Zona de Reflexión
De la Planificación Familiar a la ciudadanía de las mujeres
Por: Lucía Lagunes Huerta*
CIMAC | México DF.- 08/07/2008 En unos días más se celebrará el Día Mundial de la Población, con el propósito de convocar a los gobiernos a tomar en cuenta las necesidades de sus gobernados. En este año el llamado será por la planificación familiar. Tal vez sería mejor llamarlo por la libertad y la ciudadanía de las mujeres.

Máxime cuando este domingo, en el periódico Milenio, la reportera Lourdes Godinez de CIMAC nos alerta sobre la caída en la utilización de algún método anticonceptivo entre las adolescentes, casualmente de 1997 a 2006, algo tendrá que ver con la derecha y sus gobiernos, no les parece.

No sé si a ustedes les pasa que cuando escuchan Planificación Familiar recuerdan los años 70, con las campañas masivas en los medios de comunicación: "la familia pequeña vive mejor", pareciera que en nuestra época esto es un tema superado que sólo en la nostalgia tendría que permanecer.

Sin embargo, el tema continúa siendo tan válido ahora como entonces, después de casi cuarenta años de esas campañas, de la Ley General de Población y de la "planificación familiar". Lo que me llama la atención es que se vuelvan a llamar, desde ahí, precisamente de la planificación familiar y no desde el derecho de las mujeres a controlar su reproducción.

Y pareciera cosa de palabras, pero no es así. El término de planificación familiar constriñe la vida sexual de las mujeres a aquellas que son "casadas o unidas" y están planeando su familia, con todo lo que el concepto de familia implica.

Fuera de este concepto están cientos de jóvenes adolescentes que ejercen su sexualidad, que no están ni casadas ni unidas y que en esta etapa de su vida no tienen planeada una familia, que están construyendo su vida desde ellas, con muchas dificultades para contar con anticonceptivos que ellas controlen, con casi nulos espacios para contar con consejería amigable, es decir, un lugar donde puedan hablar libremente de su sexualidad y encuentren la mejor información para evitar embarazos no deseados y protección para las ITS, incluido el SIDA.

Imaginen ustedes en 1970 una mujer tenía en promedio siete hijas e hijos y dedicaba 22 años de su vida a la crianza de su descendencia, si esa mujer inició su maternidad a los 15 años a los 37 años terminaba con su tarea de la crianza.

No controlar su fecundidad, implica no tener tiempo para casi nada.

Gracias a los anticonceptivos hoy las mujeres --que cuenten con el acceso a ellos y a la información necesaria-- pueden planear si así lo deciden su maternidad y el número de descendencia, así llegamos al promedio de dos hijos por mujer y 13 años dedicados a la crianza.

También el control de la fecundidad de las mujeres impactó en la economía nacional, pues sí en 1970 ellas representaban el 17 por ciento de las actividades económicas hoy son casi el 40 por ciento.
Además, de otros cambios como su incremento en la participación política.

Durante años las mujeres del mundo pelearon por el reconocimiento del derecho a su cuerpo, a controlar su fecundidad, a desligar la reproducción de su legítimo derecho al placer y a la ciudadanía.

Sí pues para poder ser ciudadanas, las mujeres necesitan tener libertad y posibilidad de decidir y elegir. Si no controlan su reproducción no tienen ninguna de las dos: ni libertad para decidir si quieren ser madres o no, ni la posibilidad de disfrutar su sexualidad sin la preocupación de un embarazo no deseado.

Por ello, no es cosa menor seguir insistiendo en que el derecho de las mujeres debe ser reconocido así, sin más.

* Periodista y feminista mexicana, Secretaria Ejecutiva en Comunicación e Información de la Mujer (CIMAC).

08/LL/CV







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