Eventual candidatura de Menchú a la Presidencia de Guatemala

INTERNACIONAL
Participación Política de las Mujeres
   Destaca lucha para abrir espacios a las mujeres en política
Eventual candidatura de Menchú a la Presidencia de Guatemala
Rigoberta Menchú Tum | Imagen retomada del sitio laradiodelsur.com
Por: la Redacción*
Cimacnoticias | Guatemala.- 20/09/2013

Primera mujer indígena en recibir el Premio Nobel de la Paz, en 1992, la guatemalteca Rigoberta Menchú Tum no confirma ni niega que pueda volver a ser candidata a la Presidencia de su país.
 
En entrevista con el diario argentino Página 12, debido a su participación en el Forum Internacional por los Derechos de las Mujeres, realizado la última semana en Buenos Aires, cuando se le preguntó sobre una posible candidatura, ella sólo destacó la importancia de sus dos intentos, en 2007 y 2011, para abrir la política a las mujeres.
 
“Lo que siempre hice en la vida fue abrir una brecha y estoy completamente satisfecha en haber abierto una puerta para las mujeres en Guatemala, no importa su etnia ni su educación elevada.
 
“Cuando yo me lancé a la candidatura presidencial, en 2007, ninguna mujer estaba dispuesta, ni siquiera había candidatas a alcaldes, lo máximo que una mujer podía aspirar era ser candidata a diputada, pero normalmente eran colocadas en las listas en lugares inferiores sin posibilidades.
 
“Entonces, salimos con mucha humildad, en una campaña desigual, con un partido recién nacido, sin estructuras, ni recursos”, observó la activista por los Derechos Humanos (DH). En los dos intentos, ella recibió poco más del 3 por ciento de los votos.
 
Rigoberta fundó conjuntamente con su marido, el partido Winaq, con el que disputó su segunda elección. En 2007, fue candidata por un frente amplio llamado Encuentro por Guatemala.
 
Según ella, el Winaq rompe con la dicotomía izquierda-derecha y se lanza en direcciones diversas, apuntando a la equidad étnica, de género, generacional y hacia una organización propia. “Hacemos una campaña no comprada, ni vendida, en la que las personas confíen”.
 
En poco más de dos años de fundación, el Winaq ya tiene representación en el Congreso. Actualmente, Rigoberta ocupa la función de relaciones internacionales del partido, que trabaja sobre temas como la transparencia, el combate a la impunidad y, sobre todo, la cuestión fiscal.
 
“La impunidad en la corrupción en el manejo de los recursos públicos; la vigilancia y la asesoría de los pueblos indígenas para que tampoco caigan en la corrupción, porque muchas de nuestras instancias mayas, por ser intocables, permiten actuar así... A veces, hay cierta complicidad, entonces, decidimos romper con esos círculos”.
 
La indígena de ascendencia maya, cuyo padre, Vicente Menchú Pérez, fue un militante campesino, y la madre, Juana Tum Kótoja, una conocida partera en la comunidad El Quiché, en Uspatán, afirmó que le gustaría escribir libros que den cuenta de sus memorias, los fundamentos éticos de la lucha indígena y también las enseñanzas ancestrales de su pueblo.
 
A mediados de la década de 1980, Elisabeth Burgos escribió, a partir de entrevistas con Rigoberta, el libro autobiográfico “Me llamo Rigoberta Menchú y así me nació la conciencia”.
 
La popularidad del libro le habría facilitado el acceso al Nobel y algunos cuestionamientos sobre la veracidad de los relatos. La situación económica y la militancia social de su familia habrían sido alteradas para dar una imagen de pobreza que no coincidía con la verdad.
 
La verdad es que Rigoberta perdió a su padre y madre, que fueron asesinados durante la guerra civil de Guatemala, que duró 36 años, de 1960 a 1996, y dos de sus hermanos continúan desaparecidos.
 
En los años 80 tuvo que exiliarse en México, desde donde condujo su lucha por los DH. Menchú cree que el mayor legado dejado por ella y otros activistas permitió el fin del conflicto armado interno.
 
Sin embargo, todavía es preciso recuperar la dignidad de las personas, de las víctimas de abuso de violencias. “Entonces, la dignificación de todos nosotros, por la verdad de las víctimas y de todos los guatemaltecos, es una etapa muy difícil. Inclusive hoy la impunidad continúa. No creo que esta situación dure pocas décadas, porque los hijos de los perpetuadores del genocidio nunca van a reconocerlo”.
 
Rigoberta espera que las y los guatemaltecos asuman su responsabilidad individual a la hora de votar.
 
*Texto retomado del portal internacional de noticias Adital.
 
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