Participación Política de las Mujeres
   Avanzan en los congresos
América Latina: ¿Mujeres al poder?
CIMAC | México DF.- 24/04/2007 La participación femenina en distintos eslabones de poder creció en los últimos lustros en Latinoamérica y el Caribe, aunque faltan muchos espacios por ganar, dice el Especial Mujeres del Tercer Milenio, de Prensa Latina.

Aumentan las congresistas, parlamentarias, diputadas, juezas, alcaldesas, gobernadoras, empresarias y ministras hasta de las Fuerzas Armadas, mientras analistas coinciden en que esta tendencia puede incrementarse en los venideros años.

El desprestigio de los partidos tradicionales y la urgencia de cambios en el ámbito de la globalización neoliberal, inclinan a apelar a la capacidad de las mujeres para influir en el progreso de sus países.

Madres, esposas, amigas, compañeras de trabajo o familiares, empiezan a ser consideradas cada vez más aptas para asumir puestos de importancia y disputarle la hegemonía a sus contrapartes masculinos en todos los ámbitos.

Pero los registros dejan mucho que desear a quienes insisten en que el siglo XXI debe contemplar una revolución en las concepciones androcéntricas legadas de antiguas generaciones.

Las mujeres son mayoría en el mundo, según estadísticas del Fondo de Población de Naciones Unidas, pero sólo el 16 por ciento de ellas representan a los parlamentarios y menos del cinco por ciento a los gobernantes.

En el contexto latinoamericano, la participación efectiva del sector en la política y la administración en cualquiera de los poderes estatales todavía es limitada, pese al avance en el campo legislativo.

Según la Unión Interparlamentaria, las elecciones celebradas en ese eslabón de poder durante los últimos años colocaron en la delantera a la región.

Costa Rica alcanzó 38.6 por ciento de mujeres en escaños parlamentarios, sólo por detrás de Suecia, que tiene una representación femenina de un 47.5 por ciento.

Cuba mantiene una posición privilegiada: la Asamblea Nacional del Poder Popular cuenta con el 36 por ciento de diputadas. Esto significa que de los 609 escaños, 219 correspondieron a ellas, pese a que el país no aplica políticas de cuotas para la participación de las mujeres.

La nación caribeña cuenta con 35 por ciento de mujeres dirigentes y estas representan 66 por ciento de la fuerza técnica y profesional de nivel medio y superior, detalló Magalys Arocha, encargada de Relaciones Internacionales de la Federación de Mujeres Cubanas.

Perú ocupa el puesto número 17 a nivel internacional y aparece cerca de ambos países; Argentina se encuentra entre los de mayor representación parlamentaria femenina en América Latina y el Caribe. Ecuador llegó a 25 por ciento, México a 22.6 por ciento y República Dominicana a 19.7 por ciento.

Un aumento también se registró en El Salvador, donde el incremento de la participación femenina respecto a la legislatura pasada es de seis por ciento, y en Nicaragua subió a 5.4 por ciento.

Anders B. Johnsson, secretario general de la organización internacional, precisó que también 11 de las 35 jefas de parlamento en el orbe están concentradas en el Caribe.

No obstante, la subestimación de las potencialidades sigue siendo un problema para enfrentar por latinoamericanas y caribeñas, obligadas a convivir con la consideración de que la maternidad o los deberes hogareños les impiden asumir roles similares a los hombres.

Donde rigen leyes de cuotas para el parlamento, las mujeres ocupan en promedio 20.3 por ciento de los curules establecidos, mientras que en los carentes de iniciativas de este tipo sólo detentan 13.7 por ciento, aseguró la Comisión Económica Para América Latina (CEPAL).

Especialistas de ese foro estiman que de no aplicarse cuotas de género en todos los países del subcontinente, las mujeres tendrán que esperar hasta el año 2052 para ocupar apenas 40 por ciento de los escaños parlamentarios.

Pese al camino recorrido en el orden parlamentario y a las buenas intenciones anunciadas por algunos gobiernos, las mujeres ministras son pocas: una en Nicaragua y en Belice, dos en Uruguay, El Salvador y Guatemala, tres en Panamá, cuatro en Honduras y cinco en Costa Rica.

Por ello, la batalla por la ampliación de la presencia femenina en estos espacios y la contribución al sostenimiento de tales conquistas debe seguir, coincidieron especialistas del área.

Si bien es un logro el ascenso de las mujeres a puestos relevantes, cabe profundizar en la educación de la sociedad para aceptar la igualdad como derecho de vida, plantearon las participantes en el IV Diplomado de Género y Comunicación (La Habana, febrero de 2007), concluye Prensa Latina.

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