Zona de Reflexión
Paridad: contra el "orden natural" y en pos de ciudadanía
Por: Lucía Lagunes Huerta*
CIMAC | México DF.- 08/04/2008 Al inaugurar la X Conferencia sobre la mujer, de la CEPAL, la mandataria chilena, Michele Bachelet decía: "Cuando una mujer entra a la política, la mujer cambia cuando muchas entran a la política, la política cambia", por ello en dicha conferencia un tema central fue la paridad como política inclusiva de la democracia.

No es cuestión de números o de una simple ecuación de 50 y 50, es una concepción de vida democrática, donde se reconoce la conformación de las sociedades en equivalencia entre mujeres y hombres. Es reconocer y construir una ciudadanía de las mujeres.

Tarea sin duda difícil, más compleja cuando se trata de democracias débiles, como la mexicana, donde el principio del poder por el poder mismo priva en las acciones de la clase política reales o de facto, donde cualquier alianza es válida si ésta asegura permanecer en el pequeño grupo del poder.

Históricamente, las mujeres hemos construido nuestra ciudadanía a contra corriente, hemos luchado por el reconocimiento de ser parte de la sociedad, hemos argumentado el por qué es antidemocrático hacer política sin incluir a más de la mitad de la población. Con las sufragistas ganamos el derecho al voto y a ser electas a ocupar cargos de representación popular.

Sin embargo aún el poder masculino, el sistema de los hombres, siguen mirando a las mujeres que ingresan a la política como intrusas en un espacio construido para ellos, desde ellos.

Ser pocas mujeres dentro del quehacer político y no establecer alianzas a través de pactos éticos feministas nos ha llevado a una fragilidad que se ve reflejada en la pelea política del poder. No importa en qué instancia militemos partidaria, sindical, legislativa o dentro de nuestra comunidad, la permanencia dentro de la política sigue siendo una lucha cotidiana que no siempre se gana.

La descalificación, la sospecha o el exacerbar errores o prácticas antidemocráticas de las propias políticas es el camino para buscar su salida del ámbito público.

Como afirma la filósofa española Celia Amorós: La aristocracia masculina interpelada no dudará n emplear la violencia represiva para restituir un "orden natural" que ya de por sí es violencia constituyente: re-unificará a las mujeres en su espacio, recodificará este nuevo espacio al que se las constreñirá por la fuerza, empleando "medidas ejemplarizantes", que irán desde la guillotina para Olympe de Gouges a los cierres de los clubes de mujeres".

Si bien hoy no hay cadalsos donde se corte la cabeza, hay nuevas y modernas guillotinas que tienen el mismo efecto, cortarte de la cabeza como lidereza política, así sea un nuevo partido que busca ser la diferencia, así sea una instancia sindical o el atrevimiento de una mujer que no se disciplina a los usos y las costumbres machista de la sociedad.

Y a pesar de todo seguimos construyendo nuestra ciudadanía, construyendo lo que diría Virginia Wolf nuestra habitación propia, en un mundo donde se nos excluyó durante siglos.

* Periodista y feminista mexicana, Secretaria Ejecutiva de Comunicación e Información de la Mujer AC (CIMAC).
lagunes28@yahoo.com.mx

08/LLH/GG







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