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POBLACIÓN Y DESARROLLO
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Aumentan pobreza y malestar de la población
Especial
Por: Carmen R. Ponce Meléndez*
04/02/2014 En los últimos cuatro años (2009-2013) los precios de los alimentos crecieron 29.86 por ciento en promedio, frente al 21.2 del salario mínimo.
 
Para la primera quincena de enero, frutas y verduras aumentaron 12.41 por ciento; de hecho en este periodo se registró la inflación más alta de los últimos cuatro años; los precios de la canasta básica se incrementaron 6.46 por ciento por encima de la meta oficial de 3 +/-1 puntos porcentuales.

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La máxima es: “Negocio que no deja para pagar impuestos, no es negocio”, declaró recientemente un líder de la Cámara Nacional de Comercio (Canaco). Esta regla se aplica con rigor matemático, trasladándole al consumidor o consumidora cualquier nuevo impuesto; el comerciante no pierde, incluso aumentan sus ganancias.
 
Es el caso de las bebidas azucaradas, los refrescos embotellados aumentaron más del 11 por ciento; entre tanto la Procuraduría Federal del Consumidor brilla por su ausencia.
 
Dato que no es menor. México ocupa los primeros lugares en el mundo en materia de consumo de refrescos, superior al consumo de leche. Ojalá de verdad esos precios desalienten la demanda de estos productos, tan dañinos para la salud.
 
Fueron 10 ciudades donde la inflación rebasó el 5 por ciento, entre las que destacan: Córdoba, Veracruz (5.5 por ciento), y La Paz, BCS, y Villahermosa, Tabasco (ambas con 5.4 por ciento).
 
También el Área Metropolitana de la Ciudad de México se vio muy afectada, ya que los precios aumentaron 5.2 por ciento respecto al mismo lapso del año anterior. Esta situación se repitió en Mexicali, BC, y Chetumal, Quintana Roo.
 
En todos los casos la mayor carestía correspondió a la canasta básica: alimentos, bebidas y tabaco, vivienda y transporte.
 
Otro aumento relevante (factor de inflación) fue el que experimentaron los energéticos (gasolinas, diesel, gas LP y electricidad).
 
Sus precios crecieron 1.8 por ciento en la primera quincena del año, en relación al mismo periodo del año anterior. Cabe señalar que este aumento supera en más de un punto porcentual al que tuvieron estos productos en el mismo periodo de 2013.
 
A partir de febrero, en el DF el precio de un cilindro de gas LP de 20 kilos será superior a 260 pesos, un duro golpe a la mermada economía familiar.
 
En cuanto al precio de la gasolina Magna, éste ha crecido 61 por ciento en los últimos seis años, pero un somero análisis sobre el comportamiento de los precios permite concluir que son los alimentos y sus precios los de mayor impacto.
 
La homologación del 16 por ciento en el IVA (aprobado en la reforma fiscal) afectó negativamente a los precios de las zonas fronterizas que anteriormente pagaban 11 por ciento en este impuesto. El comercio trasladó el diferencial a los precios al consumidor, afectando el bolsillo de las personas.
 
Pero sería un error adjudicar a la reforma hacendaria toda la carga de este repunte en la inflación; los alimentos y sus precios juegan un papel fundamental.
 
En los últimos cuatro años, alimentos básicos como la tortilla de maíz y el huevo reportaron crecimientos en sus precios superiores al 40 por ciento; en el caso del pan de dulce y la carne de res su incremento fue de 37.7 por ciento.
 
Con el salario mínimo de la Zona A se podían comprar cuatro kilos de huevo, actualmente sólo se pueden comprar 2.5 kilos; para sostener el mismo nivel de consumo se requiere duplicar el salario, o en su defecto reducir el consumo de alimentos a la mitad.
 
El malestar de la población es creciente y el empobrecimiento aumenta. De acuerdo con una encuesta publicada en el diario Excélsior (27 de enero de 2014), más de la mitad de las y los entrevistados –55 por ciento– consideraron que su situación económica personal actual está en el rango de “muy mal y mal”.
 
Respecto a la “cuesta de enero”, 8 de cada 10 personas (la gran mayoría) respondió que estaba “muy pesada”.
 
El 62 por ciento consideró que su situación económica era peor que la del año anterior, cifra que coincide con las expectativas del consumidor recabadas por el Inegi.
 
Por cierto este porcentaje es superior al que se reportó para estas mismas fechas durante las administraciones de Vicente Fox y Felipe Calderón; aunque tan sólo 17 por ciento de las personas encuestadas consideró que la causa de la carestía es el gobierno y el mal manejo de la economía con el presidente Enrique Peña Nieto.
 
Ya que en este mes se celebra el aniversario de la Constitución de 1917, hay que recalcar que con esta carestía se están atropellando  los derechos de las y los trabajadores. La Constitución establece que “los salarios mínimos generales deberán ser suficientes para satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia (artículo 123, fracción VI).
 
Twitter: @ramonaponce
 
*Economista especializada en temas de género.
 
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