La deuda del periodismo

OPINIÓN
LIBERTAD DE EXPRESIÓN
   QUINTO PODER
La deuda del periodismo
Imagen retomada del sitio agente123.blogspot.com
Por: Argentina Casanova*
Cimacnoticias | México, DF.- 15/10/2014

“Si eres neutral en situaciones de injusticia has elegido el lado del opresor”
Desmond Tutu
 
México es un país de gente noble, a pesar de sus gobiernos autoritarios, de su memoria y presente de desapariciones, y de luchas constantes que dan cuenta del dolor que vive el pueblo.
 
En medio de esos hechos que lastiman a las personas, el periodismo mexicano ha mantenido dos formas posibles, dos rostros antítesis, confrontados históricamente y cada vez más distantes.
 
Por un lado está el vergonzoso “periodismo” que oculta la información, que sesga o que juzga las acciones de quienes se han atrevido a cuestionar al sistema represor (aunque aquí valdría aplicar la máxima del poeta español Antonio Gamoneda cuando dice que la mala poesía simplemente no es poesía, en un símil a “el mal periodismo no es periodismo”), y por otro lado está el periodismo comprometido, esforzado, el “subjetivo”, el que no se lava las manos, el que asume que hay un lado que tomar y que suele elegir el de los que resisten y se oponen a ser explotados.
 
Hay casos en los que se suma la perspectiva feminista y la del periodismo crítico, ambas conllevan la interpelación, el cuestionamiento y la deconstrucción de los prejuicios y ésa es la mirada que impulsan muchas mujeres que ejercen periodismo, pero también hay medios alternativos que cada vez se posicionan más como una opción de estar informados para la sociedad mexicana que realmente busca información de lo que está ocurriendo en el país.
 
Además de la evidente división entre una y otra forma de hacer periodismo, la memoria histórica ha contribuido a clarificar esos polos asumidos por el periodismo mexicano y dejará constancia del trabajo informativo o la ausencia de éste en los temas más difíciles, específicamente en los que hoy vivimos como el feminicidio, las desapariciones forzadas, los desastres ambientales, las detenciones arbitrarias, las ejecuciones, el trato a las personas migrantes, entre otros temas.
 
Vale la pena reflexionar cómo ha sido el desempeño de los medios de comunicación y quiénes sus protagonistas, sus discursos o la ausencia de éstos.
 
Basta revisar los diarios impresos, sus ocho columnas, sus notas principales y compararlo con lo que los medios ocultan, lo que guardan, lo que no publican o que sesgan, como en algunas televisoras que han sobredimensionado los hechos ocurridos en otros países, pero guardan un profundo y criminal silencio de hechos más graves ocurridos en el país.
 
El mejor caso lo representa la cobertura periodística que inicialmente se le dio a la desaparición de 43 estudiantes de la Normal de Ayotzinapa, en Iguala, Guerrero.
 
Para la historia oscura del periodismo ha quedado el encabezado que celebra que se ha puesto orden. Días después la preocupación nacional e internacional replantea la dimensión real del hecho, la desaparición forzada de estudiantes.
 
El dilema es que son personas, profesionistas que van a seguir escribiendo del tema o de otros, otras noticias, ¿mismas coberturas?
 
¿Qué posibilidad hay de que se respeten los Derechos Humanos de las víctimas de este hecho tan grave si la cobertura se ha establecido desde el primer momento cómplice del hecho de violación?
 
De la misma forma cuando una persona aún no juzgada es presentada ante los medios y/o como ocurrió con el caso de Florence Cassez los medios son utilizados para el “linchamiento mediático”, y estos contribuyen para dar una cobertura sin cuestionamiento, sin reflexión y sin conocimiento de los derechos de las personas involucradas para garantizar procesos transparentes y debida diligencia.
 
Quien pierde suele ser la víctima con la exoneración de las personas imputadas. Los responsables son quienes los presentan, pero ¿qué responsabilidad tienen los medios? ¿La tienen? Hasta ahora poco se ha discutido y se ha confundido con el derecho a la libertad de expresión y el derecho a la información que es un Derecho Humano, no propiedad de una empresa de comunicación.
 
Lo que hoy se hace en el periodismo mexicano independiente, el análisis, las publicaciones, los medios alternativos, son un contrapeso a la hegemonía de los medios en televisión abierta y a los grandes monopolios, pero es también el reposicionamiento de un periodismo más creíble, comprometido y que garantice el derecho a la información de la sociedad mexicana. El tiempo juzgará el papel de los otros.
 
*Integrante de la Red Nacional de Periodistas y del Observatorio de Feminicidio en Campeche.
 
14/AC/RMB