Migración
   Incrementó su presencia en la última década
Mayor número de mexicanas labora en EU
Por: Alejandra Landón
CIMAC | México, DF.- 21/06/2007 Durante la última década, en Estados Unidos se ha incrementado la cantidad de migrantes mexicanas que laboran en esa nación. Mujeres que no sólo emigran por cuestiones familiares o siguiendo a sus parejas, sino que también van a trabajar, ya sea que viajen solas o con sus esposos o familias.

A diferencia de otros países desarrollados, en Estados Unidos las tasas de desempleo se mantienen en niveles muy bajos, lo que significa que las y los migrantes que llegan a este país se insertan en un mercado donde se mantiene una elevada oferta de empleos. La población mexicana es la primera minoría migrante y en los últimos diez años se ha observado un importante crecimiento de mexicanas y mexicanos establecidos en esta nación.

Según el Consejo Nacional de la Población (Conapo), el rango de edades de mexicanas migrantes laborando en Estados Unidos es de 16 y 64 años que comienzan a trabajar desde los 16 y 19 años.

En mujeres de entre los 40 y 49 años se distingue un elevado nivel de participación dentro del ámbito laboral, en la etapa cuando sus hijas o hijos ya son adolescentes y no necesitan demasiados cuidados dentro del hogar, las mujeres pueden dedicar más tiempo al trabajo.

De acuerdo con la investigación La Migración Mexicana y el Mercado Estadounidense, de Silvia Giorguli, Selene Gaspar y Paula Leite, la migración femenina también se ha diversificado, incorporando no sólo a mujeres que migran por razones familiares, si no que también van a trabajar, ya sea que viajen con sus familias o solas.

La migración femenina mexicana presenta dos rasgos particulares, señalan, el primero de ellos es que México tiene a nivel nacional tasas de participación muy bajas de mujeres migrantes laborando en Estados Unidos, respecto a países con un desarrollo económico similar, por ejemplo, comparado con naciones como Centroamérica y República Dominicana, que en 2005 tenían una participación del 65.4 por ciento, México tenía 49.4 por ciento.

El segundo aspecto en la inserción laboral de las mexicanas se encuentra vinculado con la etapa del ciclo vital por la que atraviesan, en especial cuando tienen hijas o hijos menores de edad, por lo que las mujeres deben combinar el trabajo extradoméstico con el cuidado de la familia y del hogar, lo cual demuestra que la ocupación de las labores en casa recae en ellas.

Según esta investigación, publicada por Conapo, las mujeres que llevan más tiempo en Estados Unidos tienen mejores condiciones laborales que las que residen allá del 2000 al 2005. El porcentaje de mexicanas en puestos profesionales y técnicos es tres veces mayor entre aquellas con más tiempo en ese país, diferente a las de reciente arribo: el porcentaje ocupado en trabajos agrícolas duplica al correspondiente a las mujeres con mayor tiempo de residencia.

Otra característica importante de las mexicanas dentro del mercado laboral estadounidense es una mayor presencia en empleos de tiempo parcial, lo que significa menor ingreso anual y menor nivel de percepciones por salario respecto a los hombres en todos los sectores y las mujeres centroamericanas y dominicanas.

Conapo informa que el ingreso promedio anual de las mujeres en el 2005 fue de 18 mil 135 dólares y 24 mil 181 para los hombres, es decir, 6 mil dólares menos.

MAYOR NIVEL EDUCATIVO

Un asunto central para entender la forma en que se inserta la mujer migrante al mercado de trabajo estadounidense tiene que ver con su perfil sociodemográfico, señala Conapo. Se sabe que las mujeres migrantes mexicanas tienen un mayor nivel de escolaridad que los hombres migrantes y tienden a insertarse más en servicios que en actividades manuales.

La presencia femenina es mayor en el sector de servicios sociales y personales, por ejemplo. En el 2005, tres de cada cuatro empleados mexicanos en servicios sociales eran mujeres, por lo que es aquí donde recae la primera diferencia respecto a la inserción masculina mexicana, que se dedica principalmente a la agricultura.

Las mexicanas migrantes ubicadas en servicios sociales tienen mejores condiciones laborales, mayor ingreso y prestaciones, en ocupaciones como enfermeras y maestras que requieren mayores niveles de capacitación.

De igual forma, disminuye la participación relativa de las mexicanas como obreras: la presencia de las mujeres como trabajadoras agrícolas es de 3.5 por ciento contra 6.1 por ciento de los hombres y hay una mayor participación como apoyo administrativo y de oficina con un 12 por ciento y un 3 por ciento entre los hombres, según Conapo.

Entre 1995 y 2005 se ha observado una reducción drástica en las tasas de desempleo para las mujeres migrantes de nuestro país, Centroamérica y República Dominicana, siendo en las mexicanas donde se observa más con relación a mujeres de otras naciones.

Cerca del 20 por ciento de las mexicanas en el 2005 se dedicaban a ser empleadas de limpieza y mantenimiento de inmuebles, el 16 por ciento laboraba en la producción, 14 por ciento en la preparación de comida y servicios relacionados, le seguían el trabajo administrativo y de apoyo en las oficinas, transporte y traslado de materiales, servicios y cuidados personales; agricultura, pesca y silvicultura; cuidado de la salud y por último ocupaciones en educación y capacitación.

07/AL/CV







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