Migración
   Madres de hijos estadounidenses que serían deportadas
Peligran entre 4 y 5 millones de indocumentadas en EU
Por: Leticia Puente Beresford/ corresponsal
CIMAC | New York.- 05/10/2006 Datos conservadores indican que serian entre cuatro y cinco millones de madres sin documentos de diferentes nacionalidades con hijos ciudadanos americanos, que enfrentan diariamente el peligro de ser deportadas. Viven entre el miedo y el temor de salir y no poder regresar a sus hogares, a no ver más a sus hijas e hijos.

Así, a nivel individual o colectivamente las mujeres interponen demandas en contra del presidente George Bush, los departamentos de Justicia, de Seguridad Nacional y de Inmigración y Ciudadanía.

El objetivo es buscar la suspensión de manera temporal de las deportaciones de los padres extranjeros indocumentados que tienen hijos con ciudadanía estadounidense hasta que el Congreso resuelva los proyectos de reforma a la Ley de Inmigración que están pendientes y que se espera el nuevo periodo los aborde conforme lo han planeado.

En Miami, Marta Benavides de origen colombiana, madre de dos hijas norteamericanas, se presentó al Tribunal esta semana donde interpuso la acción judicial a nombre de 60 menores estadounidenses con padres indocumentados de origen Chino, Hondureño, Nicaragüense, Polaco y Venezolano, entre otras
nacionalidades.

Alfonso Oviedo Reyes abogado y presidente de la Fraternidad Nicaragüense, junto con otros tres juristas, solicitó que la acción judicial se certifique como una demanda colectiva para que puedan sumarse entre cuatro y cinco millones de menores a
nivel nacional.

Oviedo explicó que los menores tienen "una expectativa legitima de mantener su unidad familiar y de la noche a la mañana el gobierno federal quiere deportar a sus padres".

"Se están atropellando los derechos de los niños Estadounidenses consagrados en la Declaración Universal de Derechos Humanos. Tienen derecho a que se
les respete y que el Estado los proteja", agregó.

La hija de Marta Benavides, Estefani, de 11 años de edad, envió un mensaje al presidente Bush: "por favor, dejen a mi mamá aquí, es la única persona que tengo aquí", dijo llorando.


Benavides quien, tiene una orden de deportación desde 1992, trabaja en el país, en labores de limpieza, paga sus impuestos y vive con sus dos hijas. Ella afirma: "ahora, cuando salgo, nunca sé si regresare a casa".

En tanto en Chicago, el hijo de Elvira Arellano, activista indocumentada que enfrenta una orden de deportación, Saúl, entregó en Washington una carta dirigida al presidente George Bush en la que aboga por ella y le pide impedir la expulsión de su mamá a México.

Saul Arellano, ciudadano estadounidense de 7 años de edad dice en la misiva: "Solicito formalmente una entrevista con usted". A la Casa Blanca lo acompañaron, el congresista Luis Gutiérrez , demócrata por Illinois y Emma Lozano, presidenta de Centro Sin Fronteras.

En la carta, Saul añade: "Quiero decirle por que creo que mi madre debería ser autorizada a quedarse conmigo en mi país".

Elvira Arellano, activista pro inmigrante, se refugió en la Iglesia Metodista Adalberto, del vecindario de Humboldt Park, desde el pasado 15 de agosto, después de desacatar una orden de deportación.

Arellano, de 31 años, entró ilegalmente a Estados Unidos en 1997. Fue arrestada y deportada a México, pero regresó poco después.

En 2002 Arellano fue arrestada y condenada por trabajar limpiando aviones en el Aeropuerto Internacional O'Hare con un Número de Seguro Social falso.

Por su parte, Gutiérrez pidió una moratoria a las deportaciones mientras el Congreso no apruebe una reforma migratoria que abra el camino a la regularización de muchos de los 12 millones de personas que viven ilegalmente en Estados Unidos actualmente.

En Nueva York, está el caso de la joven de 19 años de edad, Ana Cristibel Sadoval, víctima de abuso sexual y tráfico humano. Ella, hoy es madre de un pequeño de cinco meses de edad. ?Tengo miedo de que migración me detenga y me deporte".

La policía la localizó en el 2002 en Phonix en una casa donde permanecía drogada y la violentaban sexualmente. Por un tiempo, el gobierno le presto ayuda psicológica a la edad de 15 años.

Después viajó a Freeport, Nueva York. Sin embargo la semana pasada, el departamento de Seguridad Nacional la conminó a acudir a una cita para analizar su caso y su deportación a Honduras.

Ella, al igual que unas cinco millones de mujeres más, esperan que se tomen otro tipo de medidas migratorias, por lo pronto permanece en su casa en compañía de su esposo y su hijo, aunque no deja de vivir con el temor de la deportación.

Su caso es también, todo un drama como el de miles de mujeres indocumentadas, madres de familia con hijos ciudadanos estadounidenses. Que apelan a poder vivir en familia.
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