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Jefas de hogar, una nueva realidad
Por: Carmen R. Ponce Meléndez*
CIMAC | México, DF.- 19/07/2011 El número de hogares encabezados por mujeres tuvo un sustancial crecimiento de 9.5 por ciento en los últimos cinco años, especialmente en el grupo etario de 30 a 39 años, que registró un incremento de 5.7 puntos porcentuales, según cifras del Censo Nacional de Población y Vivienda 2010.

Pero también el número de trabajadoras asalariadas y remuneradas sin contrato escrito para ese mismo periodo ha crecido 1.5 por ciento y por cada 100 trabajadoras 18 se encuentran en esa condición de alta vulnerabilidad; en su mayoría son jefas de hogar, trabajan sin contrato escrito o por su cuenta. (ENOE-INEGI).


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Conforme a cifras de la Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto de los Hogares 2010 (ENIGH-INEGI), el tamaño promedio de hogares, fue de 3.9 integrantes y los perceptores por hogar son 2.3; en dos años el ingreso por trabajo independiente (feminizado) tuvo una drástica caída de 35.1 puntos porcentuales. Por ejemplo, si era de 6 mil pesos mensuales pasó a 3 mil 894 pesos.

Por su parte el ingreso corriente promedio por hogar fue 12.3 por ciento menor al percibido en 2008 y es menor en 1.4 por ciento al de hace 10 años. En el decil I de ingresos (6 mil 163 pesos) la disminución fue de 7.6 por ciento; para el decil X (118 mil 428 pesos) la caída fue mucho mayor: 17.8 por ciento.

Pero en términos relativos la disminución de los ingresos en los primeros deciles tiene efectos más graves porque atenta contra las condiciones básicas de subsistencia como son alimentos y se reflejan en la calidad de vida. Mientras que en el primer decil de cada 100 pesos de ingreso se destinan 49.9 para alimentos, en el decil X únicamente se erogan 22.9 pesos.

En contraste, en el decil X por cada 100 pesos 19.5 son para educación y esparcimiento, y en el decil I únicamente 5.4 pesos. Eso hace una gran diferencia en la calidad de vida de los miembros de estas familias y construye un futuro radicalmente distinto.

La mejor explicación de estos resultados radica en los salarios: en el ámbito rural 8 de cada 10 trabajadores y trabajadoras percibe de 0 a 2 salarios mínimos; en el urbano son la mitad, 5.3; no sólo es la crisis financiera y económica internacional, son las medidas de política económica internas que estrangulan los ingresos del trabajo.

La mujer que es jefa de hogar soporta todos los gastos de la familia y absorbe los trabajos derivados del cuidado de los hijos y de la casa. En ella descansa la felicidad de los hijos, la familia y la contención de las emociones, en buena medida debido al estereotipo femenino.

Con excepción de las familias nucleares, los ingresos per cápita entre jefes y jefas de hogar son muy desiguales, en especial en las familias compuestas y no existe una política de Estado que respalde a estas nuevas familias, afectando considerablemente al tejido social y a la economía hogareña.

La infraestructura o el andamiaje de servicios públicos siguen ordenados en torno a una familia inexistente o por lo menos minoritaria.

Para la nueva diversidad de familias se requieren guarderías suficientes en calidad y cantidad; horarios extensos en la educación básica (primaria y secundaria); comedores y lavanderías públicas, entre otros.

Políticas públicas que tejan una red de sustento a la nueva dimensión social de la maternidad y de la jefatura de hogares, donde hombres y mujeres están insertos en un intenso ritmo de actividades económicas. Con ello se lograría reducir la violencia y reconstruir un tejido social en crisis.

Hay que considerar que el entorno económico no es nada favorable. El crecimiento económico para este año se estima en 4 puntos, una de las tasas más bajas de toda América Latina, según Cepal, con una inflación por alimentos de 8 puntos porcentuales.

Además se espera una desaceleración de la economía del país para este segundo semestre; las turbulencias económicas internacionales crecen en gravedad y en cantidad, no sólo en la Unión Europea, sino también en la economía norteamericana.

Así las cosas, ya se ha dado a conocer el primer marco macroeconómico para el 2012, según estimaciones de la Secretaría de Hacienda el crecimiento del PIB será de 4.2; el gasto público real crecería 2.3; con estimación de inflación de 3.5.

Una política económica inercial y de continuidad, en el declive. El nivel de inflación se ha sostenido gracias a la apreciación del peso, pero sobre todo al castigo del empleo, salario y del mercado interno, en pocas palabras al sacrificio de la población trabajadora.

Las últimas encuestas de opinión como las que realiza el Banco de México ponen como primer obstáculo al crecimiento económico la inseguridad y la violencia que se vive en el país, y a su vez, la violencia económica de este modelo produce más inseguridad y más violencia social. El círculo virtuoso puede iniciarse con un cambio de política económica.

* Economista especializada en temas de género
ramona_melendez@yahoo.com.mx


twitter @ramonaponce



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