Cristina Fernández: señora de alguien (con poder)

Participación Política de las Mujeres
   Imagen mediática de una actriz secundaria
Cristina Fernández: señora de alguien (con poder)
Por: Marcelo R. Pereyra*
CIMAC/Artemisa | Buenos Aires, Arg..- 26/10/2007

Por lo general los medios soslayan las (desiguales) relaciones entre los géneros y el poder en la política. Frente a la posibilidad de que Cristina Fernández acceda a la presidencia de la nación es oportuno preguntarse, en ese sentido, qué imagen mediática se construye de ella.


RASPUTÍN Y LA ZARINA


Hacia fines de 2006 el periódico Clarín definía a Cristina Fernández como una pieza que el presidente Néstor Kirchner ponía en juego en el tablero electoral. Afirmaba el matutino: "Si bien es una figura fuerte, indiscutida, al menos públicamente, en el oficialismo", las dudas en el entorno presidencial tendrían que ver con la mejor imagen que ostenta su esposo en las encuestas.


Hacia el final de la nota el periodista invita a pensar sobre los posibles problemas de gestión que ocasionaría un eventual triunfo de la senadora en las elecciones presidenciales; se pregunta en este sentido si el poder sería compartido entre los dos integrantes del matrimonio o si Néstor "daría un paso al costado".


Renglón seguido, sostenía que interrogantes como éste "ya empiezan a circular entre opositores, como base de posibles críticas, porque su respuesta hace al tipo y la calidad de gobierno que podría sugerir el proyecto kirchnerista".


Pasándolo en limpio, parecía insinuarse que si Cristina Fernández accediera a la primera magistratura no tendría ningún problema en compartir el gobierno con su esposo; pero además, esa eventual partición del poder podría afectar la calidad de su gestión, aunque no se dice cómo.


¿Se quiso decir tal vez que Néstor Kirchner debería quedarse detrás de los cortinados palaciegos para supervisar o controlar a su esposa? ¿O se estaba sugiriendo acaso que él detentaría el verdadero poder detrás del trono? ¿Sería Néstor el Rasputín de la zarina Cristina?


UNA ARGENTINA EN PARÍS


Dos días antes del viaje a París de la primera dama --febrero de 2007-- el suplemento Las 12 la describió como "una carta ganadora" (que) "acumula capital político a cada momento". Como rasgos negativos le adjudicaba el no haber hecho camino a base de alianzas y estrategias de género.


Decía más adelante que "otro hallazgo" en la construcción política de "CK" consistiría en "haber convertido en virtud los roles tradicionales --y los estereotipos-- asociados a las mujeres en política: la fortaleza del carácter, el interés por la estética, el marido con nombre propio. Nada de eso le ha jugado en contra sino a favor". Y concluía afirmando que la clave de sus fortalezas residiría en "una capitalización de los atributos del poder".


Perfil se refirió al periplo parisino de la senadora trazando un paralelo con el que realizó por Europa Eva Perón en 1947, aunque haciendo la salvedad que "Néstor Kirchner no es Juan Perón ni Cristina Fernández, Evita"; y que "a Eva Duarte la llevó sobre todo la política y la ayuda humanitaria", mientras que "a Cristina la lleva ahora la necesidad de pasear su glamourosa (sic) estampa de joven estadista por una de las pasarelas más iluminadas del escenario político internacional (?). Su viaje apuesta más a pegar su imagen con la de la candidata sexy y bien socialista Ségolène Royal (curiosamente en baja), como lo hizo ya cuando la senadora Hillary Clinton se consagró como presidenciable, y antes con Michelle Bachelet".


Clarín calificó a la entrevista con Royal como "la conquista más esperada de Cristina en su visita de cinco días a París". La crónica de la corresponsal del diario en la Ciudad Luz es un catálogo de detalles de color que crea la impresión de que no se estaba narrando un encuentro entre dos mujeres políticas sino uno entre dos amigas para tomar el té. Así, mencionó al "pajarito de la suerte" que le entregó a Fernández la diputada socialista como amuleto electoral y describió minuciosamente los atuendos de ambas mujeres.


LA HEREDERA


En general, el imaginario que despliegan los medios supone, en primer término, que la mujer política debe ser adecuadamente decorativa, tener perfil bajo y no ser confrontativa. Se espera que sea sumisa, manejable. Pero además, debe sazonar la política con un toque femenino. ¡Pero apenas un toque!, so pena de que sus acciones o su discurso sean atacados por "exceso" de femineidad.


Algo así como cumplir con el estereotipo tradicional de mujer, pero no mucho. El equilibrio justo puede ser difícil de alcanzar: la presidenta Bachelet lamentó que se la juzgue con base a lo que calificó como prejuicios machistas (Clarín, 14/7/7). Según la mandataria "cuando un hombre habla fuerte, tiene carácter, cuando lo hace una mujer, se puso histérica o furiosa; cuando un hombre se conmueve es sensible, la mujer no sabe manejar sus emociones; si un hombre se toma un tiempo para una decisión, es sabio y prudente; la mujer es indecisa".


Pero sobre todo se espera que la mujer se amolde a los cánones masculinos de construcción política y que acate el curso de acción que su mentor le ha asignado.


En este último aspecto, de las notas analizadas surge que el poder que puede ostentar Cristina Fernández es una exclusiva consecuencia de su matrimonio con el Presidente, en tanto que se lo muestra como un poder delegado y no construido por ella.


Por ejemplo, para la revista Veintitrés (8/2/2007) el viaje a París fue "un peldaño significativo en su objetivo de heredar la presidencia". Es revelador que se haya utilizado la palabra heredar en lugar de otras como conseguir, obtener, ganar o lograr, que implican la realización de un esfuerzo personal para alcanzar una meta, mientras que, por el contrario, heredar connota un derecho natural del que Cristina Fernández gozaría sólo por ser la esposa de un señor con poder.


Esta imagen mediática --la de una actriz secundaria-- es un buen ejemplo del papel subordinado que la hegemonía masculina le ha asignado al género femenino. Porque pese a todo, en los distintos ámbitos de la política el poder lo siguen ejerciendo los hombres.


*Periodista. Director de la revista electrónica Contracultural.


07/MRP/GG/CV