Migración
   Denuncia Heyman Vázquez
Frecuente, la violación de mujeres migrantes en la frontera sur
Por: María de la Luz Tesoro
CIMAC | México DF.- 23/05/2007 En la casa para migrantes Hogar de la Misericordia, de Arriaga, Chiapas, la llegada de mujeres migrantes es frecuente, dice el sacerdote Heyman Vázquez Medina, director de ese refugio, que apoya a miles de personas en su camino hacia Estados Unidos o rumbo a alguna ciudad mexicana en busca de trabajo.

"Tenemos muchos casos de violaciones, hay mujeres que llegan al albergue y nos piden anticonceptivos, porque no quieren llegar embarazadas al otro lado, y porque no saben cuantas violaciones más les esperan", dice el sacerdote Vázquez en entrevista con Cimacnoticias.

Cambian los nombres y los rostros de las migrantes, pero en general las condiciones de peligro extremo se repiten: "recuerdo a una joven, como de unos 17 años, que me dijo "a mí me han violado siete veces y no sé cuántas más me esperan".

También hemos denunciado el caso de la joven Cecilia Antonio, que ya está en la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), lo hicimos porque esta joven además fue violada en la Arrocera, aquí por Huixtla, Chiapas, y ella afirma que fue un elemento de la policía sectorial, durante un operativo que se llevó a cabo en Arriaga, Chiapas, en noviembre.

En ese operativo ella fue golpeada e incluso se desmayó debido a los golpes que le propinaron los elementos de migración. Están todos los elementos, la fotografía, los abogados de la CNDH fueron a la estación migratoria, platicaron con ella, corroboraron que efectivamente había sido golpeada. Pero el caso está ahí, no ha avanzado.

Ella es de El Salvador, intentó pasar y en el mismo lugar donde la golpearon, también golpearon a su tío, le dieron de machetazos, de manera que decidieron regresarse.

Hay mucha impunidad de parte del gobierno, recalca el sacerdote, en ese mismo operativo un joven de nombre José Armando, de Honduras, de 25 años, fue también golpeado.

Por los golpes que le propinaban, cayó y una estaca se le incrustó en el ojo izquierdo. Pero como estaba muy ensangrentado, le dijeron que no lo podían asegurar porque les causaría problemas.

Este muchacho fue al albergue yo lo tuve que llevar al médico, a través de Beta Sur, un grupo creado en 1996 por el Instituto Nacional de Migración (INM) y la Secretaría de Gobernación (SG) para apoyar a las y los migrantes.

Con un elemento de este grupo, fueron ante el Ministerio Público a denunciar, pero éste les dijo que su denuncia no procedía, porque no conocía el nombre de los policías.

Este muchacho dijo que estaba dispuesto a quedarse hasta que el proceso terminara. A través de la CNDH fue posible presionar para que el MP lo aceptara.

Cuando a mí me avisan de que al otro día lo iban a aceptar -recuerda el sacerdote-, este joven fue un día al centro de Arriaga y ya no regresó. Desapareció, salió a comprar, lo buscamos y ya no apareció.

Por eso, Heyman Vázquez asegura que lo que se necesita para acabar con las condiciones extremas en que las y los migrantes cruzan la frontera es una visión más humana por parte de las autoridades, no una actitud de persecución y castigo.

Y que se cumplan las leyes, dice, porque de otra manera seguirán existiendo casos como los relatados por el sacerdote Heyman, director de Hogar de la Misericordia.

Esta institución, junto con otra casa para migrantes en Tapachula, constituyen el esfuerzo de la Diócesis de Tapachula por aliviar el dolor de quienes sólo ejercen su derecho a buscar una vida mejor, ante la pobreza extrema en que viven, consecuencia de la corrupción del gobierno, concluye el padre Heyman.

07/MLT/GG/CV







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