17 de octubre, "Día del Derecho al Voto de las Mujeres"

Participación Política de las Mujeres
   Una conquista que llevó un siglo
17 de octubre, "Día del Derecho al Voto de las Mujeres"
Por: Gladis Torres Ruiz
CIMAC | Por Gladis Torres Ruiz

México DF.- 17/10/2007

La conquista del derecho al sufragio femenino implico un largo y pesado trayecto que abarcó prácticamente la primera mitad del siglo y que se tradujo primero, en conquistas parciales y locales para después extenderse a un primer plano en la estructura de poder y sólo más tarde, ya madurado el reclamo, logra su generalización.


Así resume Jacqueline Peschard, ex consejera electoral del Instituto Federal Electoral (IFE), la lucha de las mexicanas por votar y ser votadas, la cual comenzó a cocinarse desde mediados del siglo XIX.


A semejanza de lo que había ocurrido años antes en Europa y Estados Unidos, las primeras manifestaciones a favor de la equidad de género en México fueron protagonizadas por mujeres de clase media y alta, generalmente escritoras y periodistas, fundadoras de revistas feministas, y muchas más, dice Peschard, en su artículo medio siglo de participación política de la mujer en México (2006).


De tal manera que en 1903, en los albores de la lucha revolucionaria, las escritoras Juana Belén y Elisa Acuña Rossetti se destacaron como activistas políticas del Club Ponciano Arriaga, de los hermanos Flores Magón. Un año más tarde Columbia Rivera, Maria Sandoval de Zarco y Dolores Correa Zapata, fundaron la revista Mujer Mexicana.


Sin embargo, el activismo de estas mujeres se encontraba muy lejos de centrarse en la demanda del voto femenino, su crítica fundamental era el Código Civil, vigente desde 1884.


Este Código negaba a las mujeres casadas el derecho al divorcio, a la administración de su propiedad, o incluso a decidir sobre la educación de sus hijas e hijos, subraya Peschard en su artículo, publicado en El voto de la mujer en México, que editó el Instituto Electoral de Quintana Roo en 2006.


"Es cierto y está ampliamente documentado, que las mujeres participaron en el movimiento armado, pero cubriendo sobre todo roles tradicionalmente femeninos, es decir de respaldo a las tareas de los hombres", opina.


Sin embargo es de destacar que, ya como gobernantes, algunos líderes revolucionarios impulsaron en el sureste reformas y programas para mejorar la condición de las mujeres.


Ejemplo de ello fue lo hecho por Salvador Alvarado, en 1915 en Yucatán, que impulsó el reconocimiento de los derechos laborales de las mujeres, subrayando la importancia de la educación como herramienta para combatir la discriminación, detalla el documento de Peschard.


Así, con la finalidad de extender la preocupación y discusión sobre el problema surgió la necesidad de revisar el Código Civil, más allá de las fronteras yucatecas. Por lo que se organizaron en 1916 sendos congresos feministas a la par que se realizaban congresos internacionales y regionales de mujeres en países latinoamericanos, marca el documento.


MUJERES A LA VIDA PUBLICA


En México, los primeros logros con relación a la igualdad política electoral surgen en 1916, se indica en Fechas conmemorativas; una visión de género, publicado por Inmujeres, cuando en Chiapas, Tabasco y Yucatán se reconoce la igualdad jurídica para que las mujeres pudieran votar y ser elegidas en puestos públicos de representación popular.


Posteriormente, en 1922, en Yucatán se reconoce nacionalmente el derecho de las mujeres a participar en elecciones municipales y estatales.


En medio de esta efervescencia, del 20 al 30 de mayo de 1923, la sección mexicana de la Liga Panamericana de Mujeres convocó al Primer Congreso Nacional Feminista, que se reunió en la ciudad de México con la asistencia de 100 delegadas.


Como consecuencia de este Congreso y gracias a la firmeza de las mujeres que durante tantos años habían insistido en obtener la igualdad de derechos, el 13 de julio de 1923, en San Luis Potosí se aprueba la ley que permite a las mujeres alfabetizadas participar en procesos electorales.


Entre las décadas de 1930 y 1940, desde diversas trincheras, las feministas que luchaban por el sufragio hicieron visible su intención de ejercerlo plenamente. Las más tozudas, aunque sabían que no se les permitía, se formaban en las filas de las casillas e incluso votaban aún cuando anulaban sus boletas.


Es hasta 1947, durante el gobierno de Miguel Alemán, cuando se reconoce nacionalmente, el derecho de las mexicanas a votar y ser votadas en los procesos municipales.


Más tarde el 17 de octubre de 1953, el presidente Adolfo Ruiz Cortines expide la reforma a los Artículos 34 y 115, Fracción I constitucionales, en la que se otorga plenitud de los derechos ciudadanos a las mujeres mexicanas.


La consecuencia del derecho al sufragio femenino, fue casi inmediata, ya que la propia XLII Legislatura que aprobó la reforma constitucional logró incorporar a la primera mujer diputada por Baja California, gracias a que ahí se realizó una elección extraordinaria en 1954.


07/GT/ML/CV