Resistencia de los medios a llamar a las cosas por su nombre
Lenguaje mediático y violencia contra las mujeres
Por: Tere Mollá*/España
05/09/2006

El pasado 31 de agosto falleció el actor estadounidense Glenn Ford, al parecer por una dolencia cardiaca.

Es curioso que un actor que participó en 85 películas, entre 1939 y 1991, a la hora de dar a conocer su muerte lo sea por "haber sido el único que se atrevió a dar la famosa bofetada a Rita Hayworth en la película "Gilda". Y esto ha ocurrido. Así se dio a conocer la noticia en una de las televisiones genéricas de ámbito estatal.

Es contradictorio. O al menos a mí me lo parece. Y lo es porque en un momento en donde casi cada día se dan a conocer muertes de mujeres a manos de sus maridos, compañeros, novios, amantes, hijos y otros hombres de sus vidas, en los medios de comunicación se enfoque la noticia del fallecimiento de este actor de esta forma: recordando que en su biografía profesional dio una bofetada a una señora como lo era la Hayworth.

Me vienen a la mente muchas noticias sobre el tema y recuerdo que en los medios de comunicación parece haber una resistencia a llamar a la violencia que sufrimos las mujeres por su nombre: Violencia contra las mujeres o violencia de género y habitualmente la siguen llamando violencia doméstica.

Aunque para mí sigue siendo terrorismo contra las mujeres.

Es sumamente contradictorio que sean los propios medios de comunicación, junto con los movimientos de las mujeres los que hayan hecho un papel sensibilizador del tema durante los últimos años y que se tomen el lenguaje para definirlo, al parecer, tan a la ligera.

Esta semana leía que las personas inteligentes se caracterizaban, entre otras cosas, por ser capaces de dar nombres a las cosas. Bueno, pues si hemos de aplicar esta definición a las personas que redactan algunas noticias relacionadas con las muertes de mujeres a manos de sus agresores no les podríamos llamar precisamente personas inteligentes, puesto que los nombres que aplican no son del todo adecuados.

Sin pretender entrar en grandes definiciones sobre las causas, me entristece ver cómo la tradición del lenguaje androcéntrico sigue presente en los medios de comunicación más importantes y me pregunto. ¿Para cuando una pequeña revolución en el lenguaje que utilizan los medios para definir temas como este sin que tengamos que recurrir al manido y contradictorio término de violencia doméstica?

El cuarto poder, el poder de los medios debería implicarse y en su código deontológico incluir recomendaciones de cómo deberían ser tratados determinados temas. Y no me refiero sólo a la palabra, también me refiero a las imágenes.

La imagen que se pretende proyectar de las mujeres es, en la mayoría de los casos muy diferentes a cómo somos las mujeres en nuestro día a día. No somos super-mujeres, somos mujeres, en la mayoría de los casos trabajadoras, con dobles o triples jornadas que no siempre estamos super estupendas, pero que sacamos cada día las "castañas del fuego" a nuestras familias y al estado actuando como mujeres-madres-cuidadoras (entre otras cosas) y realizando una serie de tareas adicionales a nuestra profesión y que si se tuvieran que retribuir el PIB del estado español se vería seriamente resentido.

Creo que va siendo hora de que los grandes y pequeños medios de comunicación se planteen dar las noticias de una forma mucho más respetuosa hacia las mujeres y llamen a las cosas por su nombre y se dejen de circunloquios, silogismos y demás historias que lo único que en el fondo pretenden es seguir culpando a las mujeres, incluso, por su propia muerte a manos de su propio agresor.
* Periodista feminista
tmolla@teremolla.net
06/TL/LR/CV







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