Participación Política de las Mujeres
    Obstrucción federal y estatal
Labor heroica ser presidenta municipal en México
Por: Lourdes Godínez Leal
cimac | México, DF.- 06/10/2003 Programas federales como Arranque Parejo en la Vida cuyo objetivo es impedir la muerte materna, no llegan aún al municipio de Tlalchopa, Guerrero, gobernado por María de Guadalupe Eguiluz Bautista, del Partido de la Revolución Democrática (PRD), cuyo presupuesto fue recortado en casi dos millones de pesos por el gobierno estatal de René Juárez Cisneros, del Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Entrevistada en el programa radiofónico Público y Privado, la primera mujer presidenta municipal de su localidad narró las dificultades a que se ha enfrentado desde que asumió el puesto a mediados de este año, que van desde resistencia masculina a que gobierne una mujer hasta revanchismo político en detrimento de la población.

Señaló como ejemplo que la Secretaría de Finanzas estatal había asignado al municipio a su cargo un presupuesto de 14 millones 845 mil pesos, mismo que fue reducido a poco más de 12 millones, lo que la ha obligado a abandonar proyectos de salud, capacitación y productividad dirigidos a la población femenina.

Por ello pidió tanto al Consejo Nacional de Población (Conapo) como al Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), que se reconsideren la forma en que son clasificados los municipios pues actualmente Tlalchopa es considerado como de alta marginación cuando en realidad es de muy alta marginación.

Explicó que ubicarlo en ésta última categoría permitiría que Talchopa fuera incluido en programas de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), y aseguró que programas federales como Arranque Parejo en la Vida, destinado a evitar la muerte materna, son inexistentes en su localidad.

Adjudicó el recorte presupuestal y la falta de apoyos a cuestiones políticas y lamentó que el municipio que gobierna, cuya población es superior a los 12 mil habitantes, no sea beneficiario de muchos programas por carecer además de habitantes indígenas.

Otro problema que ha enfrentado Eguiluz es al de romper con los esquemas tradicionales que por años han encasillado a la mujer a las labores domésticas. Ella se postuló dos veces como candidata a la presidencia municipal y dijo que sólo con empeño, decisión y ganas puede cambiarse poco a poco ese mito.

Por su parte, para Dalia Barrera Bassols, investigadora de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), especializada en Género, dijo que fue a partir de la Cuarta Conferencia de la Mujer Pekín, en 1995, cuando los gobiernos comenzaron a ser presionados para que incorporen a más mujeres en el ámbito político.

Pese a ello reconoció que aún existen impedimentos para que las mujeres accedan a cargos de toma de poder, mientras más alto sea el cargo hay menos mujeres porque a ellas se les exige más que a los varones para acceder a estos cargos.

Informó que de acuerdo a un estudio realizado por la ENAH, cuando las mujeres que llegan al poder muestran más sensibilidad por los problemas de las otras mujeres y la mayoría de ellas recurren al DIF municipal en busca de gestiones para promover proyectos productivos y talleres de capacitación de todo tipo.

Se preocupan por mejorar las condiciones de vida de las mujeres de sus comunidades e inician una lucha contra la violencia intrafamiliar a través de talleres de autoestima y de derechos humanos impulsados en su mayoría por organizaciones no gubernamentales.

Finalmente, la investigadora explicó que sería importante crear una red en la que participen regidoras, ex regidoras, síndicas, ex síndicas y funcionarias para intercambiar experiencias y abrir espacios para que cada vez más mujeres lleguen a ocupar estos cargos.

Ambas se pronunciaron por avanzar en la organización de mujeres por regiones para aumentar la comunicación y crear un método de trabajo que permita actividades como la capacitación sin importar la filiación política.

Un reciente estudio del Instituto Federal Electoral (IFE), señala que las mujeres mexicanas tienen cinco veces menos oportunidades de obtener una presidencia municipal que los hombres ya que a ellas se les piden más requisitos.

El número de presidentas municipales nunca ha pasado de cuatro por ciento de los dos mil 443 municipios que hay en el país. Las mujeres sí han tenido presencia como regidoras, síndicas, tesoreras y secretarias de ayuntamiento, asegura el estudio del IFE.

2003/LGL/MEL








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