Migración
   Sesenta mil son deportados al año
Crece el número de menores de edad que migran solos a EU
Por: Redaccion
CIMAC | México DF.- 14/06/2007 La migración de niñas y niños solos a Estados Unidos ha crecido de manera alarmante; se estima que cada año alrededor de 150 mil menores de edad intentan pasar la frontera, de los cuales 60 mil no lo logran y son deportados, afirmó Anne Bar-Din Blugeot, investigadora del Centro Coordinador y Difusor de Estudios Latinoamericanos (CCyDEL) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Estimaciones del Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) refieren que una tercera parte de las y los pequeños que buscan llegar al norte lo hacen sin la compañía de familiares o apoyados por "polleros", dice un comunicado de la UNAM.

Este fenómeno se suma a los más de dos millones de mexicanos que se trasladaron a esa nación en el pasado sexenio, y constituye un desafío, sobre todo por la dificultad que representa para ellos dicha travesía. "Si para un adulto es algo difícil, con mayor razón para un menor de edad", indicó.

En el marco del Día Mundial Contra el Trabajo Infantil, recalcó que la principal razón que obliga a las y los infantes a iniciar su travesía es la económica. Sin embargo, también se van en busca de sus padres, quienes los abandonaron al no tener oportunidades de desarrollo en su país.

En la actualidad residen en EU alrededor de 9.5 millones de personas nacidas en México, de las cuales entre 3 y 3.5 millones son indocumentadas. De ese total, 45 por ciento son mujeres, mientras que en cuanto a la edad, 13 por ciento son menores de 15 años, 70 por ciento se ubica entre los 15 y 45 años, y el resto tiene más de cuatro décadas y media de vida, según datos del Consejo Nacional de Población.

Anne Bar-Din comentó que todos esos menores de edad padecen un atraso escolar importante. Por otro lado, a los que residen en la Unión Americana también les afecta el que sus padres no hayan introyectado los valores de esa nación, y la situación empeora si se le agrega que en la mayoría de las escuelas las clases se dan en inglés.

Detalló que quienes nacen en primera generación son los encargados de construir un puente entre el nuevo imaginario en donde están insertos y el de sus progenitores, que continúan con el adquirido en sus poblaciones. "Es impresionante ver a infantes de cinco o seis años explicar a los padres cómo es la cultura estadounidense".

Estas niñas y niños tienen una labor importante al desempeñar ese papel, porque los padres migrantes no tienen tiempo de aprender inglés, su carga de trabajo es agobiante, son explotados y apenas tienen tiempo de estar con sus vástagos, apuntó.

Mexicana por adopción y con 25 años de vivir en nuestro país, Bar-Din Blugeot señaló que la tarea de las y los niños nacidos allá es la aculturación. Los papás no tienen la fuerza para hacerlo, después de haber tenido que arrancarse de su cultura.

Además, destacó la académica universitaria, de una manera u otra la pobreza les sigue afectando del "otro lado, porque como sus padres no cuentan con los recursos suficientes no pueden acudir a la escuela y se genera un círculo económico-formativo nocivo que les impide aprender como debían hacerlo.

Comentó que la segunda generación también tiene una labor difícil en las aulas, por lo que muchos de ellos fracasan al no contar con el respaldo de los padres. La tasa de deserción escolar es elevada.

Además, para mandar a las y los hijos a la escuela en EU hay que pagar. Para aprender y ser respetado como alumno, aunque no hable perfectamente bien el inglés, es necesario ir a un colegio privado, y si los papás no pueden costearlo, menos podrán hacerlo con la educación superior, que es cara, recordó.

Hay licenciaturas, maestrías y colegios de comodidad más baratos pero que no proveen a las y los estudiantes de los instrumentos necesarios para cursar un nivel posterior. Es decir, reveló, "hay un bloqueo sistemático contra las y los inmigrantes para que no puedan avanzar".

La investigadora mencionó que otro fenómeno en México es que hay poblados en manos de madres y abuelos volcados en las y los hijos, porque todos los jefes de familia se fueron a EU. Ésta es también una situación de riesgo para las y los niños, pero menos fuerte emocionalmente que el irse a otro país, porque ven el mundo de una manera más hostil. Para los que se quedan su entorno es acogedor y seguro, y no hay sensación de abandono ni peligro.

La especialista de la UNAM subrayó que la base para acabar con estos problemas es impedir la migración, para lo cual son necesarios empleos dignos para la gente, porque son personas que no quieren abandonar su tierra; se van porque no tienen opción.

Además, el sueño de todos ellos es regresar a su país algún día. Por eso envían puntualmente sus remesas, para construir sus casas y un día venir a habitarlas. En Zacatecas y otros estados, por ejemplo, además de casas particulares hay edificios, hospitales y escuelas edificados con esos recursos, porque recuerdan que cuando eran niñas o niños no había nada de eso en sus pueblos, y no quieren que eso se vuelva a repetir, concluyó.

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