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Seguro insuficiente ante el elevado desempleo femenino
Mujeres llenan solicitudes de trabajo en la Expo-Empleo de la Ciudad de México, organizada por el GDF | CIMACFoto: César Martínez López
Por: Carmen R. Ponce Meléndez*
Cimacnoticias | México, DF.- 19/11/2013 De nuevo para el tercer trimestre del año la Tasa de Desempleo Abierto (TDA) femenina es superior a la masculina 5.4 y 5.1, respectivamente; son 1.1 millón de mujeres.  
 
Además 11 millones están en la informalidad laboral, con una tasa de 58.2 por ciento, también superior a la masculina; otra expresión del desempleo (datos de ENOE-Inegi 2013).
 
La carencia de empleo tiene un impacto desigual en las mujeres; las desempleadas no sólo pierden una fuente de ingreso sino también la opción de una autonomía económica y la posibilidad de empoderarse. Con el desempleo se empobrecen las mujeres y toda la sociedad.
 
En la misma medida que aumenta el nivel de ingreso crece la tasa de participación laboral femenina –61.5 para el nivel 5 y 37.8 en el nivel 1–; como es lógico las tasas de desempleo para el nivel 1 (el inferior) son más del doble de las que se registran en el nivel 5.
 
De tal forma que en 2010 el desempleo femenino para el nivel más bajo de ingreso fue de 10.4, en tanto que para el más alto correspondió una tasa de 4.1 por ciento. Para las mujeres, pobreza y desempleo van de la mano.

La población femenina desempleada es más joven que la masculina, ya que de cada 100 desempleadas 46 están en un rango de 25 a 40 años; también superan a la población masculina desempleada con un nivel de instrucción media superior y superior.
 
El viejo mito de que las mujeres “no están preparadas” y que por tanto no pueden acceder a mejores empleos es muy discutible, por decir lo menos.
 
Pero las cifras de desempleo son mucho más aterradoras que la tasa reportada por Inegi. La metodología de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) clasifica a la Población Económicamente Activa (PEA) y a la no económicamente activa (PNEA).
 
A su vez ésta se clasifica en “disponible y “no disponible”. Bueno, pues esa población no económicamente activa “disponible” es de 4.3 millones de mujeres y 1.9 millones de hombres, sin eufemismos en realidad son desempleadas y desempleados.
 
¿Cómo define Inegi a esta población? “Este grupo de inactivos está constituido por las personas de 12 y más años que no trabajaron ni tenían empleo y no buscaron activamente uno, por desaliento o porque piensan que no se los darían por la edad, porque no tienen estudios, etc.; pero estarían dispuestas a aceptar un trabajo si se les ofreciera, sin embargo no buscan activamente un empleo”.
 
Luego entonces la cifra de desempleadas ronda los 5 millones. Esa es la importancia que reviste para las mujeres contar con un seguro de desempleo. No es casual que en el seguro que ahora está en vigor en el DF sean las mujeres las principales usuarias o beneficiarias.
 
En este contexto laboral femenino, el Congreso de la Unión aprobó un Seguro de Desempleo como parte de la propuesta de seguridad social del Ejecutivo, con un presupuesto para 2014 de mil 95 millones de pesos.
 
¿Cuáles son sus beneficios? Sólo podrá recibirse una vez en un período de cinco años, con un máximo seis pagos mensuales divididos en dos etapas.
 
La primera comprende los dos primeros pagos por un monto establecido, basado en el promedio de las últimas 24 cotizaciones, correspondientes a 60 por ciento parta el primer pago y 50 por ciento en el segundo. En los cuatro pagos subsecuentes, el monto mensual será equivalente al 40 por ciento del salario base de cotización.
 
Requisitos:
 
–Haber cotizado al menos 24 meses en un periodo no mayor a 36 meses, a partir de su afiliación o desde la fecha en que se dio el último pago mensual. Haber permanecido desempleada o desempleado al menos 45 días naturales
 
–No percibir otro ingreso por concepto de jubilación, pensión, apoyo por desempleo u otro de naturaleza similar.
 
–Acreditar el cumplimiento de los requisitos del programa de promoción y capacitación a cargo de la Secretaría del Trabajo, como parte de las políticas activas de empleo que posibilita la recuperación del mismo.
 
El Seguro de Desempleo es una vieja demanda de la izquierda y México era el único país del grupo de la OCDE sin él; también es el país que gasta menos en políticas activas de empleo. En última instancia la recuperación del empleo está determinada por la política económica.
 
Un buen Seguro de Desempleo desalienta la informalidad laboral y robustece el mercado interno, pero dada las características del que se aprobó difícilmente sucederá esto.
 
El plazo de cinco años para disponer del seguro es muy largo, supone que sólo una vez cada cinco años se estará en condición de desempleada, además permanecer 45 días desempleado o desempleada también es mucho tiempo.
 
Los plazos de cotización son muy largos, particularmente para las mujeres y lo que se percibirá como seguro es muy poco; para remate afecta su derecho a vivienda y no le cuesta al patrón o empleador, asunto que es vital porque ayuda a limitar la acción de “desemplear” que ejerce el empleador.
 
Todos estos requisitos parecen ignorar que el mercado laboral mexicano tiene un alto nivel de rotación; algunos especialistas lo sitúan en un 70 por ciento.
 
No es universal, sólo cubre a las y los trabajadores del apartado “A” y deja fuera a los del “B”; tampoco cubre a la informalidad laboral, en especial a las y los trabajadores que están en esta condición, dentro de una empresa o institución formal y que son una gran mayoría; en esta tesitura también quedan fuera las trabajadoras del hogar.  
 
En suma, su cobertura es limitada y por tanto también sus posibles beneficios. Lo que se requiere es un Seguro de Desempleo Universal, para todas y todos, reforzar las políticas activas de empleo para su recuperación, y por supuesto que la política económica tenga en el centro la generación de empleos dignos.  
 
P.D.
Presupuesto de Egresos de la Federación para 2014. El jueves 14 de noviembre el Congreso de la Unión aprobó el PEF para 2014 por un monto de 4 billones 467 mil 226 millones de pesos, implica un aumento del 8.8 por ciento, en relación al aprobado en 2013.
 
Representa 25.4 por ciento del PIB, mientras que el correspondiente a 2013 era de 24 por ciento. Para la pensión universal se destinarán 42 mil 226 millones de pesos.

Twitter: @ramonaponce
 
*Economista especializada en temas de género.
 
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