Plataforma de Beijing no ha beneficiado a las mujeres indígenas

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   Autoridades aún las discriminan y les niegan derechos
Plataforma de Beijing no ha beneficiado a las mujeres indígenas
CIMACFoto: Yunuhen Rangel Medina
Por: Anayeli García Martínez
Cimacnoticias | México, DF.- 02/03/2015

Durante las últimas dos décadas se han registrado avances en las demandas de los pueblos originarios, pero aun con acuerdos internacionales de por medio los derechos de las mujeres indígenas están rezagados, aseguraron líderes y promotoras comunitarias.
 
Así lo dijeron a Cimacnoticias al hablar de la próxima revisión, del 8 al 20 de marzo, que hará Naciones Unidas de la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing, un acuerdo firmado por los Estados en 1995 en la capital china para promover los derechos de niñas y mujeres.
 
Ahora que se hará un balance mundial del cumplimiento de la Plataforma, las indígenas mexicanas aseguraron que los acuerdos internacionales están lejos de la realidad porque la sociedad y las propias autoridades todavía las discriminan y les niegan derechos.
 
Maritza Laura Avendaño Vázquez, indígena oaxaqueña radicada en Baja California, recordó la reciente frase de la directora del Instituto de las Mujeres de Tijuana, Liliana Sevilla Rosas, quien la semana pasada escribió en redes sociales: “Qué tal si lo mío está en Europa y yo aquí sufriendo con estos indígenas”.
 
Al respecto, Maritza Avendaño señaló que el problema es tal que hasta las instituciones dedicadas a promover la igualdad discriminan a las indígenas. “Un instituto, una directora que conoce leyes, que tiene el cargo para defender a las migrantes, a las mujeres, hablando en general, desde ahí”, criticó la oaxaqueña.
 
La activista lamentó que la funcionaria haga estas declaraciones y no tome acciones a favor de las mujeres en Tijuana, urbe fronteriza con Estados Unidos llena de maquiladoras a donde llegan muchas indígenas que viajan al país vecino, pero que ante la necesidad de sobrevivir se quedan a trabajar por salarios ínfimos, con altas cargas laborales y sin derechos. 
 
Maritza, quien a los 11 años de edad salió de su comunidad en la mixteca oaxaqueña para después emigrar al norte del país, abundó: “Son muchas injusticias, me ha pasado y lo he visto con las compañeras que trabajan en la maquila”.
 
Dijo que en Tijuana, como en muchas otras regiones del país, las indígenas se enfrentan a muchos obstáculos, a veces el primero es la comunicación “por no hablar bien el español, hablar en su lengua, y desconocer sus derechos; (hasta) a las vendedoras de artesanías les pueden quitar a sus hijos”. 
 
Russy de Rosalba Chay Tucuch, indígena yucateca e integrante del Centro Alternativo para el Desarrollo Integral Indígena, agregó que la lengua también es un obstáculo para las mujeres víctimas de violencia, porque si quieren denunciar no lo pueden hacer porque el sistema de justicia no tiene traductores.
 
Russy aseguró que en las agencias del Ministerio Público las y los funcionarios no atienden a las indígenas o no alcanzan a comprender qué pasa, por ejemplo, cuando una mujer retira la denuncia porque la presión social y del agresor es más fuerte, “y en vez de hacer lo que les toca se ponen a juzgar”. 
 
“No hay nadie que pueda hacer la traducción, siempre te discriminan o te critican”, subrayó, por lo que consideró que si bien desde que México se adhirió a la Plataforma de Beijing hay avances, éstos no se alcanzan a ver en las comunidades porque los derechos escritos no son los mismos que se aplican. 
 
Sharon Renee Cano Chulim, también indígena yucateca, añadió que un problema más es la discriminación en el sistema educativo, y expuso que aunque ahora hay universidades interculturales, las estudiantes siguen estando entre dos mundos: “Son dos lógicas, que nos generan ciertos escenarios de inseguridad”. 
 
La activista que forma parte del Programa de Mujeres Indígenas del Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir y además es ingeniera en sistemas de producción agroecológicos, indicó que “se han dado pasos, pero a nivel pueblos indígenas, específicamente en las mujeres, no es tan notorio” porque a ellas no se les considera.
 
Observó que en Yucatán las mujeres mueren porque no las atienden en los hospitales públicos, en los pueblos ni siquiera hay médicos y las jóvenes no tienen acceso a métodos anticonceptivos, y muy pocas lograr tener estudios de bachillerato o universitarios, una realidad que ilustra lo que sucede en los estados.      
 
La lista de problemas continúa, por ejemplo, en el acceso a la tenencia de la tierra, precisó Ana Laura Moreno Margarito, indígena de Tlamacazapa, Guerrero: “No se respetan los derechos de las mujeres; todavía tenemos mucho machismo; por decir, en la tierra las mujeres no tienen derecho a tener un documento donde digan que es propietaria”.
 
Por su parte, María Cleotilde Arce Sandoval, también indígena de Tlamacazapa, un pueblo donde la población se dedica a la artesanía de palma, apuntó que por eso las mujeres se están organizando para hacer ver que tienen derechos, e incidir en la toma de decisiones de su comunidad.
 
“Hasta en una asamblea comunitaria no podemos participar, no tenemos voz”, dijo al señalar que cada vez que los comuneros se reúnen para debatir las decisiones que afectan sus propiedades, las mujeres no pueden participar porque ni siquiera se les reconoce el derecho a tener tierra, y ése es un fenómeno que lleva décadas.   
 
Entre los temas a revisión la próxima semana sobre la Plataforma de Acción de Beijing se incluyen esferas como “Mujer y pobreza”, “Educación y capacitación”, “Salud”, “Violencia”, “Economía”, “Ejercicio del poder”, “Derechos Humanos”, y “Medios de Difusión”.
 
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