Zona de Reflexión
La levedad de los festejos contra el peso de la injusticia
Por: Lucía Lagunes Huerta*
CIMAC | México, DF.- 12/01/2010 Pareciera ser que los festejos para las mujeres duran poco, en 2006 celebrábamos un hecho histórico, el juicio civil de militares violadores, inédito en la historia de nuestro país, después la condena contra los militares en primera instancia. Hoy las condenas disminuyeron, y en otros casos se declararon absoluciones.

Estoy hablando del caso Castaños, como se le denominó a la agresión y tortura que durante horas fueron sometidas 13 mujeres a manos de 20 soldados, quienes aprovechando su investidura y las armas con las que cuenta, que son pagadas con nuestros impuestos, y cuya misión es proteger la soberanía nacional, y a la población mexicana, fueron durante horas los torturadores de estas mujeres.

No sólo fue la violación, sino la tortura sexual y psicológica a la que fueron sometidas, además de la simulación de fusilamiento que las hicieron pasar.

La sentencia emitida en segunda instancia nos deja ver lo débil de la justicia y lo efímero de los festejos. ¿Qué justicia deja libres a los agresores para seguir persiguiendo a sus víctimas?

Las valientes mujeres que se atrevieron a enfrentar a la institución militar siguen en peligro, hoy acrecentado por la liberación de sus agresores, cualquier cosa que suceda con ellas y con quienes las han defendido tendrá la sospecha de la venganza camuflajeada.

Para las víctimas, la reparación del daño, el acceso a un debido proceso, no fueron cumplidos violando con ello sus derechos humanos. Sabemos por declaraciones hechas por el Obispo Raúl Vera, a nuestra agencia Cimacnoticias, de las trampas y las fallas en el proceso, el mismo que informamos permanentemente durante tres años en que hemos seguido el caso.

Hace medio siglo, la violación fue proscrita por los Convenios de Ginebra, normas internacionales que rigen los conflictos. En ellas se afirma: Las mujeres serán especialmente protegidas... contra la violación, la prostitución forzada y todo atentado a su pudor.

La violación por soldados es un acto de tortura, y está claramente prohibida por las normas que rigen los conflictos bélicos y las normas internacionales de derechos humanos. Sin embargo, debido a la impunidad en todos los conflictos se producen abusos sexuales contra las mujeres porque sus cuerpos se consideran un legítimo botín de guerra.

Prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres, así como los principios y modalidades para garantizar su acceso a una vida libre de violencia que favorezca su desarrollo y bienestar conforme a los principios de igualdad y de no discriminación, así como para garantizar la democracia, el desarrollo integral y sustentable que fortalezca la soberanía y el régimen democrático establecidos en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, son el objeto de la Ley General de acceso de las mujeres a una vida libre de violencia, publicada en el diario oficial el 1 de febrero de 2007.

Con la impunidad todo ello se violenta.

El Estado mexicano seguirá en deuda con las mujeres mientras no les garantice justicia, los mandatarios tanto federal, como estatal quedarán como declarantes y mentirosos ante la realidad, mientras sus palabras no sean respaldadas con hechos que demuestren su compromiso y su voluntad política.

10/LL/LR

*Periodista y feminista mexicana, coordinadora general de CIMAC.







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