OPINIÓN
   CRISTAL DE ROCA
Vacuna contra el desánimo
CIMACFoto | César Martínez López
Por: Cecilia Lavalle*
Cimacnoticias | México, DF.- 09/04/2013 Me dice que no se avanza, que se retrocede. Me dice que parece que no se va a ninguna parte. Me dice que tal parece que nada sirve en la lucha contra la violencia hacia las mujeres. Y me lo dice con el ánimo de quien cae en derrota. Y mi amigo me mira estupefacto cuando le contesto: ¡Pero, si apenas estamos empezando!
 
Lo sé, es fácil caer en el desánimo. Las noticias de mujeres violentadas duelen, nos lastiman a todas las personas que tenemos sentido de la justicia y de la igualdad.
 
Y, luego, la violencia infringida es brutal o la numeralia aplasta o la indolencia de algunas autoridades complica y es cómplice.
 
Todo eso lo sé. Estoy informada. Pero, antes de entregar el ánimo necesitamos mirar el bosque y no sólo el árbol que tenemos frente.
Durante siglos la violencia contra las mujeres estaba perfectamente autorizada.
 
Para empezar estaba naturalizada: se consideraba natural que se nos castigara por quítame estas pulgas.
 
Y no sólo eso, también estaba legitimada; es decir, socialmente se aceptaba la violencia contra nosotras como algo normal, inevitable.
Para terminar, estaba legalizada. Desde la Edad Media hasta bien entrado el siglo XX diversas leyes legalizaron la violencia y la opresión contra las mujeres.
 
De modo que la sumisión, la exclusión, la discriminación y la violencia contra las mujeres estaban perfectamente salvaguardadas por casi todas las instituciones sociales de las distintas épocas.
 
Pero en esos escenarios se encuentra, también, a las insumisas poniendo la voz discordante, exigiendo lo que podían, levantando la voz por ellas y por otras. Y también se encuentra a hombres apoyando esas causas.
 
La vuelta de tuerca comenzó en 1948, con la Declaración de los Derechos Humanos. (De hecho, que se llamará “Humanos” y no “del Hombre” significó una batalla de cabildeo de tres meses que dieron seis mujeres).
 
Pero debió llegar el feminismo como teoría política y social en la década de 1970 para realmente poner sobre la mesa y obligar a la reflexión y discusión de varios temas, entre ellos la violencia contra las mujeres en cualquier espacio, incluido el doméstico, donde millones de mujeres eran violentadas todos los días ante la mirada impasible de medio mundo.
 
¡Los setenta! ¡Apenas han transcurrido cuatro décadas! Cuatro décadas en las que el afán, las luchas, los esfuerzos han estado encaminados a desautorizar, desnaturalizar, deslegitimar y deslegalizar la exclusión, la discriminación y la violencia contra las mujeres. 
 
Es comprensible, entonces, que aún haya mucho que hacer.
 
Datos publicados por la ONU señalan que en 125 países ya hay leyes específicas que penalizan la violencia doméstica; pero 603 millones de mujeres viven en países en los que no se considera un delito.
 
Queda claro, pues, que 20 siglos de exclusión, discriminación y violencia autorizada no se deshacen en 40 años.
 
Así que, cuando el desánimo llegue, sugiero mirar hacia atrás para apreciar que de muchas maneras somos la utopía hecha realidad de las mujeres de otras épocas. Luego hay que respirar profundo y seguir trabajando para construir nuestra utopía.
 
Apreciaría sus comentarios: cecilialavalle@hotmail.com.
 
*Periodista y feminista en Quintana Roo, México, integrante de la Red Internacional de periodistas con visión de género.
 
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