Imparable la trata de personas en destinos turísticos

NACIONAL
Trata de Personas
   Acapulco, Cancún y Puerto Vallarta, focos rojos
Imparable la trata de personas en destinos turísticos
Por: la Redacción
Cimacnoticias | México, DF.- 07/08/2013

La trata de personas, especialmente con fines de explotación sexual, en zonas turísticas va en incremento frente a la mirada omisa de las autoridades.
 
El Observatorio de Violencia Social y Género, dependiente de la Universidad del Caribe, divulgó este año un diagnóstico sobre cuatro puntos turísticos (Acapulco, Cancún, Riviera Maya y Puerto Vallarta), donde se ha detectado la existencia de redes de trata de mujeres, niñas y niños.
 
Identificó que dentro de los principales factores que propician que más mujeres y niñas sean “enganchadas” (atrapadas por las redes de trata) están la falta de alternativas de estudio y trabajo, el escaso acceso a educación, una marcada condición de pobreza y discriminación, y la indolencia de las autoridades.
 
El estudio señala que la trata de personas es un fenómeno cuya base principal es la vulnerabilidad social, y destaca que según el informe sobre trata de personas 2010 de la Procuraduría General de la República (PGR), el 90 por ciento de los delitos se concentran en 18 entidades, entre ellas, Quintana Roo, Yucatán, Campeche, Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Distrito Federal, Puebla, Tlaxcala y Veracruz.
 
Puntualiza que no se puede conocer la dimensión real de la problemática, ya que no existen cifras oficiales sobre las personas atrapadas en esas redes, pero destaca que de acuerdo con un reporte del Departamento de Estado de Estados Unidos en 2005, se estimó que hay cerca de 21 mil víctimas de explotación sexual infantil en México.
 
Según la investigación, en el caso de Acapulco la trata de personas mejor organizada es la que tiene fines de explotación sexual comercial, seguida por la mendicidad y luego el trabajo forzado.
 
Entre las condicionantes de la trata está la pobreza en la que viven las víctimas, así como una historia de agresiones sexuales a temprana edad, y la omisión de las autoridades, las cuales incluso llegan a recibir “cuotas” por encubrir a los traficantes.
 
A Acapulco se han sumado “las nuevas formas de promoción de mujeres jóvenes en la actividad turística” a través de congresos y convenciones con “paquetes sexuales”. Se estima que al menos mil niñas y niños están en esta situación.
 
Cancún y la Riviera Maya fueron identificados como los destinos turísticos más importantes de México, donde “la trata de personas sufrió un crecimiento inusual en los últimos años, y es visible a través de ofertas de paquetes de viaje que incluyen servicios sexuales”.
 
La principal forma de explotación identificada es la sexual comercial infantil junto con la prostitución forzada.
 
En esa situación –sostiene la investigación– es frecuente encontrar a jóvenes y mujeres adultas “enganchadas” al negocio de la prostitución a través de redes estructuradas, y existen dos perfiles: las mexicanas, originarias de localidades pobres, y las extranjeras que son atraídas con engaños y promesas de trabajo falsas.
 
“El sistema de ‘enganche’ involucra ofrecer y obligar a las mujeres a prostituirse gracias a las altas deudas de viaje generadas, y a compromisos morales con los familiares y personas que las insertan en la red”, asienta el informe.
 
En Cancún y la Riviera Maya también hay redes de mendicidad integradas por mujeres y algunos hombres indígenas, provenientes sobre todo de Chiapas y Guatemala.
 
Finalmente, sobre Puerto Vallarta la investigación arrojó que la explotación sexual infantil y juvenil se presenta como “un fenómeno creciente en grados alarmantes, aparece fuera de control y en aumento”.
 
Para este polo turístico también fueron identificadas como condicionantes la extrema pobreza, la marginación e ignorancia. También se identificó la “entrega de niños” o casamientos por conveniencia con niñas menores  de edad.
 
Entre las principales víctimas se encuentran mujeres que son explotadas por sus propias parejas, y muchas de ellas provienen de los estados más pobres del país con importante población indígena.
 
“Son personas que por antecedentes históricos y culturales consideran esta forma de vida como normalizada”, señala el reporte.
 
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