OPINIÓN
   CRISTAL DE ROCA
Mujeres que no callan
CIMACFoto: César Martínez López
Por: Cecilia Lavalle*
Cimacnoticias | México, DF.- 11/03/2014 Hoy sólo quiero agradecer. Agradecer a las mujeres que no callan, que no se han callado, que no se callaron.
 
Agradecer a Beatrice Bergamín por haber escrito el poema “Mujeres que no callan”, y agradecer a Nuria Varela por haberlo compartido.
 
Agradecer a las “mujeres infinitas”, como las llama Beatrice: “Las que atraviesan puentes/las que abren las ventanas,/las que no tienen miedo,/y las que se permiten a sí mismas/que los ojos se les llenen de lágrimas…”.
 
Hoy sólo quiero agradecer a las insumisas de la Antigüedad y de la Edad Media, que contra viento y marea atravesaron puentes que les estaban vedados sólo por nacer mujeres; y que, con su miedo a cuestas, abrieron ventanas de libertad.
 
“Mujeres de acción y de palabra –escribe Beatrice–. Mujeres como selvas, como bosques, como espejos para el resto del mundo”.
 
Hoy sólo quiero agradecer a mujeres del siglo XVIII por la palabra y la acción.
 
Agradecer a Olimpia de Gouges y Mary Wollstonecraft que no se callaran, que hablaran por ellas y por las otras, por las otras y por nosotras, las que ni siquiera habíamos nacido.
 
Agradecer a las insumisas francesas que no se quedaron calladas cuando las excluyeron de los derechos recién inaugurados. Cuando les cerraron la puerta de la democracia moderna, recién inventada.
 
Y que con su voz en ecos de selva y bosques atravesaran mares y siglos.
 
Agradecer a las sufragistas de medio mundo que colocaron espejos luminosos para reflejar el absurdo de una democracia sin las mujeres. Espejos que las sufragistas de ahora colocamos para exigir paridad.
 
Mujeres que no callan, insiste Beatrice. “Con coraje, con fuerza y con templanza; con los brazos abiertos hacia otras mujeres, hacia otros hombres, que sepan escucharlas./Mujeres que transitan, que empujan, que comparten, que sostienen, que encienden luces y apagan fuegos, que construyen casas y reconstruyen sueños…”.
 
Hoy quiero agradecer a luminosas mujeres como Simone de Beauvoir y Betty Friedan. Agradecerles su fuerza y su templanza. Agradecerles que no se quedaran calladas, porque así abrieron caminos en el tiempo, el espacio y la distancia.
 
Agradecer a las feministas de mi tiempo. Por empujar los cambios, por compartir el anhelo de libertad e igualdad, por ponerle palabras a la opresión, por elaborar conceptos y encender luces, por reconstruir sueños y ensanchar caminos.
 
Mujeres que no callan, dice Beatrice. “Mujeres cercanas a todas las mujeres. Mujeres como éstas, las de aquí, las de ahora, las que miran de frente”.
 
Hoy quiero agradecer a las feministas que caminan entre nosotras. Las que son cercanas porque pisan la misma patria que yo piso, y las que son cercanas así vivan del otro lado del mundo.
 
Agradecer a Marcela Lagarde, Amelia Valcárcel, Celia Amorós, por nombrar algunos de mis faros. Agradecer a Lucía Lagunes, Nuria Varela, por nombrar a algunas de mis colegas, que también son faros. Agradecer a mis colegas de CIMAC, de la Red de Periodistas y a las Mujeres en Plural. Agradecer a tantas por tanto.
 
Hoy sólo quiero agradecer, por el Día Internacional de la Mujer, a las mujeres que no callan y que usan su palabra y su acción para vindicar los derechos de las humanas.
 
El poema completo en http://nuriavarela.com/mujeres-que-callan/.
 
Apreciaría sus comentarios: cecilialavalle@hotmail.com.
 
*Periodista y feminista en Quintana Roo, México, e integrante de la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género.
 
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