Participación Política de las Mujeres
    En la mira
Mujeres de Poder
Por: Sara Lovera
cimac | México, DF.- 08/10/2003 Este lunes seis de octubre se reunió un grupo de mujeres de la elite política en torno a una idea: enviar un claro mensaje a los hombres del poder de que entre mujeres se puede hacer otro tipo de política, que son éstas mujeres y no otras, las que han decidido recoger la tradición de pluralidad y pactos entre mujeres que nos heredaron las primeras sufragistas mexicanas y las feministas de las últimas tres décadas.

Significativamente las reunidas en casa de Rosario Robles no son mujeres que buscan espacios políticos definidos, sino las que los tienen a pesar de los obstáculos masculinos y culturales que las han rodeado, mujeres acostumbradas a discutir entre ellas cómo hacer avanzar leyes y políticas públicas a favor de la población femenina.

Ahí estaban reunidas quienes hacen política en el primer círculo del poder, pero que además han estado juntas en muchas ocasiones en la pelea por los derechos de todas las mujeres. No olvidar esto nos dará un análisis distinto del que hacen con "futurismo" masculino múltiples escritores y columnistas.

Estaban ahí como cuando se construyó la Asamblea Nacional de Mujeres, o la Convención Nacional por la Democracia o el Parlamento de Mujeres, instancias que pasaron inadvertidas o invisibles para los ojos masculinos y que en realidad han creado espacios colectivos y plurales hace tiempo.

MARTA SAHAGUN

La novedad es que estaba ahí Marta Sahagún, la esposa de Vicente Fox, que ha ocupado un espacio político sin la tradición feminista de todas las demás, sin embargo lo que resulta interesante es que por las razones que sean, la señora Sahagún ha estado interesada en hablar de las mujeres desde la política y el poder y no sólo desde el núcleo familiar, lo que ha escandalizado a propios y extraños.

Y estas mujeres, convocadas por Rosario Robles , ex presidenta nacional del Partido de la Revolución Democrática (PRD) y ex jefa del Gobierno de la ciudad más grande del mundo, simplemente ejercitaban una más de las iniciativas plurales para festejar los 50 años de ciudadanía femenina.

Naturalmente que ahora no se trató, como en otras ocasiones, de una iniciativa feminista que buscó a las mujeres o algunas mujeres de la elite.

Fue una iniciativa de las mujeres políticas con espacios de poder que viven y sufren las consecuencias de una visión reducida y atemorizada de la gran mayoría masculina que tiembla al vernos juntas, porque intuye un poder y un sentido que no controla.

Lo más sencillo es llamarlas "presidenciables" o "troyanas", amadas y temidas y son los comentaristas de televisión y de la prensa los que mejor sintetizan este sentimiento colectivo de los varones que mueren por no dejarlas caminar.

Pero son estas mujeres quienes con su unicidad muestran cómo durantes 50 años ha sido difícil, tortuosa y a veces obstaculizado de múltiples maneras el avance femenino en la toma de decisiones.

Ahí dentro, que tanto llama la atención, la conversación fue fluida y pragmática "no tenemos que estar en todo de acuerdo, sino en lo que nos interesa coyunturalmente". Y sobre todo había un lenguaje de mutuo apoyo para continuar afirmando los espacios femeninos de poder.

Estaban integrantes de los tres poderes, una feminista emblemática como Marta Lamas y las más destacadas mujeres de los tres partidos políticos, que han llegado ahí por sus méritos sin olvidar a las mujeres.

TRASCENDIENDO LAS "BUENAS CONCIENCIAS"

Asumir, como declaró a la prensa Elba Esther Gordillo, que están gustosas de su papel de poder, aunque ello ofenda a las buenas conciencias. También hay que asumir que el lugar que corresponde a Rosario Robles es el de las mujeres de la elite política, y eso asusta a sus correligionarios.

De igual manera pensar a las funcionarias públicas reunidas con las feministas y las políticas no es cosa corriente y ahí estaba Patricia Olamendi y Cecilia Loría, una subsecretaria de la Cancillería y otra directora de Indesol.

Mientras los y las opinadoras buscan secretos inconfesables en un café con panecillos en una bella casa de San Angel, las reunidas, 21 se dijo, discutieron cómo convocar, a quién convocar, para dar un gran festejo simbólico y con mensaje político este octubre cuando cumple medio siglo el derecho ciudadano de las mujeres a elegir y ser elegidas en los puestos de poder.

Claro que todas están de acuerdo en participar en el 2006 y si analizamos sus carreras políticas y sus capacidades, más de una reúne los requisitos para ser la primera mandataria de México. ¡Si sólo vemos la trayectoria de Beatriz Paredes los señores tienen que temblar, claro!.

Es increíble para las mentes cuadradas pensar que se reúnen, platican, se ponen de acuerdo, se dan tareas y comisiones, se dan confianza, se saludan amablemente y no hablan de ellos. Eso los hace enfurecer.

Pero así fue, ahí no se habló ni de ellos ni de lo que ellos consideran los grandes asuntos de la nación, porque el gran asunto que las reunió y que las seguirá reuniendo es que se haga realidad lo que de dientes para fuera muchos políticos reconocen: la participación de las mujeres no es excluyente, debe existir y hay que fomentarla, como decía, sólo de dientes para afuera. Por que se haga realidad simplemente la ley y la Constitución que garantiza igualdad ante la ley de hombres y mujeres.

Y mientras siguen las especulaciones se organiza una festejo espectacular de los 50 años de ciudadanía, un recordatorio para todas las mujeres de que vale la pena participar en la conducción de este país, que, dicho sea de paso, los varones han dejado con girones de bienestar y grandes pozos de pobreza y marginación.

* Sara Lovera es periodista y directora general de Comunicación e Información de la Mujer, CIMAC.

2003/SL/MEL








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