Migración
   Propone crear comisión sobre separación de familias migrantes
El pueblo sacó a la luz injusticias del TLCAN, Elvira Arellano
Por: Leticia Puente Beresford/corresponsal
CIMAC | Nueva York, EU.- 27/03/2008 Las bases populares de México, Canadá y los Estados Unidos "han sacado a la luz las injusticias del Tratado de Libre Comercio (TLCAN)", afirma la activista mexicana Elvira Arellano en su columna semanal del diario neoyorkino La Prensa, al tiempo de informar que la semana pasada se formó un equipo de trabajo entre legisladores para renegociar este acuerdo.

Elvira Arellano agregó que "empezamos a hacer entender a nuestra gente que millones de mexicanos han cruzado la frontera a los Estados Unidos, no por razón del ‘sueño americano’ sino por lo que la pesadilla Norteamericana ha hecho a nuestra economía".

Solamente a causa de la falta de justicia en el mercado de maíz, millones de mexicanas y mexicanos han perdido la manera de ganarse la vida, subraya.

La culpa no es sólo del TLCAN, añade, el problema afecta a México y a toda America Latina y las Antillas.

Arellano recuerda como en los 50 se separó a un sinnúmero de familias puertorriqueñas, cuando los hombres se vieron obligados a ir al norte a trabajar y dejar atrás a sus familias. Muchos niños puertorriqueños crecieron sin la presencia de sus padres. Es un patrón que se replica por dondequiera en America Latina y la región caribeña, dice.

Ya que los latinos constituyen el mayor "grupo minoritario" en los Estados Unidos, tal vez será posible retar la costumbre norteamericana de tratar a los habitantes de nuestro hemisferio como si existiéramos sólo por las ganancias y el placer de los norteamericanos ricos, opina.

Me da gusto que se haya formado tal comisión, afirma, para discutir la renegociación del TLCAN, pero también quisiera agregar otra propuesta: crear una Comisión de las Américas sobre la Separación de Familias.

Y argumenta, "cuando se hacen decisiones sobre comercio y desarrollo, las mujeres debemos tener un asiento en la mesa, mujeres que somos madres y trabajadoras. Al fin y al cabo, somos nosotras quienes tenemos la responsabilidad para el futuro. Pero mientras tanto, somos nosotras quienes sufrimos y luchamos sin descanso".

SANTUARIO

Elvira Arellano cuenta en su columna que en días pasados tuvo el privilegio de celebrar al Día Internacional de la Mujer por vía telefónica, al enlazarse con cientos de mujeres reunidas en su iglesia Adalberto Metodista Unida, en Chicago.

"Las mujeres vinieron a acompañar a Flor Crisóstomo, quien se encuentra en el Santuario luchando para no ser deportada. Este evento es un reflejo sobre lo que las mujeres estamos contribuyendo a la lucha a favor de una reforma migratoria justa, y de hacer una propuesta especifica", comenta.

Añade que "todos los días en mi pueblo veo mujeres criando a sus hijos y trabajando separadas de sus maridos que están en los Estados Unidos. Cuando yo estaba en los Estados Unidos, también vi muchas mujeres como yo, trabajando en un país ajeno, algunas separadas de sus hijas, otras obligadas a ser tanto padre y madre para sus hijos".

Y recuerda, el Día Internacional de la Mujer comenzó como un tributo a las trabajadoras en las fábricas de ropa en la ciudad de Nueva York, muchas de ellas emigrantes, que eran madres y trabajadoras. Cuando ellas se levantaron en huelga, el mundo les escucho.

"El mundo nos escuchará porque vivimos y actuamos con motivos de amor, no de odio. Actuamos motivadas por amor a nuestros hijos, y eso es nuestro poder", concluye.

08/LPR/CV







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