Participación Política de las Mujeres
   Pese al rampante machismo en todas las esferas
Favorecería Perú a una presidenta en el 2006
Por: Raimundo López
Cimac | Lima.- 05/07/2005

El importante porcentaje de personas favorables a una victoria femenina en las elecciones de abril del año próximo, sacó del ostracismo el tema de la postergación de los derechos de la mujer en el Perú.

En una de sus últimas encuestas, la Compañía Peruana de Investigación de Mercados (CPI) encontró que el 29 por ciento de los interrogados en la capital y la vecina ciudad del Callao son partidarios de que una mujer sea presidente, informó la agencia Prensa Latina.

Aún cuando el estudio está dirigido a las clases altas, las cuales cuentan con los recursos para emprender la costosa aventura electoral, un formidable obstáculo parece levantarse incluso para éstas, que viven al margen del drama de la pobreza.

El machismo predominante en el Perú cerrará el camino a las mujeres que aspiren a la presidencia en los comicios del 9 de abril próximo, afirmó Manuel Saavedra, director de la CPI.

Saavedra explicó que pese a que una mujer es cada vez más aceptada por la ciudadanía para el ejercicio de un cargo público, la cuota de machismo es mucho más grande y puede acabar con las aspiraciones presidenciales de esta.

El repunte femenino en los sondeos, que hasta el momento no han consultado nombres, puede estar relacionado con el desencanto de la población con la llamada clase política local, dominada casi exclusivamente por hombres.

Según Saavedra, la mujer peruana es respaldada en las encuestas por la imagen de seriedad, vocación al trabajo y honradez que proyecta ante la sociedad.

El machismo es otro flagelo que enfrentan las mujeres de los sectores populares, pero para ellas el drama está más relacionado con la supervivencia, pues en estos se ubica el 54 por ciento de la población en la pobreza y pobreza extrema.

En un país como el Perú, donde se aplica el modelo neoliberal, como una forma más del sistema capitalista, la mujer viene siendo relegada, discriminada, excluida, sostiene la dirigente sindical Susan Portocarrero.

Responsable de la Secretaría que atiende el tema en la Confederación General de Trabajadores (CGTP), la central histórica del país, Portocarrero ha podido palpar esa situación en las zonas humildes de la nación.

La mayoría de las mujeres se hayan trabajando en condiciones precarias, en condiciones no favorables para sus derechos humanos y una vida digna, aseguró a Prensa Latina.

Señaló que ese hecho lo pudo constatar incluso en las zonas agrícolas para la exportación, controladas por capitales extranjeros, donde los niveles de precariedad del empleo son alarmantes.

Explicó que la jornada laboral es de 12 horas, la forma de contratación es simplemente a destajo, por períodos breves que impiden que las mujeres aparezcan en las planillas como trabajadores de estas empresas.

Entonces la empresa se libra de tener que brindar los derechos de Seguro Social, el derecho a la maternidad, entre otros, dijo.

Podemos apreciar en las estadísticas que hubiera crecido el empleo en general en el país y en particular, el femenino, pero en contraposición a ello, este, si ha crecido, ha crecido en pauperización y esto es lo más preocupante, indicó.

Portocarrero alertó sobre otro peligro latente: la intención de los gremios empresariales, con apoyo de algunos sectores del gobierno, de flexibilizar aún más la legislación laboral para hacer más atractiva la inversión extranjera.

Entre sus propuestas se encuentran subir la jornada laboral a 12 horas, reducir las vacaciones anuales a 15 días, mayores facilidades para el despido, a las cuales la CGTP se opone con firmeza, apuntó.

Producto de tantas luchas y jornadas históricas del movimiento sindical y de las mujeres en particular, al día de hoy, efectivamente, tenemos algunas normas que nos protegen, como la seguridad social, la protección a la maternidad, el pago de un mes pre natal y otro post natal por el Seguro Social, señaló.

Sin embargo, precisó que estas conquistas se limitan al grupo minoritario de mujeres en planillas en el sector formal de la economía.

Lamentablemente, podemos ver que el modelo neoliberal ha hecho que la mayor parte de la generación de empleo sea en el sector informal, en las formas precarias de empleo, sin derechos laborales, dijo.

El Estado peruano ha suscrito los tratados del vasto sistema de Naciones Unidas para promover la protección de los derechos de la mujer y la defensa de la igualdad de oportunidades para estas.

Los planes gubernamentales para enfrentar el drama de la mujer rural, de las madres jefas de hogar y otras víctimas de una exclusión histórica, han tenido un impacto mínimo en la corrección de estas desigualdades, de acuerdo con evaluaciones de expertos.

La ex ministra de la Mujer y Desarrollo Social Cecilia Blondet sostuvo que el país carece aún de la infraestructura necesaria para el cuidado de los niños que permita a las féminas salir a cumplir funciones públicas.

Indicó que a ello se suman factores como la carencia de una adecuada capacitación y experiencia, junto a mecanismos discriminatorios como el machismo, los cuales frenan su participación más activa en la vida nacional.

Definitivamente, no existe ninguna política del Estado y menos ahora. Es muy limitado el apoyo que le da el Estado a la generación de una conciencia social para enfrentar la actitud de subordinación de la mujer como un tema de la sociedad y no solamente de las mujeres, señaló.

05/MR









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