Renunció Rosa Albina Garavito al PRD

Participación Política de las Mujeres
   Ya no es referente de izquierda, dice
Renunció Rosa Albina Garavito al PRD
Por: Sandra Torres Pastrana
CIMAC | México DF.- 30/04/2008

Rosa Albina Garavito Elías, fundadora del Partido de la Revolución Democrática (PRD), hizo pública su renuncia a ese instituto político, porque considera que éste ha perdido autoridad para ser el referente de izquierda, mientras la derecha de dos cabezas, el PRI y el PAN, sigue cavando la inviabilidad del país con sus políticas de concentración de la riqueza, de privatización, de expropiación del salario, de empoderamiento.

Garavito Elías, profesora e investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana, fue fundadora y consejera nacional emérita del PRD, partido al cual representó también como diputada y senadora.

Renunció, dice la ex militante del PRD, "porque estamos siendo testigos de su extinción como referente de izquierda". Renuncio, afirma, a continuar en una organización fantasma de izquierda.

Considera además que para detener el proyecto depredador que se lleva a cabo en nuestro país, en cuyo ciclo sólo falta la reforma energética y laboral, hace falta más que líderes carismáticos que terminan siempre como caudillos y movilizaciones sociales. Se requiere, afirma, de una sólida y confiable organización de izquierda, moderna y democrática.

Recuerda en su carta de renuncia que sus últimos años de militancia en el PRD han sido un largo adiós al partido que, con gran entusiasmo, contribuyó a fundar a partir de noviembre de 1988, convencida de que la confluencia de las organizaciones de la izquierda socialista y del nacionalismo escindido del PRI resultaría una síntesis política que superaría ambas vertientes.

Sin embargo, reconoce, el resultado de la militancia de esa amplia gama de la ex izquierda socialista fue el mejor espacio para reproducir de manera grotesca los viejos vicios del régimen priista y la elección que hoy tiene acéfalo al partido es la más reciente de sus lamentables evidencias.

Pero no siempre fue así, asegura Rosa Albina Garavito, ya que durante varios años llevó su militancia perredista con mucho orgullo. Durante el gobierno de Carlos Salinas, la defensa del respeto al voto fue la más subversiva de las luchas. Gracias al PRD, que supo dirigir de manera firme el movimiento democrático, fue que en 1996 se pudo arrancar de manos del Estado el control de los procesos electorales.

Esta lucha abrió espacios de gobierno para el PRD, y también desató la ambición electoral que llevó a convertir la política de izquierda en una mercancía más. Llegó el desastre de las elecciones internas de 1999 y su caudal de impunidad y su orgullo perredista empezó a esfumarse.

En el año 2000 se conquistó la alternancia política y eso era un triunfo del PRD, dice Garavito, pero el presidencialismo que invade a la izquierda mexicana lo vio como una derrota. Después, en el 2002, los senadores perredistas, en vez de reconocer a los pueblos indígenas como sujetos de pleno derecho, adoptaron el racismo paternalista del PRI y del PAN. Las consecuencias de tanta miopía y tanta ambición electoral no tardaron en exhibirse en los videoescándalos.

Durante estos años, revela, en más de una ocasión escribió su renuncia al PRD, motivos siempre hubo de sobra, todos ellos aderezados del sentimiento de vergüenza ajena. Sin embargo siempre fue mayor su voluntad de contribuir a rescatar ese espacio que nació como el más grande esfuerzo unitario de izquierda del país, por lo que participó en dos Congresos nacionales más, uno de ellos en plena lucha contra el desafuero de Andrés Manuel López Obrador.

Su último intento por incidir en el rumbo del PRD la llevó a aceptar la invitación a participar como candidata a la Secretaría General de su partido, en fórmula con Alfonso Ramírez Cuéllar. Y desde este Comité de campaña, se elaboraron las propuestas que podrían regresar el Partido a la sociedad, pero todas ellas fueron ignoradas por los dos polos de pugna.

08/STP/GG