OPINIÓN
Otras realidades no tan obvias
Por: Rosalinda Hernández Alarcón*
CIMAC | Guatemala.- 08/05/2012 La campaña "Tengo algo que dar" convocó a miles de personas guatemaltecas para acercarse al problema del hambre. Fuerte impacto tuvo en los medios guatemaltecos.

Así, durante varios días notas periodísticas y artículos de opinión han dado cuenta de una realidad descubierta por funcionarios gubernamentales y ciudadanos, quienes observaron de cerca cómo se concreta la pobreza en diferentes comunidades rurales.

Estas personas sorprendidas merecen un nuevo asombro: esa situación tan obvia ha sido descrita de manera reiterada en análisis y estadísticas, en investigaciones y reportajes, a nivel oral por mujeres y hombres que sufren en carne propia tantas carencias.

A la gente ahora sensibilizada por convivir con familias pobres le haría bien recapacitar por qué ha ignorado durante tanto tiempo esas realidades.

Además de las manifestaciones tan lacerantes de la pobreza, hay que reflexionar por qué existe la miseria, la desnutrición, la falta de escuelas, la ausencia de servicios públicos ?todo aquello que vive cotidianamente la población excluida?, en tanto no aparece por generación espontánea.

Estas injusticias sociales son resultado del modelo económico implantado en Guatemala, cuya característica principal es alentar la concentración de la riqueza.

Vivir en el campo o estar alejado de la "modernización" no lleva implícita la pobreza, sino que ésta tiene otras causas como la voracidad de empresarios e inversionistas, quienes pagan salarios de hambre, no cumplen con las prestaciones laborales, y ofrecen empleos insalubres y temporales.

Además por el libertinaje de funcionarios que han malversado fondos, le han sacado jugo a sus cargos y para congraciarse con los sectores con poder económico nunca han dudado en otorgarles privilegios.

Otra realidad no visible es aquella que se refiere a todos los trabajos que las mujeres realizan. Les invito a pensar en todas las tareas que hacen a nivel comunitario: van a reuniones de vecinos, gestionan la introducción de agua o un camino, limpian calles y escuelas, aportan esfuerzos en colectas y otras actividades, participan en cursos o en consejos de desarrollo, etcétera.

Con respecto a los quehaceres en la casa la lista es interminable, pero lo que interesa destacar es que esas tareas nunca acaban, por el contrario se incrementan, por ejemplo ellas asumen el cuidado de personas ancianas y enfermas.

A todo ello hay que agregar otras actividades múltiples de las que obtienen ingresos, los cuales fundamentalmente utilizan para comida y estudio de sus hijas e hijos.

A propósito del 1 de mayo, cabe destacar una demanda de las trabajadoras agrícolas en Guatemala, quienes exigen la modificación del artículo 139 del Código Laboral a fin de suprimir la categoría de "coadyuvantes" de un "jefe de familia", ya que esa definición las discrimina porque les niega su condición de sujeto de derechos.

Hasta cuándo habrá cambios en la ley a favor de quienes laboran y no de la parte patronal?

*Periodista mexicana radicada en Guatemala, editorialista, integrante de la organización La Cuerda, y cofundadora de la Red Centroamericana de Periodistas.



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