Llorar ¿ayuda?

MUJERES Y SALUD MENTAL
SALUD
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Llorar ¿ayuda?
Especial | retomada del sitio blogdefarmacia.com
Por: Alejandra Buggs Lomelí*
Cimacnoticias | México, DF.- 29/01/2013

Las lágrimas derramadas son amargas, pero más amargas son las que no se derraman.
(Proverbio irlandés)

 
El término llanto en general se refiere a cuando una persona derrama lágrimas como reacción a un estado emocional.
 
La acción de llorar se ha definido como un fenómeno (secretomotor) complejo caracterizado por el derramamiento de lágrimas del aparato lagrimal, sin que esto provoque irritación en otras estructuras oculares, lo que nos indica que no perjudica fisiológicamente ninguna estructura.
 
Las lágrimas producidas durante el llanto emocional (porque podemos, por ejemplo llorar como reacción al humo o a la cebolla) tienen una composición química que difiere de otros tipos de lágrima. Están compuestas de cantidades más altas de la hormona prolactina, los elementos potasio y manganeso, entre otras (1).
 
Socialmente, en las culturas patriarcales casi siempre nuestra primera reacción ante el llanto es reprimirlo en nosotras y nosotros mismos y en las y los demás, por lo que son comunes expresiones como: “llorar no va a solucionar tus problemas”, “te ves fea cuando lloras”, “no llores, ya se te pasará”, “esa persona que te hizo daño no merece tus lágrimas”, o “ya ni llorar es bueno”.
 
Aun cuando estas expresiones muy probablemente intentan que encontremos la tranquilidad o el consuelo necesario, la realidad es que en muchos de los casos logran el efecto contrario, porque podemos experimentar frustración al no sentirnos comprendidas por las demás personas.
 
Por lo general en las sociedades patriarcales llorar se asocia a debilidad por lo que la mayoría de las personas tratan de reprimir su llanto especialmente si se encuentran en público, lo que se convierte en una bomba de tiempo, en una olla exprés, por la implosión de la emoción (2).
 
De acuerdo con la Sociedad Alemana de Oftalmología, que ha recopilado diferentes estudios científicos en llanto, las mujeres lloramos en promedio entre 30 y 64 veces al año, y los hombres lloran un promedio de entre 6 y 17 veces al año (1).
 
Culturalmente, llorar se vincula a debilidad y muchas personas, en su mayoría hombres, tienden a cohibirse, se reprimen porque a través de la educación de los mandatos sociales se enseña a los niños y a los hombres a no llorar, lo que dificulta la expresión de su llanto.
 
Por el contrario, hemos escuchado expresiones como “con qué facilidad lloran las mujeres”, sin embargo esta facilidad convertida en don, es una manifestación libre de las emociones en algunas mujeres por el hecho de ser mujer, aun cuando existen algunas que reprimen su llanto por dejarse llevar por la carga negativa que se le ha atribuido a la expresión de nuestras emociones a través del llanto.
 
Resulta que quizás las mujeres tenemos un beneficio emocional y físico en el “permiso” que la sociedad nos otorga a través de lo que está permitido a las mujeres y a los hombres, para expresarnos por medio del llanto, lo que nos hace personas más sanas.
 
Al llorar liberamos adrenalina, que es una hormona que se produce cuando estamos bajo estrés, y noradrenalina, hormona que es un neurotransmisor que equilibra el efecto de la adrenalina.
 
El efecto de ambas hormonas produce que el organismo se relaje logrando incluso que la persona se duerma después de un episodio de llanto, generando sensaciones de desahogo y tranquilidad.
 
Llorar disminuye la angustia, reduce la fuerte carga emocional que pueda suponer determinada situación, y a partir de ese punto se puede abordar la solución en mejores condiciones.
 
Lloramos por tristeza, impotencia, enojo, frustración y también cuando sentimos una gran alegría o simplemente por empatía con las y los otros, aunque esas y esos otros sean los protagonistas de una película, porque nos proyectamos en los personajes a favor de la expresión de nuestras emociones y porque socialmente es “más permitido”.
 
Llorar es saludable como respuesta a la expresión de un sentimiento de pérdida, de tristeza, o de alegría. En estos casos el llanto se convierte en un liberador de tensiones que nos ayuda a reducir la angustia.
 
Sí es bueno llorar porque es una reacción natural y benéfica que protege, libera y relaja, más que ser algo negativo, incluso dicen algunos expertos que puede ser una razón por la que las mujeres viven más y mejor que los hombres.
 
Así que ¡mujeres a seguir expresándonos a través de nuestras lágrimas! y ¡hombres a llorar, se ha dicho! a favor de nuestra salud integral.
 
(1) Wikipedia en español.
(2) La implosión es conocida, dentro de la psicoterapia Gestalt, como el estado en que la persona tiende a acumular la energía en su zona interna (organismo) y no la expresa en su ambiente (zona exterior o externa).
 
www.saludmentalygenero.com.mx
 
*Directora del Centro de Salud Mental y Género, psicóloga clínica, psicoterapeuta humanista existencial y especialista en Estudios de Género.
 
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