Argentina: mujer y poder

Participación Política de las Mujeres
   ¿Cambio de roles?
Argentina: mujer y poder
Por: Redaccion
CIMAC | México DF.- 05/11/2007

Con el adagio de que el poder de una mujer es deber y estoicismo, la senadora Cristina Fernández cumplió con pronósticos de encuestas y se convirtió en la primera presidenta de Argentina por voto popular, informa Prensa Latina.

El país del tango y futbol, con enraizados créditos machistas, exhibe ahora en su historia tres relevantes hechos políticos vinculados a la presidencia, en los que destaca la figura femenina.

La nación trasandina fue la primera en el continente que tuvo una jefa de Estado hace 33 años, con María Estela Martínez (alias Isabelita), tres candidatas se presentaron en las justas generales de 2007, una primera dama ganó en las urnas y el próximo 10 de diciembre asume como mandataria.

Isabelita constituyó la primera mujer al mando de un país latinoamericano, tras reemplazar a su marido Juan Domingo Perón el mismo día que falleció, el 1 de julio de 1974.

Historiadores revelan que el ministro de Bienestar Social y secretario personal José López Rega, conocido como el Brujo, ejerció una marcada influencia sobre Estela Martínez en esta primera etapa de su administración.

En su intento por hacer valer los intereses de la derecha peronista sobre movimientos sociales, López Rega desvió fondos públicos para el financiamiento de una represora formación ilegal conocida como Alianza Anticomunista Argentina o Triple A.

Esa banda paramilitar, bajo su dirección, organizó acciones de hostigamiento a líderes de izquierda que acabarían en atentados, secuestros, torturas y asesinatos.

A lo anterior se sumaron huelgas obreras, presiones callejeras, caída de la economía (con una inflación fulminante), paralización de las inversiones de capital, la suspensión de las exportaciones de carne a Europa y el inicio del crecimiento incontrolable de la deuda externa.

Para julio de 1975, Martínez decidió entonces fortalecer la acción del gobierno y renovó la cúpula militar, que incluyó, entre otras medidas, la designación de Jorge Rafael Videla al frente del Ejército.

Esa determinación terminó en la firma del decreto que dio inicio al Operativo Independencia, la intervención de las fuerzas armadas en la provincia de Tucumán, la cual puso luz verde a la llamada guerra sucia.

Como era de esperar, afloró la presión de los militares, expresada en un levantamiento de la Fuerza Aérea, que fue controlado "a duras penas", señala Prensa Latina.

Isabelita se negó a renunciar al cargo y anunció el adelanto de las elecciones presidenciales para fines de 1976.


Sin embargo, el 24 de marzo de ese año un golpe de Estado, orquestado por los líderes de las tres fuerzas, constituidos en Junta Militar encabezada por Videla, puso fin a su gobierno y dio origen al autodenominado Proceso de Reorganización Nacional.

Desde 1981, la viuda de Perón vive en España y a inicios de este año la reapertura de las causas judiciales, por las desapariciones perpetradas durante su mandato, llevó a la presentación de una solicitud de extradición en su contra.

TRES MUJERES HACIA LA CASA ROSADA

Luego de sancionarse en 1991 la Ley de cupo femenino en el país, se percibió un incremento de la participación de las mujeres en la política.


Cuando retornó la democracia a Argentina en 1984, representaban el seis por ciento en el Parlamento, sin embargo, ahora esa cifra se disparó a 42 en la Cámara de Senadores y a 34 en la de Diputados.

Analistas reconocen que en ese periodo hubo una presencia significativa del mal llamado sexo débil en el entorno parlamentario, pero apenas se miraba hacia cargos ejecutivos.

En junio de este año, la farmacéutica Fabiana Ríos cambió tal apreciación y se erigió en gobernadora de la austral provincia de Tierra del Fuego.

Meses antes, la diputada había anunciado que no quería candidaturas para dedicarse a su familia, pero, contra todo pronóstico, ganó una segunda vuelta de comicios y se convirtió en la primera mujer en dirigir los destinos de un distrito en la historia nacional.

Ríos se impuso como abanderada del partido Afirmación para una República de Iguales (ARI), que fundó la abogada Elisa Carrió, quien en dos ocasiones se ha postulado a la presidencia.

Llama la atención también que al jefe de Estado, Néstor Kirchner, quien abrazó el poder el 24 de mayo de 2003, no le tembló la mano para designar a tres mujeres al frente de ministerios y llevar a dos a la Corte Suprema de Justicia.

Felisa Miceli fue ministra de Economía, Alicia Kirchner dirige Desarrollo Social y Nilda Garré funge como titular de Defensa.

En ese favorable escenario, el 19 de julio de este año la primera dama anunció ser candidata presidencial del gubernamental Frente para la Victoria; Carrió volvió a ingresar, por segunda vez, en esa carrera en representación de la Coalición Cívica y Vilma Ripoll fue la postulante del Movimiento Socialista de los Trabajadores.

PRIMERA DAMA AL PODER

Casi todos los sondeos previos a la votación general ubicaron a Fernández como la favorita y le siguió Carrió. La enfermera Ripoll apenas apareció en las encuestas.

Los vaticinios se cumplieron: la primera se consagró en las urnas como presidenta en primera vuelta, con cerca del 45 por ciento de los votos, y la segunda la escoltó (alrededor del 23 por ciento).

La parlamentaria avaló su cabalgada hacia el sillón de Rivadavia en la aplaudida gestión económica de su esposo y el capital político que hereda.

Pese a que nunca hubo un anuncio formal sobre su propósito de buscar otro mandato, los muestreos proyectaron siempre una cómoda victoria de Kirchner en primera vuelta si se hubiera postulado para reelegirse en los comicios del pasado día 28.

Después que ocupó el cargo, puso fin a un cuatrienio marcado por gestiones parciales de cuatro mandatarios y una crisis general que colocó a Argentina en un abismo.

A partir de 2003, el ahora gobernante saliente entregó cuatro años consecutivos de pujante crecimiento económico que permitieron reducir los impresionantes niveles de desempleo, pobreza e indigencia, acentuados tras la crisis económica.

Según el analista Rosendo Fraga, lo positivo del gobierno de Kirchner ha sido que reconstituyó el poder político presidencial, debilitado por la crisis del 2001, y que supo aprovechar el crecimiento económico.

Lo negativo es que aumentó el desequilibrio de poderes a favor del Ejecutivo y que su política disminuyó la pobreza, pero no la desigualdad.


DESAFÍOS

Retos para la próxima administración serán principalmente mantener el buen camino de la economía y ampliar su base de apoyo.

Otros desafíos serán los programas para la construcción de viviendas populares, la infraestructura vial del país, el sector energético, la educación y la salud.

El futuro gobierno --que deberá ser el de la continuidad del cambio, como se promueve oficialmente-- podrá abordar de manera más holgada las tareas inmediatas para intentar consolidar las posiciones conseguidas tras años de desmantelamiento.

Aunque Argentina pagó la deuda financiera con el Fondo Monetario Internacional (FMI), tiene pendiente una enorme deuda social interna, no debidamente atendida.

Lo singular es que Cristina, como ella misma colocó a secas en carteles durante su campaña electoral, alcanzó algo nuevo: que tras una elección general se reemplace al presidente por su esposa. Se interpreta como un "cambio de roles".

Más aún cuando un 80 por ciento de los mandatarios en el Continente pertenece a un partido distinto al de su predecesor.

Para el biógrafo José Ángel Di Mauro, la primera dama fue la mujer quien, a partir de su cargo legislativo, que trascendió más rápidamente a nivel nacional, mientras el esposo era apenas el gobernador de una provincia lejana y despoblada.

Cristina se forjó una imagen de combatividad e inflexibilidad que no modificaría incluso como presidenta, sentenció el biógrafo, finaliza el texto de Prensa Latina.

07/GG/CV