Trata de Personas
    Con la promesa de trabajo son sometidas a la esclavitud
Alerta en Nueva Jersey por redes de trata de mujeres
Cimac | México, DF.- 08/05/2006

La reciente detención de 66 personas involucradas en una banda que llevaba indocumentados mexicanos a Estados Unidos y tal vez sometía a las mujeres a la prostitución, es uno de los casos de trata de personas más grandes de los últimos años en Nueva Jersey, destaca la prensa internacional.

Las autoridades dicen que Nueva Jersey y la inmigración ilegal son la pareja ideal para la trata de sexo: las mujeres, vulnerables debido a su situación inmigratoria, difícilmente denunciarán sus casos a la policía, y la diversidad étnica de los barrios facilita el ocultamiento de los traficantes y sus víctimas.

Desde las chozas de Tegucigalpa ó de barrios de la ciudad de México, mujeres y niñas, algunas de apenas 14 años de edad, llegan al estado de Nueva Jersey con la ilusión de trabajar y son sometidas a la esclavitud en burdeles o clubes nocturnos.

Recientemente, dos hermanos mexicanos, José Luis y José Ignacio Notario Guzmán, fueron acusados de regentear una operación de transferencia ilegal de fondos que enviaba los ingresos por prostitución de Newark a la ciudad de México por medio de mensajeros. José Luis también fue acusado de asociación ilícita para ocultar extranjeros ilegales.

El caso puso fin a una investigación de casi dos años con raíces en San Miguel Tenancingo, México, que según el servicio de inmigración estadounidense es el centro de operaciones de familias que envían mujeres a Estados Unidos a trabajar como prostitutas.

Los hermanos Notario, que están presos, vienen de esa ciudad 100 kilómetros al sudeste de la capital mexicana.

La policía de Nueva Jersey detuvo recientemente una furgoneta y un auto en el que viajaban mujeres que habían trabajado en burdeles en la zona de Washington, lo que dio lugar a allanamientos en distintas ciudades de Nueva York y alrededores.

No hay acusados de prostitución y delitos afines, pero funcionarios de inmigración creen que por lo menos algunas de las prostitutas de Washington ejercían contra su voluntad.

En el apartamento de José Luis Notario, agentes federales observaron a las mujeres que iban y venían con bolsas de mercado llenas de drogas para inducir abortos, antibióticos y condones. José Ignacio está acusado de vender la mercadería desde su bodega en West New York.

El nombre de José Luis apareció en un caso de 2002, en el que dos hermanas regenteaban un prostíbulo donde obligaban a adolescentes mexicanas a ejercer. Seis personas se declararon culpables y los cabecillas fueron condenados a 17 años de prisión.

En un caso similar, actualmente en juicio, la promesa de trabajos en restaurantes atrajo a 19 mujeres y niñas hondureñas, que una presunta banda transportó a Nueva Jersey. Se las obligaba a trabajar en bares, donde incitaban a los hombres a consumir, y se les decía que con ese dinero saldaban sus deudas con los contrabandistas.

Según el acta de acusación, algunas mujeres fueron violadas durante la travesía a Estados Unidos. Los contrabandistas les cobraban 15 mil dólares - tres veces el costo de su transporte- que debían pagar a razón de 500 dólares por semana. Las golpeaban y las amenazaban con la deportación o con atacar a sus familias en Honduras si no cumplían.

Cuando una de las mujeres quedó embarazada, la obligaron a tomar píldoras abortivas, según documentos judiciales. El bebé murió poco después de ser dado a luz en un inodoro.

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