Mortalidad Materna
   Las cifras optimistas ocultan realidades extremas
Latinoamérica: batalla contra la muerte materna no está ganada
Por: Lucía Lagunes Huerta*
CIMAC | México.- 09/11/2007 Hace unos días concluyó en Londres, Inglaterra, la conferencia sobre Mujeres que dan Vida, que buscó hacer un balance de lo que ha sucedido a lo largo de 20 años, luego de que en 1987 en Nairobi se lanzó la iniciativa mundial por una maternidad sin riesgos.

Entonces la muerte materna era de 585 mil al año y hoy las tasas continúan siendo prácticamente las mismas. Cada minuto una mujer pierde la vida por complicaciones en el embarazo, parto o puerperio. Las causas también siguen siendo las mismas: abortos clandestinos practicados en condiciones insalubres, hemorragias, la obstrucción en el parto, la eclampsia y preclampsia.

Hace 20 años que las organizaciones sociales se dieron a la tarea de llamar la atención sobre este tema: las mujeres embarazadas están perdiendo la vida por razones que en el 90 por ciento de los casos podría prevenirse, e hicieron énfasis en la responsabilidad del Estado como garante de la vida de sus ciudadanas.

Una de las primeras batallas dadas fue el registro correcto de lo que es una muerte materna. En México, el Comité Por Una maternidad Sin riesgo desarrolló diversas técnicas, logró que se modificara el formato de acta de defunción para incluir la muerte materna, de tal manera que se pudiera abatir el sub registro y lograr tener cifras confiables que nos dijeran el tamaño de la tragedia cotidiana.

Entonces América Latina, y obviamente México, eran importantes para la comunidad internacional, por sus altas tazas de mortalidad materna; su pobreza, un mal sistema de salud, su precaria democracia, en fin, datos que revelaban tener a nuestra región en el ojo de la observancia internacional.

Pareciera que 20 años después de la iniciativa para garantizar una maternidad segura y gozosa, lo que cambiaron son las cifras que, sin embargo, dejan todo o casi todo igual. Si solo se queda con las cifras oficiales de los promedios, América Latina ha superado casi todo, si bien sigue teniendo "problemas", como señalan algunos expertos, por lo cual dejó de ser una región prioritaria. Y México, con Arranque Parejo y Seguro Popular es un ejemplo a seguir.

Estuve tres días en la conferencia internacional Las Mujeres dan Vida, donde se pretendió dar las líneas generales de los retos a vencer y de las prioridades a seguir, reunión donde el 90 por ciento de las y los participantes fueran de África y Asia, donde América Latina acaso era una mención, lo que dejó claro lo poco importante que se ha convertido nuestro Continente y lo poco que se sabe de lo que sucede en él y de cómo los promedios nacionales que nos colocan en estados moderados, ocultan las enormes inequidades que se viven aquí.

Y esto fue analizado y señalado en los dos único paneles dedicados a América Latina, de más de 300. Si bien cuando se habla por regiones y se toman los promedios nacionales, las cifras señalan que "vamos bien", que las acciones emprendidas han tenido resultados, y que las muertes maternas que ocurren en esta región y en nuestro país son dolorosas pero no importantes.

Si bien América Latina tiene una tasa baja de muerte materna, según datos que reportan los gobiernos, más que alentarnos debe preocuparnos, pues desde hace tiempo se ha dicho que los grandes promedios ocultan enormes desigualdades, pues si no cómo entender que Naciones Unidas califique a nuestra región latinoamericana como la más desigual del mundo.

Así, en América Latina una puede encontrar cifras casi parecidas a Suecia, que nada tiene que ver con la vida cotidiana del resto del país, porque tenemos en miles de municipios realidades tan dolorosas como las africanas o asiáticas.

Tal es el tamaño del ocultamiento, que hace un año el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) realizó un estudio en México sobre el índice de desarrollo humano, pero desde el municipio. Y encontró que si bien vivir en el Distrito Federal, en la delegación Benito Juárez, puede ser semejante al nivel promedio de Canadá, nacer y vivir en Pinar del Río en Chiapas es tener las escasas posibilidades de África.

De eso estamos hablando, cada año la cifra de pobres aumenta y la cantidad de dinero en unos cuantos también. Es en este país donde cinco estados de la República (Guerrero, Chiapas, Puebla, Veracruz y Guerrero) concentran casi 60 por ciento de las muertes maternas que ocurren en México, cinco entidades que son también las que concentran la mayor pobreza y el mayor rezago de desarrollo, pero además cinco entidades que tiene el mayor número de población indígena. Y, como contraste, México alberga el hombre más rico del mundo, uno solo, contra millones de pobres.

Se ha dicho, documentado y comprobado que la pobreza, el rezago en el desarrollo, la falta de educación, la población indígena son elementos fundamentales para incrementar las muertes maternas, que sirve recordar que por estas razones el indicador de muerte materna está incluido en Naciones Unidas al momento de evaluar el desarrollo humano de un país.

Si esto no es poco, América Latina vive otro rostro también: la ofensiva de gobiernos que para mantenerse en el poder se han aliado a los sectores más conservadores de los conservadores, y han iniciado políticas contrarias a los derechos de las mujeres, sobre todo en materia de derechos sexuales y reproductivos.

Así vemos a Nicaragua que penaliza absolutamente el aborto, cuando éste es la segunda causa de muerte materna en la región.

Creer que en Latinoamérica las batallas contra la muerte materna están ganadas es cerrar los ojos a estas realidades de contrastes y dejar en la fragilidad absoluta los pequeños avances logrados.

* Periodista mexicana. Directora Ejecutiva de Comunicación e Información de la Mujer, AC (CIMAC). Cofundadora de las Redes de Periodistas comprometidas con los derechos humanos de las mujeres.
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