este modo, son los varones sobre todo los que se van a Estados Unidos y las mujeres migran a la Ciudad de México, con algunas diferencias: ellas tienden a establecerse, sobre todo si es a nivel internacional, en cambio ellos van y vienen y se estabilizan al insertarse en el mercado de trabajo.

Con datos de la Encuesta Nacional de Empleo 2002, el comunicado informa que la principal motivación de la emigración femenina es de origen laboral, pues 47 por ciento de ellas fue a buscar trabajo, seis por ciento ya contaba con empleo, el 31 por ciento lo hizo en el marco de procesos de reunificación familiar, y el resto, por otras causas.

No obstante, para Sánchez Gómez esta situación varía de una comunidad a otra, lo cual "depende de la ocupación de los hombres y de las tradiciones, que no siempre se prestan a la migración femenina". Las mujeres trabajan como empleadas domésticas o en el área de servicios, hoteles y restaurantes, o se dedican a cuidar adultos mayores, niñas y niños.

La mejor estrategia para las mujeres migrantes con hijos, precisa, es llevarse a EU a una familiar soltera, quien a cambio de cuidar niñas, niños y atender la casa puede vivir en ese país, donde por lo regular, después de tres o cuatro años, aprende a hablar inglés, encuentra un trabajo o forma su propio hogar.

Por otro lado, concluye, aquellas que no tienen quién las apoye en el cuidado de hijas, hijos y el hogar, aplican la estrategia de emplearse por horas cerca de sus casas, aunque el trabajo sea mal pagado o no tengan ninguna prestación.

EL PASO POR MÉXICO

Por otra parte, el sueño de llegar a Estados Unidos de muchas mujeres centroamericanas queda truncado cuando a su paso por la frontera mexicana son víctimas de vejaciones, tortura psicológica y violaciones de todo tipo, según el Foro de Migraciones, señala la agencia Cerigua.

De acuerdo con información de Prensa Libre, el último informe de la entidad señala que ocho de cada diez centroamericanas que ingresan por la frontera sur de México son violadas, sin importar si son niñas, adolescentes o mujeres de edad avanzada.

El documento narra cómo los salvadoreños recurren a una estrategia de mayor protección cuando viajan, ya que lo hacen en grupo y están más organizados, pero en el caso de los guatemaltecos, por los escasos recursos con los que cuentan, emprenden su recorrido en condiciones deplorables.

Mary Galván, de la casa del migrante Instituto Madre Assunta, indicó que los casos de abuso sexual se dan tanto en la frontera norte como en la sur y subrayó que las centroamericanas son las más vulnerables, porque algunas veces se hacen pasar por esposas de migrantes para poder cruzar y éstos se aprovechan de ellas, informa Cerigua.

Según Galván, trabajadora social, hay altos índices de violaciones sexuales, pero muchas mujeres no se atreven a denunciar, por considerar que todo el proceso es una pérdida de tiempo.

Y subrayó que "hubo una temporada en que las indocumentadas en vez de pedir ropa o comida, requerían anticonceptivos, situación que denota que ellas están predispuestas y hacen lo que sea con tal de lograr una mejor oportunidad en Estados Unidos".

La agencia Cerigua, con sede en Guatemala, reporta que el sacerdote Pedro Pantoja, responsable de la Posada Belén, ubicada en Saltillo, Coahuila, al norte de México, relató la historia de "Marisa", una centroamericana quien fue abusada por un policía y días después 12 hombres la asaltaron y ultrajaron, luego de haber pasado por Tapachula.

Finalmente, Ana María Méndez, de la Defensoría del Migrante de la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH), informó que sólo en la última semana han recibido 13 denuncias de personas deportadas y abusadas por policías migratorios de México.

08/CV